Stablecoins, la nueva columna vertebral de las finanzas digitales, durante años, las criptomonedas fueron percibidas principalmente como instrumentos de inversión asociados a la volatilidad, la especulación y los movimientos abruptos del mercado. Sin embargo, una nueva generación de activos digitales está transformando esa percepción y consolidándose como una pieza fundamental de la infraestructura financiera global. Se trata de las stablecoins, monedas digitales vinculadas a activos estables como el dólar estadounidense, que hoy están redefiniendo la manera en que personas, empresas e instituciones financieras realizan pagos, envían remesas, administran tesorerías y movilizan capital a nivel internacional.
Lo que comenzó como una solución para facilitar operaciones dentro del ecosistema cripto ha evolucionado rápidamente hacia un componente estratégico de la economía digital. Actualmente, las stablecoins ya no compiten con el sistema financiero tradicional; por el contrario, cada vez más entidades bancarias, fintechs, empresas tecnológicas y corporaciones globales las están incorporando dentro de sus operaciones cotidianas.
América Latina se ha convertido en uno de los principales laboratorios de esta transformación. La región no solo registra algunos de los niveles de adopción más altos del mundo, sino que también está desarrollando casos de uso que demuestran cómo las stablecoins pueden resolver problemas concretos relacionados con inflación, acceso a divisas, remesas internacionales y eficiencia operativa.
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América Latina acelera la adopción de las stablecoins
La expansión de las stablecoins en América Latina responde a una realidad económica particular. A diferencia de otras regiones donde la adopción está impulsada principalmente por la innovación financiera, en los mercados latinoamericanos la demanda surge de necesidades reales de millones de personas y empresas.
Durante 2025, la región procesó más de 730.000 millones de dólares en transacciones relacionadas con activos digitales. De ese total, aproximadamente 324.000 millones de dólares fueron movilizados mediante stablecoins, una cifra que representó un crecimiento interanual cercano al 89%.
Estos números reflejan una transformación profunda en la manera en que los latinoamericanos utilizan la tecnología financiera. La conversación ya no gira únicamente en torno a la inversión en criptomonedas, sino alrededor de soluciones prácticas para enviar dinero, preservar valor, realizar pagos internacionales y reducir costos operativos.
Brasil se ha consolidado como uno de los mercados más avanzados en este proceso. Actualmente, más del 90% de las operaciones relacionadas con criptoactivos en el país involucran stablecoins. En Argentina, por su parte, las monedas digitales estables representan más del 60% del volumen total del mercado cripto, impulsadas por la necesidad de proteger el poder adquisitivo frente a escenarios de alta inflación.
Del ahorro a las remesas: el verdadero motor de crecimiento
El crecimiento de las stablecoins está estrechamente relacionado con su utilidad práctica. En economías donde la inflación continúa afectando el valor de las monedas locales, estos activos digitales se han convertido en una alternativa para quienes buscan mantener sus ahorros vinculados al dólar sin necesidad de acceder al sistema financiero tradicional.
Sin embargo, uno de los casos de uso más relevantes está ocurriendo en el mercado de remesas internacionales. América Latina es una de las regiones que más depende de los envíos de dinero provenientes del exterior, especialmente desde Estados Unidos.
Tradicionalmente, estas transferencias han estado acompañadas de altos costos operativos. En muchos casos, las comisiones pueden superar el 6% del valor enviado y los tiempos de procesamiento pueden extenderse durante varios días.
Las stablecoins están modificando radicalmente este escenario. Actualmente, una transferencia internacional realizada mediante este tipo de activos puede liquidarse en cuestión de segundos o minutos y con costos inferiores al 1%.
La diferencia resulta especialmente significativa para millones de familias que dependen de remesas periódicas para complementar sus ingresos.
El corredor Estados Unidos-México lidera la transformación
Uno de los ejemplos más representativos del potencial de las stablecoins se encuentra en el corredor de remesas entre Estados Unidos y México.
Actualmente, plataformas especializadas procesan alrededor de 6.500 millones de dólares anuales en transferencias basadas en stablecoins entre ambos países. Esta cifra representa cerca del 10% del total de remesas que circulan por esa ruta financiera.
La tendencia evidencia que los usuarios están comenzando a priorizar soluciones digitales capaces de ofrecer rapidez, menores costos y mayor transparencia frente a los modelos tradicionales.
Lo más relevante es que este comportamiento está comenzando a replicarse en otros corredores de remesas dentro de América Latina, especialmente en Centroamérica y algunos países andinos.
Las empresas también están adoptando las stablecoins
El crecimiento de las stablecoins ya no depende exclusivamente de usuarios individuales.
Cada vez más empresas están utilizando estos activos para optimizar procesos financieros relacionados con pagos internacionales, manejo de liquidez, nómina y operaciones comerciales transfronterizas.
