Empresas en frontera, menor supervivencia y mayores desafíos, crear empresa en Colombia siempre ha implicado asumir riesgos, enfrentar retos financieros y adaptarse a un entorno económico cambiante. Sin embargo, cuando se analiza el comportamiento empresarial por regiones, se evidencia una realidad aún más compleja: no todas las zonas del país ofrecen las mismas condiciones para que los negocios sobrevivan en el tiempo.
De acuerdo con estudios de la Confecámaras, la tasa de supervivencia empresarial en Colombia se ubica alrededor del 32 % a cinco años, lo que significa que solo una de cada tres empresas logra mantenerse activa después de ese periodo .
Aunque esta cifra ya representa un reto importante a nivel nacional, el análisis regional revela brechas significativas, especialmente en las zonas de frontera, donde las condiciones económicas, sociales y logísticas dificultan aún más la permanencia de los negocios.
En estas regiones, emprender no solo implica competir en el mercado, sino también enfrentar factores estructurales que aumentan la incertidumbre y reducen las probabilidades de éxito empresarial.
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Las zonas de frontera presentan menor supervivencia empresarial
Según el informe más reciente de Confecámaras, la diferencia entre las regiones del país es clara. Mientras que en las zonas no fronterizas la tasa de supervivencia empresarial alcanza aproximadamente el 32,4 %, en las zonas de frontera esta cifra desciende al 29,5 % .
Esta brecha de 2,9 puntos porcentuales refleja un entorno más complejo para los empresarios que operan en territorios limítrofes.
Las razones detrás de esta diferencia son múltiples. Entre ellas se destacan:
- Inseguridad y presencia de economías ilegales
- Volatilidad económica y dependencia del comercio transfronterizo
- Infraestructura limitada
- Dificultades logísticas
- Acceso restringido al financiamiento
Estos factores, combinados, generan un escenario donde las empresas tienen mayores dificultades para crecer, consolidarse y mantenerse en el tiempo.
Además, el aislamiento geográfico de muchas de estas regiones incrementa los costos de operación, afectando la competitividad de los negocios locales.
Brasil y Venezuela: las fronteras más críticas
Dentro del análisis regional, los datos muestran que las zonas de frontera con Brasil y Venezuela presentan las tasas más bajas de supervivencia empresarial.
En estos territorios, la permanencia de los negocios se ubica en 28,2 % y 28,4 %, respectivamente, cifras por debajo del promedio nacional.
En el caso de la frontera con Brasil, uno de los principales desafíos está relacionado con las condiciones geográficas. Gran parte de esta zona corresponde a la región amazónica, donde las limitaciones en infraestructura vial, transporte y conectividad dificultan la actividad empresarial.
A esto se suma la falta de formación empresarial y la escasa integración a cadenas productivas, factores que limitan el crecimiento de los negocios.
Por su parte, la frontera con Venezuela enfrenta una realidad distinta, marcada por fenómenos como la informalidad empresarial y los cambios en las dinámicas comerciales tras la reapertura de la frontera en 2022.
Este proceso, aunque reactivó el comercio binacional, también generó ajustes en el mercado que han afectado la estabilidad de muchas empresas, especialmente aquellas que dependen del flujo constante de bienes y consumidores entre ambos países.
Además, la presencia de economías informales y la competencia desleal representan un reto adicional para los negocios formales que buscan mantenerse en el mercado.
El contraste: mejores condiciones en la frontera con Perú
No todas las zonas de frontera presentan el mismo comportamiento. De hecho, el informe destaca que la frontera con Perú muestra la mayor tasa de supervivencia empresarial, alcanzando el 34,6 %, lo que supera el promedio nacional.
Este resultado sugiere que en esta región existen condiciones más favorables para el desarrollo empresarial, como una mayor estabilidad en las dinámicas comerciales y mejores oportunidades de integración económica.
En estas zonas, el comercio transfronterizo parece funcionar de manera más equilibrada, permitiendo que los negocios se consoliden con mayor facilidad.
Por su parte, la frontera con Ecuador presenta una tasa de supervivencia del 30,4 %, ligeramente por debajo del promedio nacional.
Sin embargo, esta cifra podría verse afectada por recientes tensiones comerciales y políticas arancelarias que han impactado la dinámica económica en esta región.
