Brasil enfrenta una fuerte caída en las exportaciones de café, pero mantiene ingresos gracias al alza de precios internacionales, reconocido como el mayor productor y exportador mundial de café, atraviesa un escenario complejo en el comercio internacional de este grano. Aunque el volumen de exportaciones registró una caída del 21,4% entre enero y julio de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior, los ingresos en dólares por estas ventas al exterior experimentaron un crecimiento significativo, impulsados por los altos precios internacionales del producto. Esta paradoja refleja la tensión entre la reducción de la oferta disponible y la elevada demanda global de café, un producto que continúa siendo esencial en el mercado de alimentos y bebidas.
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Una caída en el volumen, pero un incremento en los ingresos
De acuerdo con datos revelados por el Consejo de Exportadores de Café de Brasil (Cecafé), en los primeros siete meses del año se embarcaron 22,2 millones de sacos de 60 kilos de café. Este número representa un retroceso considerable frente al récord alcanzado en 2024, cuando los envíos alcanzaron cifras históricas.
Sin embargo, a pesar de esta disminución en la cantidad exportada, el valor total generado por las exportaciones de café alcanzó los 8.555 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 36% respecto al mismo período del año pasado. Este contraste se explica por la dinámica del mercado internacional, en la que los precios del grano han llegado a sus niveles más altos en varios años.
El presidente de Cecafé, Márcio Ferreira, señaló que este escenario estaba dentro de las previsiones, debido a que Brasil había agotado gran parte de sus inventarios tras el récord de exportaciones del año anterior y a que la actual cosecha no cuenta con excedentes para mantener el mismo ritmo.
El factor climático y su impacto en la producción
Uno de los principales elementos que explica la reducción de la oferta de café en Brasil y en otros países productores es el impacto de fenómenos climáticos adversos. En los últimos años, el cambio climático ha provocado sequías prolongadas, lluvias fuera de temporada y temperaturas extremas que han afectado la productividad de los cafetales.
Brasil, Vietnam e Indonesia tres de los actores más relevantes en el mercado mundial del café han visto reducida su capacidad productiva, lo que ha tensionado aún más el equilibrio entre la oferta y la demanda. Este contexto ha derivado en un aumento de los precios internacionales, que en algunos casos han alcanzado cifras récord, beneficiando a los exportadores en términos de ingresos, pero generando preocupación en los países consumidores.
Estados Unidos: principal comprador en la mira de la guerra comercial
A pesar de las tensiones internacionales, Estados Unidos se mantuvo como el principal destino del café brasileño en lo que va del año. Entre enero y julio, las compras estadounidenses sumaron 3,7 millones de sacos, lo que equivale al 16,8% de los embarques totales del país sudamericano.
No obstante, la relación comercial atraviesa un momento de incertidumbre debido a la decisión del gobierno de Donald Trump de imponer un arancel adicional del 50% a las importaciones de café de Brasil, medida que entró en vigor el 6 de agosto de 2025.
Si bien hasta julio no se había reflejado plenamente el impacto de este arancel, las industrias importadoras estadounidenses cuentan con inventarios suficientes para cubrir entre 30 y 60 días de consumo, lo que les da margen para esperar el resultado de las negociaciones diplomáticas y comerciales que aún están en curso.
Cecafé, junto con el gobierno brasileño y representantes del sector privado, trabaja activamente para que el café brasileño sea incluido en la lista de excepciones al nuevo arancel estadounidense. Ferreira subrayó que el café no se cultiva de manera significativa en Estados Unidos y que, por tanto, la medida resulta perjudicial tanto para Brasil como para la propia economía norteamericana.
Una estrategia de diversificación: nuevos mercados en la mira
Ante las dificultades generadas por la política comercial de Estados Unidos, Brasil busca diversificar sus mercados de destino. Según Cecafé, la entidad está trabajando en identificar y potenciar relaciones con países que puedan absorber parte de la producción que quedaría sin colocar en territorio estadounidense.
China aparece como un mercado con potencial de crecimiento en el consumo de café, aunque todavía está lejos de convertirse en un sustituto de Estados Unidos. Durante los primeros siete meses de 2025, China importó 571.866 sacos de café brasileño, ocupando el undécimo lugar entre los principales destinos del grano.
A pesar de que recientemente se autorizó a un mayor número de empresas exportadoras brasileñas a vender café en China, esto no garantiza de inmediato un aumento significativo en el volumen de los embarques. El consumo en el país asiático sigue en expansión, pero su ritmo aún no alcanza los niveles de mercados más maduros como el estadounidense o el europeo.
La tensión entre oferta y demanda: precios altos en el horizonte
El mercado internacional del café se encuentra en una situación de “equilibrio apretado”, como la describió Ferreira. La oferta global se ha reducido, mientras que la demanda sigue en aumento, impulsada por nuevos consumidores en países emergentes y la consolidación del café como producto de primera necesidad en muchos hogares y cafeterías alrededor del mundo.
Este escenario sostiene los precios en niveles altos y brinda a Brasil un margen de ingresos a pesar de la reducción de los embarques. Sin embargo, también genera incertidumbre entre los consumidores finales y la industria, que deben enfrentar costos más elevados para mantener sus cadenas de suministro.
Perspectivas a corto y mediano plazo
La expectativa para los próximos meses estará marcada por tres factores clave:
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El impacto real de los aranceles de Estados Unidos: dependerá de las negociaciones en curso y de la posible inclusión del café en las listas de excepción.
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La capacidad de diversificación de mercados: si bien China y otros destinos emergentes ofrecen oportunidades, ninguno puede reemplazar de inmediato el peso que tiene Estados Unidos en el comercio cafetalero.
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El comportamiento climático y su influencia en la cosecha: si persisten los fenómenos meteorológicos adversos, la producción podría seguir limitada, sosteniendo la tendencia de precios altos.
Ferreira advirtió que la entidad seguirá trabajando con el sector privado y el gobierno brasileño para mitigar los efectos negativos de esta coyuntura. “Lo que observamos hasta ahora son pedidos de aplazamiento de embarques, lo cual resulta muy perjudicial para el sector”, señaló, destacando la necesidad de mantener la estabilidad en los flujos comerciales.
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Un panorama de desafíos y oportunidades
El café brasileño atraviesa un momento desafiante, pero también lleno de oportunidades. La caída en el volumen exportado refleja limitaciones productivas y tensiones internacionales, pero al mismo tiempo, los altos precios del grano mantienen al país en una posición de fortaleza económica en el mercado global.
La clave estará en la capacidad de Brasil para equilibrar la gestión de sus inventarios, expandir su presencia en nuevos mercados y negociar condiciones más favorables con Estados Unidos, que sigue siendo su socio comercial más relevante en el sector cafetalero.
El futuro del café brasileño dependerá de cómo se combinen estos factores en los próximos meses, en un contexto de guerra comercial, cambio climático y transformación de los patrones de consumo mundial.