La posibilidad de realizar transacciones las 24 horas del día, los siete días de la semana, sin depender de horarios bancarios o procesos de compensación tradicionales, representa una ventaja significativa para organizaciones que operan en múltiples mercados.
Mientras una transferencia bancaria internacional puede tardar varios días en completarse, las operaciones con stablecoins permiten movilizar recursos prácticamente en tiempo real.
Esta capacidad está transformando la forma en que las compañías gestionan su tesorería y administran flujos de capital en entornos globalizados.
El papel de las fintech en la expansión del ecosistema
El avance de las stablecoins coincide con el crecimiento acelerado de la industria fintech en América Latina.
Actualmente, la región alberga más de 3.000 empresas fintech y más de 20 compañías catalogadas como unicornios tecnológicos. Además, diversos estudios proyectan que el sector mantendrá tasas de crecimiento anual superiores al 25% durante los próximos años.
Esta infraestructura tecnológica está facilitando la integración de servicios basados en activos digitales dentro de productos financieros que ya utilizan millones de personas.
En lugar de construir sistemas completamente nuevos, muchas fintech están incorporando stablecoins como una capa adicional que mejora la velocidad, eficiencia y alcance de sus servicios.
La institucionalización marca una nueva etapa
Uno de los factores que diferencia el momento actual de ciclos anteriores es el creciente interés institucional.
Durante los primeros años del ecosistema cripto, la participación de actores financieros tradicionales era limitada debido a preocupaciones relacionadas con regulación, seguridad y cumplimiento normativo.
Hoy la situación es diferente.
Bancos, administradores de activos, fondos de inversión y corporaciones están incorporando stablecoins gracias a la existencia de soluciones que ofrecen custodia regulada, trazabilidad, auditoría y cumplimiento de estándares internacionales.
Este proceso de institucionalización está generando un entorno más robusto para la adopción masiva de activos digitales.
La infraestructura se convierte en la prioridad
Para Luis Ayala, Director General para América Latina de BitGo, el verdadero desafío ya no consiste únicamente en impulsar la adopción de stablecoins, sino en construir la infraestructura que permita operarlas de manera segura y escalable.
Según el ejecutivo, América Latina representa uno de los casos más interesantes a nivel global porque la demanda no surge de la especulación financiera, sino de necesidades concretas relacionadas con pagos, remesas y preservación de valor.
Ayala asegura que las stablecoins están dejando de ser un producto alternativo para convertirse en una pieza integrada dentro del sistema financiero tradicional.
Desde su perspectiva, el éxito futuro dependerá de que las instituciones cuenten con herramientas capaces de ofrecer seguridad, transparencia y cumplimiento regulatorio desde el primer momento.
Regulación: el elemento que impulsa la confianza
El avance regulatorio en distintos mercados está contribuyendo a consolidar la confianza alrededor de las stablecoins.
Brasil comenzó a clasificar determinadas operaciones con stablecoins como transacciones de cambio extranjero, estableciendo reglas más claras para su utilización dentro del sistema financiero.
En Estados Unidos, la aprobación de nuevas normativas orientadas a supervisar emisores de stablecoins ha generado un marco más sólido para la participación institucional.
Por su parte, la Unión Europea ya implementó el reglamento MiCA, considerado uno de los esquemas regulatorios más completos para activos digitales a nivel mundial.
Aunque los enfoques regulatorios varían entre regiones, existe un consenso creciente sobre la necesidad de garantizar reservas verificables, transparencia operativa y protección para los usuarios.
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El futuro de las finanzas digitales
La evolución de las stablecoins refleja una transformación más amplia que está ocurriendo en la industria financiera global.
Los consumidores demandan servicios más rápidos, accesibles y económicos. Las empresas buscan optimizar sus operaciones internacionales. Las fintech desarrollan nuevas experiencias digitales. Y las instituciones financieras exploran mecanismos para modernizar infraestructuras que, en muchos casos, fueron diseñadas hace décadas.
En este contexto, las stablecoins están emergiendo como una tecnología capaz de conectar estos distintos mundos.
La pregunta ya no es si estos activos digitales formarán parte del sistema financiero global. La verdadera discusión gira alrededor de qué tan rápido ocurrirá esa integración y qué organizaciones estarán preparadas para aprovecharla.
Para América Latina, donde los desafíos relacionados con inclusión financiera, remesas e inflación siguen presentes, las stablecoins representan una oportunidad para acelerar la modernización del ecosistema financiero.
Más allá del universo cripto, estas monedas digitales comienzan a consolidarse como la infraestructura invisible que permitirá mover dinero de manera más eficiente, segura y accesible en la economía del futuro.