De hecho, empresarios y gremios han advertido sobre los riesgos que enfrentan estas zonas debido a restricciones comerciales y dificultades logísticas, que podrían comprometer la estabilidad del tejido empresarial.
Factores estructurales que afectan a las empresas fronterizas
El análisis de Confecámaras identifica varios factores estructurales que explican por qué las empresas en zonas de frontera tienen menores tasas de supervivencia.
Uno de los principales es la limitada infraestructura, que dificulta el transporte de mercancías y eleva los costos logísticos.
Además, el acceso a servicios financieros es más restringido en estas regiones, ya que las entidades bancarias suelen percibir un mayor riesgo, lo que limita la disponibilidad de crédito para los empresarios.
Otro factor clave es la alta informalidad, que genera competencia desleal y reduce las oportunidades de crecimiento para los negocios formales.
A esto se suma la presencia de problemas de seguridad, como el contrabando, la extorsión y otras actividades ilegales que afectan la operación empresarial.
Según estudios del gremio, estos elementos hacen que la movilidad empresarial es decir, la capacidad de las empresas para crecer y evolucionar sea menor en las zonas de frontera (4,5 %) en comparación con las regiones no fronterizas (6,8 %) .
Esto indica que no solo es más difícil sobrevivir en estas zonas, sino también crecer y consolidarse como empresa.
Un entorno económico que exige adaptación
El contexto actual de la economía colombiana también influye en la supervivencia empresarial.
Factores como las políticas monetarias, las tasas de interés y las condiciones del mercado afectan a todas las empresas, pero tienen un impacto más fuerte en las regiones con menores niveles de desarrollo.
En zonas de frontera, donde los márgenes de operación suelen ser más reducidos, cualquier cambio en las condiciones económicas puede tener consecuencias significativas.
Por ejemplo, el aumento en los costos de transporte o en los insumos puede afectar directamente la rentabilidad de los negocios.
Asimismo, la dependencia del comercio transfronterizo hace que estas regiones sean más vulnerables a decisiones políticas o cambios en las relaciones entre países.
El llamado del sector empresarial
Frente a este panorama, líderes gremiales han advertido sobre la necesidad de implementar políticas públicas que fortalezcan el desarrollo empresarial en las zonas de frontera.
El presidente de Confecámaras, Nicolás Botero-Páramo, ha señalado que en algunas regiones la actividad económica es prácticamente inexistente, lo que evidencia la urgencia de intervenir con estrategias que impulsen la productividad y la competitividad.
Entre las propuestas planteadas por el sector se encuentran:
- Mejorar la infraestructura y conectividad
- Facilitar el acceso a financiamiento
- Reducir la informalidad
- Fortalecer la seguridad
- Promover la integración económica regional
Estas medidas buscan crear un entorno más favorable para los empresarios y aumentar las probabilidades de supervivencia de los negocios.
La importancia de fortalecer el tejido empresarial
Las empresas que operan en zonas de frontera cumplen un papel clave en el desarrollo económico y social de estas regiones.
No solo generan empleo, sino que también contribuyen a dinamizar el comercio y a fortalecer las relaciones económicas con los países vecinos.
Sin embargo, las dificultades que enfrentan ponen en riesgo la sostenibilidad de este tejido empresarial.
La baja tasa de supervivencia no solo afecta a los empresarios, sino también a las comunidades que dependen de estas actividades económicas.
Por esta razón, fortalecer el entorno empresarial en las zonas de frontera se convierte en un desafío estratégico para el país.
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Un reto para el futuro del emprendimiento en Colombia
El análisis de la supervivencia empresarial en Colombia deja una conclusión clara: el lugar donde se emprende sí importa.
Mientras algunas regiones ofrecen condiciones más favorables para el desarrollo de negocios, otras enfrentan barreras estructurales que dificultan la permanencia de las empresas.
En este contexto, el reto no solo está en fomentar la creación de nuevas empresas, sino en garantizar que estas puedan sobrevivir y crecer en el tiempo.
Para lograrlo, será fundamental avanzar en políticas que reduzcan las brechas regionales y fortalezcan las condiciones para hacer empresa en todo el país.
En especial, en las zonas de frontera, donde el potencial económico es alto, pero las condiciones actuales limitan su desarrollo.



