Brasil reactiva su comercio minorista, señales de recuperación en un contexto económico de desaceleración, durante el mes de febrero de 2025, el comercio minorista brasileño dio señales positivas tras varios meses de estancamiento. Según el más reciente informe publicado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), las ventas crecieron un 0,5 % respecto a enero, rompiendo una racha de cuatro meses consecutivos marcados por resultados negativos o prácticamente nulos. Este dato, aunque modesto, representa una posible inflexión en el comportamiento del consumo interno en la mayor economía de América Latina.
El resultado va más allá de una simple cifra mensual. Refleja movimientos importantes en la estructura del consumo brasileño, en un contexto macroeconómico que combina inflación contenida, una política monetaria más estable y expectativas moderadas para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante el presente año.
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Dinámicas internas del consumo: los motores de febrero
El informe del IBGE detalla que el incremento observado en febrero se debe principalmente al desempeño positivo en algunas categorías clave de productos. Los alimentos, por ejemplo, mostraron un crecimiento del 1,1 %, destacando como el segmento con mayor impulso dentro del comercio minorista. Este comportamiento puede estar relacionado con la estabilidad reciente de los precios de productos básicos, así como con políticas de apoyo al consumo dirigidas a las capas más vulnerables de la población.
En segundo lugar, se encuentran los muebles y electrodomésticos, que registraron un aumento del 0,9 %. Este crecimiento podría explicarse por una reactivación en el acceso al crédito al consumo, acompañado por ofertas promocionales de inicio de año y por un repunte moderado en la confianza de los consumidores.
Por su parte, el segmento de productos farmacéuticos y médicos creció un 0,3 %, mostrando un comportamiento más contenido, pero igualmente positivo. Este tipo de productos suele tener una demanda más constante, aunque el alza puede reflejar un mayor gasto en prevención y salud familiar.
Comparaciones interanuales: un crecimiento más sólido
El mismo estudio también revela que, al comparar los resultados de febrero de 2025 con los del mismo mes del año anterior, el comercio minorista brasileño avanzó un 1,5 %. Este crecimiento interanual, aunque aún modesto, cobra relevancia si se considera el escenario de desaceleración económica que el país comienza a transitar tras el fuerte repunte del PIB en 2024.
En cuanto al acumulado del primer bimestre de 2025, las ventas registran un alza del 2,3 %, lo que indica una mejora progresiva en el comportamiento de los consumidores. Esta tendencia podría consolidarse si se mantienen factores como la moderación de la inflación, la recuperación del empleo formal y una mejora en el acceso al crédito.
Ingresos por ventas: una señal de fortalecimiento
Más allá de la cantidad de unidades vendidas, otro aspecto relevante del informe del IBGE es el aumento del 1,4 % en los ingresos generados por las ventas durante febrero. Esta cifra muestra que, además de crecer en volumen, el comercio minorista brasileño también está generando mayor facturación, lo que puede deberse a una ligera recuperación en los precios o al consumo de bienes de mayor valor agregado.
Este indicador es importante porque permite proyectar una posible mejora en la rentabilidad de los comercios, así como en la recaudación fiscal relacionada con las actividades minoristas, factores que pueden contribuir al dinamismo económico general.
Factores que influyen en la recuperación del comercio
El leve repunte de las ventas minoristas no debe analizarse de forma aislada. Existen múltiples elementos que han influido en este cambio de tendencia:
1. Inflación moderada
En contraste con años anteriores marcados por una inflación alta y volátil, 2025 ha comenzado con un escenario de precios más estables. Esto favorece el poder adquisitivo de las familias, en especial aquellas de ingresos bajos y medios, que destinan la mayor parte de su presupuesto al consumo.
2. Política monetaria menos restrictiva
Tras una etapa prolongada de tasas de interés elevadas, el Banco Central de Brasil ha comenzado a reducir gradualmente la tasa Selic, facilitando el acceso al crédito. Esta medida repercute directamente en el consumo financiado, especialmente en sectores como muebles, electrodomésticos y productos duraderos.
3. Mejora del empleo formal
Si bien la tasa de desempleo aún se mantiene en niveles relativamente altos, en los últimos meses ha habido una leve mejora en la generación de empleos formales. Esto no solo incrementa el ingreso disponible, sino que también fortalece la confianza del consumidor, lo cual es clave para estimular las compras.
