IA para pymes, la oportunidad que Brasil no puede perder, la conversación sobre inteligencia artificial ha dejado de ser un tema futurista para convertirse en una necesidad urgente, especialmente en el universo de las pequeñas y medianas empresas. En un país donde millones de negocios sostienen gran parte del empleo y la actividad económica, la productividad sigue siendo una asignatura pendiente. Sin embargo, en medio de ese rezago, emerge una oportunidad histórica: la inteligencia artificial como catalizador para cerrar brechas estructurales y redefinir la eficiencia empresarial.
El punto de partida de este debate no es alentador. Brasil ocupa posiciones rezagadas en los rankings globales de productividad por hora trabajada, lo que refleja desafíos profundos en gestión, procesos y adopción tecnológica. Durante el evento The AI Economy Brazil, organizado por Bloomberg Línea junto a empresas tecnológicas del ecosistema regional, líderes empresariales coincidieron en que esta brecha, aunque preocupante, representa también el mayor espacio de crecimiento para las pymes.
Uno de los protagonistas de esta conversación fue Diego Barreto, quien desde su experiencia al frente de iFood planteó una idea contundente: la inteligencia artificial tiene el potencial de eliminar uno de los obstáculos históricos del emprendimiento en Brasil, la baja productividad estructural.
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Una brecha que define el reto
Las cifras comparativas evidencian la magnitud del desafío. Según Barreto, países como Argentina presentan niveles de productividad significativamente superiores, mientras que economías como Estados Unidos multiplican varias veces la eficiencia brasileña. Este rezago no es solo un indicador económico; es una señal de limitaciones en la forma en que operan miles de empresas, especialmente las más pequeñas.
El contexto es aún más relevante si se considera que siete de cada diez trabajadores en Brasil están empleados en pymes. Es decir, el segmento con menor madurez en gestión, menor acceso a tecnología y mayores dificultades operativas es, al mismo tiempo, el principal motor del empleo.
Esta combinación crea una paradoja: el sector que más necesita mejorar su productividad es también el que enfrenta mayores barreras para hacerlo.
Inteligencia artificial: llenar vacíos, no reemplazar personas
Uno de los conceptos más relevantes que surgió durante el análisis es que la inteligencia artificial no debe entenderse como una herramienta de sustitución, sino como un mecanismo para llenar vacíos. Esta visión, respaldada por líderes como Mônica Hauck, redefine el papel de la tecnología en el entorno empresarial.
En muchas pequeñas empresas brasileñas, funciones clave como recursos humanos, análisis de datos o planificación estratégica simplemente no existen. No porque no sean necesarias, sino porque los recursos son limitados. En ese contexto, la inteligencia artificial no reemplaza a un profesional; ocupa un espacio donde nunca hubo uno.
Por ejemplo, en el caso de Sólides, su mercado potencial incluye millones de empresas que operan sin una estructura formal de gestión de talento. Al introducir soluciones basadas en IA, estas organizaciones pueden acceder por primera vez a herramientas que mejoran la toma de decisiones, reducen la rotación de personal y optimizan procesos internos.
Los resultados son significativos. Según datos compartidos en el evento, las empresas que utilizan estas soluciones han logrado reducir la rotación en un 43% en promedio, además de obtener retornos de inversión en plazos relativamente cortos.
Casos reales: cómo la IA transforma operaciones
El impacto de la inteligencia artificial no es teórico; ya se está materializando en aplicaciones concretas. En iFood, por ejemplo, uno de los principales avances ha sido la implementación de agentes de IA para atender a pequeños comerciantes fuera del horario laboral.
Tradicionalmente, los dueños de restaurantes solo podían solicitar soporte después de cerrar sus operaciones, generalmente en la noche. Sin embargo, la empresa no contaba con la capacidad humana para atender esa demanda en horarios extendidos. La solución fue integrar inteligencia artificial para ofrecer asistencia 24/7.
Este cambio no reemplazó empleos existentes, sino que cubrió un espacio que antes estaba desatendido. La tecnología permitió ampliar el servicio sin incrementar significativamente los costos operativos, mejorando la experiencia del usuario y fortaleciendo la relación con los clientes.
Internamente, la lógica se replica. Procesos que antes requerían consultores y largas reuniones ahora pueden gestionarse mediante herramientas automatizadas que recopilan información, analizan datos y generan diagnósticos en tiempo real. Esto reduce tiempos, costos y complejidad operativa.
El verdadero activo: los datos
Un elemento clave en el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial es el acceso a datos. Como señala Barreto, cualquier empresa puede implementar software como servicio, pero el verdadero diferencial competitivo está en la información acumulada a lo largo del tiempo.
