Desigualdad de ingresos y su impacto en los patrones de consumo, en el complejo panorama económico actual, la situación financiera de los consumidores se ve cada vez más afectada, lo que conlleva a cambios significativos en sus hábitos de consumo. En este contexto, Nielsen IQ ha llevado a cabo un análisis exhaustivo de los patrones de compra en la región, brindando valiosas perspectivas sobre el crecimiento económico, así como sobre el comportamiento del consumidor.
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Los resultados del análisis de 2023 destacan la persistente desigualdad de ingresos como un factor fundamental para comprender los comportamientos de compra en la región. El índice de Gini de Argentina, utilizado para medir la desigualdad social, se sitúa en 42, lo que refleja un escenario desafiante tanto para los consumidores como para las empresas.
En países como Brasil y Colombia, la desigualdad es aún más pronunciada, lo que subraya la importancia de ofrecer alternativas de precios bajos para satisfacer las necesidades de una población diversa.
En respuesta a esta distribución desigual de la renta, los consumidores latinoamericanos confían en opciones de bajo precio para equilibrar sus gastos. Esto se refleja en el uso generalizado de promociones y descuentos, así como en la preferencia por marcas de bajo costo y productos de marca propia.
En Brasil, por ejemplo, casi el 30% de las ventas se realizan bajo promoción, mientras que en Chile, el 28% de los consumidores optan por marcas de bajo precio. En Colombia, las marcas propias representan el 14% del mercado, lo que demuestra su creciente popularidad entre los consumidores.
Sin embargo, la estructura de costos de muchos fabricantes presenta desafíos para ofrecer opciones de bajo precio de manera sostenible. Esto plantea la pregunta sobre cómo establecer precios basados en los atributos del producto para garantizar un crecimiento duradero.
En este sentido, es crucial destacar los atributos convincentes de los productos premium para justificar precios más altos y mantener la rentabilidad. Nielsen IQ ha identificado dos enfoques clave en este sentido: el desempeño del producto y la experiencia de consumo.
El desempeño del producto, incluida su formulación y funcionalidad, desempeña un papel crucial en la percepción del valor por parte del consumidor. En países como Brasil, México y Argentina, el crecimiento en volumen de productos premium, como las cremas faciales, ha sido impulsado por asociaciones entre la formulación del producto y su funcionalidad, lo que transmite confiabilidad y facilita la experiencia de compra.
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Por otro lado, la experiencia de consumo también juega un papel importante en la percepción del valor. Las marcas premium se distinguen por comunicar claramente los beneficios y características del producto en todos los puntos de contacto con el consumidor.
Por ejemplo, en el caso de la cervecería artesanal, el intercambio de conocimientos entre productores y consumidores ha contribuido al crecimiento de la categoría, con consumidores que valoran la calidad y la autenticidad de los ingredientes.
En un contexto marcado por la desigualdad de ingresos y la dependencia de opciones de bajo costo, los precios elevados deben ir acompañados de beneficios tangibles que satisfagan las necesidades reales de los consumidores. Esto requiere un enfoque integral que combine el desempeño del producto con una experiencia de consumo excepcional, asegurando así la lealtad del cliente y el éxito a largo plazo de las marcas en el mercado latinoamericano.
