Perspectivas económicas, Brasil, México y Argentina ante el escenario global según la OCDE, la economía mundial transita un momento de contrastes. Mientras algunas potencias enfrentan señales de debilitamiento, otras muestran un dinamismo que sorprende en un contexto de incertidumbre. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó sus últimas proyecciones para 2025 y 2026, en las que detalla el comportamiento esperado del Producto Interno Bruto (PIB) de los países del G20, grupo que reúne a las economías más influyentes del planeta.
En este escenario, las miradas se concentran en las tres principales economías de América Latina: Brasil, México y Argentina. Cada una enfrenta desafíos estructurales distintos, pero en conjunto marcan la ruta de la región frente al nuevo panorama económico global.
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El contexto internacional: una economía mundial que crece con cautela
De acuerdo con la OCDE, la economía global registrará en 2025 una expansión del 3,2 %, cifra que representa una leve mejora respecto de las estimaciones de junio, cuando el pronóstico era de 2,9 %. Para 2026, se espera una moderación hasta el 2,9 %.
Este repunte parcial está influido por el dinamismo de India y China, que continúan liderando el crecimiento mundial, junto con economías emergentes de Asia y América Latina. Sin embargo, persisten nubarrones:
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El aumento de aranceles bilaterales en Estados Unidos, que ya alcanzan un promedio de 19,5 %, la cifra más alta desde 1933.
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La presión sobre los mercados laborales, donde empiezan a observarse tasas de desempleo más elevadas y una reducción de las vacantes disponibles.
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La inflación persistente en varias economías desarrolladas, que limita la capacidad de los bancos centrales para flexibilizar sus políticas monetarias.
En este marco de tensiones y ajustes, América Latina encuentra oportunidades y riesgos.
Brasil: estabilidad con crecimiento moderado
La proyección de la OCDE indica que el PIB de Brasil crecerá un 2,3 % en 2025, seguido de una expansión más moderada del 1,7 % en 2026. Aunque estas cifras pueden parecer modestas en comparación con otras economías emergentes, reflejan una trayectoria estable que consolida a Brasil como el mercado más grande y sólido de la región.
Factores clave en el desempeño brasileño
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Demanda interna sostenida: el consumo de los hogares se mantiene como motor de crecimiento gracias a programas de transferencias sociales y una recuperación gradual de la capacidad adquisitiva.
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Inversión en infraestructura: proyectos en transporte, energía y telecomunicaciones impulsan el crecimiento regional, especialmente con la entrada de capital extranjero.
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Exportaciones diversificadas: Brasil continúa beneficiándose de su fuerte base agroindustrial y minera, aunque enfrenta riesgos derivados de la desaceleración en China, uno de sus principales socios comerciales.
Retos estructurales
A pesar del crecimiento proyectado, Brasil enfrenta desafíos como la elevada carga tributaria, la burocracia en la creación de negocios y la necesidad de modernizar su sistema educativo para garantizar mano de obra calificada. La desigualdad sigue siendo uno de los principales problemas sociales, visible en ciudades como São Paulo, donde conviven grandes rascacielos con extensas favelas.
México: crecimiento lento en medio de tensiones externas
En contraste con Brasil, México presenta un panorama más frágil. La OCDE proyecta un crecimiento del 0,8 % en 2025, aunque esta cifra es más optimista que la estimación de junio (0,4 %). Para 2026, se prevé un repunte hasta el 1,3 %.
Factores determinantes para México
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Dependencia de Estados Unidos: la economía mexicana está estrechamente vinculada a su vecino del norte. Los recientes incrementos en los aranceles estadounidenses generan incertidumbre para las exportaciones mexicanas, especialmente en sectores como el automotriz y el manufacturero.
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Inversión extranjera directa: el proceso de nearshoring ha traído nuevas oportunidades, con empresas que buscan instalarse en México para aprovechar su cercanía con el mercado estadounidense. Sin embargo, la falta de infraestructura suficiente limita la capacidad de absorber plenamente esta tendencia.