Los datos permiten entrenar modelos, personalizar soluciones y generar insights que mejoran la toma de decisiones. En este sentido, las empresas que han construido bases de datos robustas tienen una ventaja significativa frente a aquellas que apenas comienzan su proceso de digitalización.
Sin embargo, esto también plantea un desafío para las pymes: cómo desarrollar capacidades de gestión de datos en entornos donde los recursos son limitados y la adopción tecnológica es incipiente.
El reto de la adopción: tecnología vs. preparación
A pesar del potencial de la inteligencia artificial, su adopción no está exenta de obstáculos. Uno de los más importantes es la preparación del usuario. Como advierte Hauck, existen tecnologías altamente avanzadas que, si se implementan sin una estrategia adecuada, pueden ser rechazadas por los propios clientes.
Esto evidencia que la transformación digital no depende únicamente de la disponibilidad de herramientas, sino también de la capacidad de las personas para utilizarlas. La educación, la capacitación y la adaptación cultural son factores determinantes para el éxito de cualquier iniciativa tecnológica.
WhatsApp: la puerta de entrada a la digitalización
En este contexto, la simplicidad se convierte en un factor clave. Marcelo Lombardo, líder de Omie, destacó el papel de herramientas cotidianas como WhatsApp en la adopción de tecnología.
Según Lombardo, muchas pequeñas empresas en Brasil aún operan con métodos tradicionales, como cuadernos y registros manuales. La integración de soluciones de gestión con plataformas familiares como WhatsApp permite reducir la curva de aprendizaje y facilitar la transición hacia modelos digitales.
Este enfoque ha permitido ampliar significativamente el mercado potencial de la empresa, pasando de 1,5 millones a 7 millones de clientes posibles. La clave no está en desarrollar tecnologías más complejas, sino en hacerlas accesibles y fáciles de usar.
Productividad: el nuevo eje competitivo
Más allá de la adopción tecnológica, el verdadero desafío está en la ejecución. Como señaló Alessandro Garcia, la diferencia entre las empresas no radica en el acceso a la inteligencia artificial, sino en la capacidad de convertirla en resultados concretos.
En un entorno donde las herramientas están cada vez más disponibles, la ventaja competitiva se desplaza hacia la eficiencia operativa. Las empresas que logren integrar la IA en sus procesos y mejorar su productividad tendrán mayores posibilidades de crecimiento sostenible.
Este cambio también redefine el rol de las personas dentro de las organizaciones. La productividad individual se convierte en un componente clave del desempeño, impulsada por el uso de herramientas tecnológicas que amplifican las capacidades humanas.
Reducción de barreras y democratización
Uno de los impactos más significativos de la inteligencia artificial es la reducción de barreras de entrada. Históricamente, el crecimiento empresarial en Brasil requería altos niveles de capital para financiar operaciones, expandir negocios o competir en el mercado.
Hoy, la IA está cambiando esa lógica. Al reducir los costos de producción y operación, permite que más personas puedan emprender y escalar sus negocios sin necesidad de grandes inversiones iniciales.
En palabras de Barreto, la oportunidad actual consiste en poner estas herramientas en manos de millones de brasileños y permitirles desarrollar su potencial. La barrera ya no es el acceso al capital, sino la capacidad de aprovechar la tecnología.
Un futuro en construcción
El camino hacia una mayor productividad en las pymes brasileñas está lleno de oportunidades, pero también de desafíos. La inteligencia artificial ofrece soluciones concretas, pero su impacto dependerá de factores como la educación, la infraestructura digital y la capacidad de adaptación de las empresas.
En este escenario, Brasil se encuentra en un punto de inflexión. Puede continuar arrastrando sus limitaciones históricas o aprovechar el momento para impulsar una transformación profunda en su tejido empresarial.
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La inteligencia artificial no es una solución mágica, pero sí una herramienta poderosa para abordar uno de los mayores retos de Brasil: la baja productividad de sus pymes. Al llenar vacíos, reducir barreras y facilitar el acceso a tecnología, la IA tiene el potencial de transformar la forma en que operan millones de empresas.
El desafío ahora no es si adoptar o no estas herramientas, sino cómo hacerlo de manera efectiva. Las empresas que logren integrar la inteligencia artificial en su operación diaria no solo mejorarán su eficiencia, sino que también estarán mejor preparadas para competir en un entorno cada vez más dinámico.
En un país donde el talento emprendedor es abundante, la combinación de tecnología y ejecución puede convertirse en el motor de una nueva etapa de crecimiento. La oportunidad está sobre la mesa; aprovecharla dependerá de la capacidad de las pymes para dar el salto que durante años ha quedado pendiente.


