Latinoamérica en modo supervivencia, acumulando inventarios «hasta el techo» ante la incertidumbre de la guerra comercial, la guerra comercial entre Estados Unidos y China no es un fenómeno distante que se limita a las esferas de Washington y Beijing; sus ondas de choque se propagan por todo el globo, obligando a regiones como Latinoamérica a adoptar estrategias defensivas y proactivas para mitigar sus impactos. Con la inminente finalización de la prórroga de 90 días impuesta por Donald Trump a ciertos aranceles, empresas y sectores estratégicos en países como Brasil, México, Argentina y Colombia están en una carrera contra el tiempo. La consigna es clara: adelantar compras y acumular inventarios “hasta el techo” para evitar el mayor impacto de posibles nuevas tarifas y disrupciones en una cadena de suministro global ya de por sí frágil.
Vea también: Cómo el gigante brasileño del papel expande su imperio
La incertidumbre es la palabra clave que marca las decisiones empresariales en la región. Las previsiones apuntan a que las distorsiones en los flujos globales de insumos industriales y de consumo, así como de productos de tecnología, persistirán. En este panorama, la necesidad de adaptarse con rapidez a los reajustes del comercio global es un desafío común que comparten estas economías latinoamericanas. La experiencia de la pospandemia, con sus cuellos de botella y disrupciones, ha dejado una lección clara: la proactividad es vital para la resiliencia.
La Urgencia de Acumular: Lecciones de la Pospandemia y el Efecto Trump
La decisión de adelantar importaciones y saturar inventarios no es una reacción impulsiva, sino una estrategia calculada que emana de las dolorosas lecciones aprendidas durante y después de la pandemia de COVID-19. La escasez de componentes, las interrupciones logísticas y el aumento de los costos de transporte global llevaron a las empresas a replantearse sus cadenas de suministro «justo a tiempo» y a adoptar un enfoque más preventivo.
Alejandro Arroyo Welbers, director de Programas en Comercio Internacional y Economías Regionales de la Universidad Austral en Argentina, lo resume de manera elocuente: “Las empresas se lanzan de cabeza a importar todo lo que pueden. Saben que tienen una ventana de 90 días sin los aranceles elevados de Trump o con tarifas normales”. Esta ventana de oportunidad, aunque temporal, es crucial para asegurar el abastecimiento. La principal preocupación es evitar los impactos en la cadena de suministro que se observaron tras la pandemia, cuando la demanda se recuperó abruptamente y la oferta no pudo seguir el ritmo.
El efecto de esta anticipación ya se está sintiendo a nivel global. Según Arroyo Welbers, puertos en China como el de Shanghái, Ningbo, Shenzhen y Qingdao están “totalmente congestionados”, un escenario que remite a las dificultades logísticas de 2021. “Esto es lo que está generando Trump, tal vez sin quererlo, pero está causando nuevas irrupciones”, agregó el analista. Este aumento de la demanda por transporte marítimo, impulsado por el temor a futuras tarifas, está teniendo un impacto directo en los costos. El índice mundial de contenedores de Drewry aumentó en un 41%, alcanzando los USD 3.527 por contenedor de 40 pies la semana pasada, una clara señal de la presión sobre la logística global.
La incertidumbre sobre el futuro de las políticas arancelarias de Estados Unidos está llevando a las empresas a valorar la seguridad por encima de la eficiencia de costos a corto plazo. Como señala Arroyo Welbers: “Las empresas valoran más tener un inventario lleno hasta el techo e, incluso, construir uno al lado por las dudas, porque el futuro es muy incierto”. Esta mentalidad de «prepararse para lo peor» se está volviendo la norma en un entorno de comercio global volátil.
Más allá del transporte marítimo, el transporte aéreo también enfrenta desafíos. La capacidad será un reto en 2025, presionada por el auge del e-commerce y el modelo directo al consumidor, a lo que se suman los persistentes retrasos en la entrega de nuevas aeronaves. En el ámbito del transporte terrestre, la falta de avances en infraestructura logística y multimodal en muchos países latinoamericanos mantiene altos los costos, que ya representan el 17.9% del valor del producto, muy por encima del promedio del 8% en países de la OCDE, y que podrían escalar hasta el 22%, según la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Analdex).