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Inflación y política monetaria: el Banco de México mantiene tasas de interés elevadas para controlar la inflación, lo que encarece el crédito y limita el consumo interno.
Desafíos estructurales
México necesita mejorar su seguridad jurídica, infraestructura energética y acceso a financiamiento para las pequeñas y medianas empresas. Además, la inseguridad en ciertas regiones sigue siendo un obstáculo para atraer inversión.
Argentina: recuperación tras un año negativo
La situación de Argentina es particular. Después de una caída del 1,3 % en 2024, la OCDE proyecta que será una de las economías que más crecerán en 2025 dentro del G20, con un alza del 4,5 %, y un avance del 4,3 % en 2026.
¿Por qué Argentina crecería tanto en 2025?
El crecimiento proyectado se explica en parte por el efecto rebote: al partir de una base deteriorada en 2024, cualquier recuperación adquiere mayor magnitud en términos porcentuales. Sin embargo, también influyen otros factores:
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Estabilización macroeconómica: se esperan avances en el control de la inflación, aunque el proceso será gradual y complejo.
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Reactivación del agro: el sector agrícola, clave para las exportaciones, podría recuperarse tras las sequías que afectaron la producción en años previos.
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Reformas económicas: se anticipan medidas orientadas a ordenar las cuentas fiscales y atraer inversión extranjera, aunque su implementación dependerá del clima político.
Riesgos y limitaciones
No obstante, la previsión para 2025 representa una corrección a la baja respecto de la estimación de junio, que preveía un crecimiento del 5,2 %. La diferencia de 0,7 puntos porcentuales refleja la fragilidad de la economía argentina, que sigue expuesta a la volatilidad cambiaria, la falta de confianza de los mercados y el peso de su deuda externa.
Comparación entre Brasil, México y Argentina
Aunque las tres economías forman parte del G20, sus trayectorias muestran realidades muy distintas:
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Brasil: crece de forma moderada y estable, apoyado en su tamaño de mercado y en la diversificación de exportaciones.
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México: enfrenta un escenario de bajo crecimiento, condicionado por factores externos como los aranceles y la dependencia del ciclo económico estadounidense.
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Argentina: muestra cifras altas de crecimiento, pero con riesgos asociados a la inestabilidad estructural y al punto de partida de recesión en 2024.
En conjunto, estas tres economías representan más del 70 % del PIB latinoamericano, por lo que su desempeño es crucial para la región en su totalidad.
América Latina en el tablero global del G20
Más allá de las cifras individuales, la región enfrenta un reto común: aprovechar el momento de reconfiguración de las cadenas de suministro globales y la búsqueda de nuevos polos de inversión. El auge del nearshoring, el fortalecimiento de los lazos con Asia y las demandas de transición energética ofrecen oportunidades que Brasil, México y Argentina deberán gestionar con políticas públicas claras y estables.
Asimismo, la presión por adoptar modelos más sostenibles y equitativos está en el centro de la agenda internacional. En un mundo cada vez más sensible al cambio climático, las economías latinoamericanas necesitan combinar crecimiento con responsabilidad ambiental y social.
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Oportunidades y riesgos en el horizonte
Las proyecciones de la OCDE para 2025 muestran un panorama diverso para las tres mayores economías de América Latina:
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Brasil continuará como un actor de estabilidad regional, con un crecimiento moderado pero constante.
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México deberá enfrentar los impactos de los aranceles y encontrar nuevas formas de dinamizar su economía interna.
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Argentina vivirá un rebote económico, pero con el desafío de sostener ese impulso más allá del corto plazo.
El futuro de estas economías dependerá de su capacidad para implementar reformas estructurales, fortalecer la confianza de los inversionistas y aprovechar las oportunidades globales sin descuidar las demandas sociales internas.
En definitiva, 2025 será un año de prueba para América Latina, donde las tres economías más grandes medirán su resiliencia frente a un escenario internacional complejo y en constante transformación.