4. Programas sociales y transferencias
El mantenimiento de programas como Bolsa Família y otras transferencias gubernamentales también ha tenido un impacto directo en el consumo, especialmente en las regiones del Norte y Nordeste del país. Estos ingresos permiten a las familias mantener un mínimo de consumo básico, incluso en contextos de incertidumbre.
Expectativas para el resto de 2025
El Gobierno brasileño proyecta un crecimiento del PIB del 2,3 % para este año, una cifra menor al 3,4 % registrado en 2024. Esta desaceleración responde a varios factores, entre ellos la incertidumbre global, la reducción del ritmo de inversiones y un menor dinamismo en las exportaciones.
Sin embargo, el consumo interno se perfila como uno de los pilares del crecimiento económico en este contexto. Si las ventas minoristas continúan mostrando resultados positivos, podrían compensar parcialmente la pérdida de impulso en otros sectores, como la industria y la construcción.
Además, se espera que la inflación se mantenga bajo control y que la tasa de interés continúe bajando, lo que favorecería aún más el ambiente para el consumo. La gran incógnita sigue siendo el comportamiento del mercado laboral y el acceso al crédito, que podrían marcar la diferencia entre una recuperación sostenida y un nuevo ciclo de estancamiento.
Perspectiva sectorial: ¿quiénes ganan y quiénes siguen rezagados?
El informe del IBGE también permite identificar sectores que han mostrado mayor dinamismo en lo que va del año, así como aquellos que todavía no logran despegar:
Sectores en crecimiento:
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Alimentos y bebidas: Impulsados por la estabilidad de precios y la demanda constante, siguen siendo el núcleo del consumo esencial en Brasil.
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Electrodomésticos y tecnología: Han comenzado a recuperarse, posiblemente por la mayor disponibilidad de crédito y promociones comerciales agresivas.
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Farmacias y productos médicos: Aunque su crecimiento es más modesto, se mantiene estable y es considerado un sector de consumo resiliente.
Sectores con desempeño débil:
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Vestuario y calzado: Aunque tradicionalmente importantes, han sufrido por la competencia con el e-commerce asiático y la menor disposición al gasto en moda.
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Material de oficina y libros: Siguen en declive, afectados por la digitalización de la educación y el trabajo.
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Vehículos y autopartes: A pesar de la mejora del crédito, todavía enfrentan problemas estructurales, como altos costos y menor disponibilidad de modelos populares.
Comercio electrónico: ¿una amenaza o un complemento?
Una dimensión que no puede ignorarse en el análisis del comercio minorista es el impacto del comercio electrónico. En Brasil, las ventas online han continuado creciendo a un ritmo superior al 15 % interanual, consolidándose como una alternativa cada vez más sólida frente a las tiendas físicas.
Las grandes cadenas han sabido adaptarse a esta transformación digital mediante estrategias omnicanal, integración logística y personalización de la experiencia de compra. Sin embargo, los pequeños y medianos comercios siguen enfrentando dificultades para competir en este nuevo entorno, especialmente por la falta de inversión en tecnología y capacitación.
El desafío para el retail brasileño será seguir avanzando hacia modelos híbridos que aprovechen lo mejor de ambos mundos: la cercanía del comercio físico y la agilidad del entorno digital.
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Señales de reactivación, pero con cautela
El repunte de las ventas minoristas en febrero es una buena noticia para la economía brasileña, pero aún insuficiente para declarar una recuperación consolidada. El consumo muestra signos de recuperación, apoyado en la moderación inflacionaria, el descenso de tasas de interés y una mejora incipiente del empleo.
Sin embargo, los riesgos persisten. La fragilidad fiscal, la deuda pública, la incertidumbre global y las desigualdades regionales podrían afectar la sostenibilidad de este crecimiento. Por ello, será clave que tanto el sector privado como el Estado sigan trabajando para fomentar un ambiente propicio al consumo y a la inversión productiva.
El comercio minorista, como termómetro del humor económico de la población, seguirá siendo un indicador esencial para evaluar el rumbo de la economía brasileña en lo que resta del año. Las cifras de los próximos meses mostrarán si este repunte fue un fenómeno pasajero o el inicio de una fase de recuperación más robusta.