La Respuesta de Colombia: Anticipando la Temporada Navideña
Colombia es un claro ejemplo de esta estrategia de anticipación. Javier Díaz, presidente de Analdex, destaca que «con la pausa arancelaria de los 90 días, lo que estamos viendo es que las empresas están anticipando la temporada navideña, aumentando pedidos«. La lógica es simple: «La gente se está moviendo a comprar ahora porque no sabe cuáles van a ser los aranceles vigentes cuando terminen estos 90 días. Si no se llega a un acuerdo, los aranceles pueden ser altos».
Esta anticipación se refleja en las cifras de importaciones. En marzo pasado, el último dato oficial registrado, las importaciones en Colombia totalizaron USD 5.543,1 millones CIF (costo, seguro y flete), lo que representa un aumento significativo del 16.5% con relación al mismo mes de 2024. Este incremento es una clara señal de que las empresas están aprovechando la ventana de oportunidad para abastecerse antes de que la incertidumbre arancelaria se materialice en mayores costos. La experiencia de la cadena de suministro post-pandemia ha hecho que las empresas sean más precavidas y proactivas en la gestión de sus inventarios.
México: Navegando el T-MEC y las Rupturas de Inventarios
México, gracias a su cercanía geográfica y al T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), ha logrado mitigar parte del impacto arancelario directo de la guerra comercial. Sin embargo, no está exento de las consecuencias indirectas de la volatilidad global. La consultora logística MTM Logix, con sede en México, señala que las empresas latinoamericanas han ajustado su estrategia de inventarios desde la elección de Donald Trump en noviembre. Inicialmente, hubo un adelanto masivo de compras, seguido de un período de espera a partir de enero de 2025, lo que causó una fuerte caída en el comercio exterior.
«Ahora hay un retorno en las compras, pero esta incertidumbre afecta mucho al sector», dijo Mario Veraldo, CEO de MTM Logix. Sectores como el automotor, el acero y el aluminio, especialmente aquellos que no están completamente amparados por el T-MEC, sí han sufrido las consecuencias de las tensiones comerciales. La respuesta táctica de las empresas ha sido adelantar exportaciones e importar insumos estratégicos antes de posibles ajustes de tarifas.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que en los primeros cuatro meses de 2025, las exportaciones mexicanas han incrementado un 4.5%, mientras que las importaciones crecieron marginalmente un 0.6%, impulsadas principalmente por las compras petroleras. Empresas emblemáticas como Becle (productores de tequila Cuervo) o actores clave en el sector automotor han incrementado sus exportaciones a Estados Unidos anticipándose a posibles efectos arancelarios. Incluso, Arca Continental (AC), una embotelladora mexicana de productos Coca-Cola con presencia en el sur de Estados Unidos, se adelantó realizando coberturas de aluminio para reducir el impacto de los aranceles sobre este insumo clave.
A pesar de estas estrategias, la consultora MTM Logix reporta que, si bien el consumo interno ha tenido poca variación, algunos sectores empresariales mexicanos sí han comenzado a experimentar rupturas en sus inventarios en medio de los choques comerciales. Esto se asocia al aumento de la incertidumbre por nuevas tarifas y a las demoras o mayores costos en la importación de insumos clave, especialmente desde Asia. «El inventario promedio de las empresas en México históricamente no bajaba de 60 días, pero hoy ya tenemos inventarios de 45 días«, destacó Mario Veraldo. Además, el costo del flete por contenedor en la ruta China-México sigue subiendo, rondando los USD 3.000, frente a los USD 1.600 en promedio a principios de año, lo que impacta directamente en los costos de los productos finales.
Brasil: Rebalanceando el Comercio y la Cautela de la CNI
En Brasil, la economía más grande de Latinoamérica, la incertidumbre por la guerra comercial también está impactando decisiones de compra, la formación de precios y la planificación de las industrias. Las empresas brasileñas están reevaluando sus relaciones comerciales, buscando un balance entre sus principales socios.
Según la plataforma del Gobierno brasileño ComexStats, entre enero y abril de 2025, Brasil redujo en un 12.2% sus exportaciones a China, que sumaron USD 28.500 millones. En contraste, las ventas a Estados Unidos crecieron un 3.7%, alcanzando los USD 13.100 millones, impulsadas principalmente por los bienes agrícolas. Este desvío comercial es una clara consecuencia de las tensiones geopolíticas y la búsqueda de mercados más estables o menos expuestos a aranceles.
Ricardo Alban, presidente de la Confederación Nacional de la Industria de Brasil (CNI), advierte que “los efectos de los desvíos comerciales entre China y EE.UU. aún tardarán en consolidarse. El escenario sigue sujeto a cambios rápidos y profundos”. Esta cautela se debe a que, si bien el comercio bilateral de insumos industriales entre Brasil y Estados Unidos sumó casi USD 250.000 millones en los últimos cinco años, los cambios en la política comercial estadounidense han generado incertidumbre, particularmente desde abril.
Sectores como la metalurgia, el petróleo, los alimentos, la maquinaria, los químicos y los equipos de transporte son los más expuestos a las nuevas tarifas, según Alban. Además, se están investigando otros sectores como los semiconductores, los smartphones, los farmacéuticos y los camiones, lo que amplía el rango de posibles impactos.
La CNI está asumiendo un rol activo en la defensa de la industria brasileña, monitoreando las tarifas, evaluando los impactos, articulando con el Congreso y manteniendo un diálogo constante con Estados Unidos. Alban enfatiza la necesidad de una “visión de largo plazo y una acción coordinada” para enfrentar estos desafíos. La adaptabilidad y la proactividad son clave para que las empresas brasileñas puedan sortear el complejo panorama comercial.
Argentina: Crecimiento y Aumento de Importaciones Chinas
Aunque Brasil sigue siendo el principal socio comercial de Argentina, el país ha experimentado un aumento notable en sus compras a China en medio de la guerra comercial. Este fenómeno se da a medida que el gigante asiático fortalece su influencia en Latinoamérica, buscando nuevos mercados y socios comerciales en un contexto de tensión con EE.UU.
Las importaciones desde China, medidas en dólares, registraron un crecimiento impresionante del 77.3% en el primer trimestre de 2025 en comparación con el mismo período de 2024, según informó la Cámara Argentina de Comercio (CAC). Si bien los bienes de consumo lideraron este crecimiento con un alza del 131.9%, otras categorías estratégicas como los bienes de capital también mostraron avances importantes, con un aumento del 95%.
La CAC atribuye este aumento de las importaciones en Argentina no solo a factores globales, sino también a la recuperación económica sostenida desde mediados del año pasado, el fortalecimiento de la moneda local y la gradual eliminación de restricciones al comercio exterior. Estos factores impulsaron el crecimiento de las compras externas no solo desde China, sino también desde otros países, con importaciones desde Brasil que crecieron un 40% interanual en el primer trimestre, EE.UU. un 13.7% y España un 27.6%. Este panorama sugiere que Argentina está buscando diversificar sus fuentes de suministro y capitalizar las oportunidades de un comercio más abierto, aunque con un ojo puesto en la dinámica de la guerra comercial.
Resiliencia Global y el Papel de Latinoamérica
El DHL Trade Atlas 2025 reporta que el comercio mundial ha sido «sorprendentemente resiliente» frente a las recientes perturbaciones en la cadena de suministro. Se espera que el comercio global crezca a una tasa anual compuesta del 3.1% entre 2024 y 2029, impulsado principalmente por el dinamismo de Asia y a pesar de las medidas arancelarias de Donald Trump.
Esta resiliencia global, sin embargo, no exime a los países de Latinoamérica de la necesidad de adaptar sus estrategias. Si bien la cuota de Estados Unidos en las importaciones mundiales es de un 13% y en las exportaciones del 9%, su contribución no marcará «unilateralmente el rumbo del comercio mundial» debido al cambio de políticas. Esto significa que Latinoamérica debe seguir buscando sus propias vías de crecimiento, fortaleciendo el comercio intrarregional y diversificando sus socios comerciales.
Vea también: Un impulso sólido, intercambio comercial entre Argentina y Brasil en Mayo de 2025
La estrategia de acumulación de inventarios «hasta el techo» es una táctica defensiva en un entorno de alta incertidumbre, pero también abre oportunidades. Podría incentivar la producción local en el mediano plazo para reducir la dependencia de las importaciones, o impulsar la exploración de nuevos proveedores en regiones menos afectadas por las tensiones comerciales. La capacidad de adaptación, la diversificación de las cadenas de suministro y la flexibilidad en las políticas comerciales serán claves para que Latinoamérica no solo sobreviva, sino que prospere en esta nueva era del comercio global. La región, con su vasta riqueza en materias primas y su creciente capacidad manufacturera, tiene el potencial de ser un actor clave en la reconfiguración de las cadenas de suministro globales.

