Brasil avanza hacia el 5G Advanced sin depender de la subasta de 6 GHz, según Huawei, la evolución de la conectividad móvil en Brasil ha experimentado un ritmo acelerado en los últimos años. Apenas tres años después de la activación oficial de las redes 5G en el país, la tecnología ya cubre aproximadamente al 70% de la población brasileña, consolidando a Brasil como uno de los mercados más dinámicos en materia de telecomunicaciones en América Latina. En este contexto, surge un nuevo capítulo: el 5G Advanced también conocido como 5.5G que promete llevar la experiencia digital a un nivel superior.
De acuerdo con la visión de Huawei, uno de los principales actores tecnológicos a nivel global, Brasil no necesita esperar a la licitación de la banda de 6 GHz para desplegar el 5G Advanced. Así lo afirmó Carlos Roseiro, CMO de Huawei, al señalar que la expansión de esta tecnología puede apoyarse en las bandas ya disponibles en el país, con la perspectiva de incorporar nuevas frecuencias en el futuro cercano.
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5G Advanced: una nueva fase de la conectividad en Brasil
El 5G Advanced representa una evolución natural del 5G. No se trata de una tecnología completamente nueva, sino de una actualización que incorpora mejoras en velocidad, eficiencia energética, capacidad de red y soporte para aplicaciones innovadoras, como la realidad aumentada, el Internet de las Cosas masivo (IoT) y la inteligencia artificial integrada a la conectividad.
En el escenario global, cerca de 20 operadores ya monetizan el 5G Advanced con el respaldo de Huawei, lo que indica que se trata de una tendencia irreversible en el ecosistema digital. Para Huawei, el “punto de inflexión” en Brasil se alcanzó en 2024, cuando los primeros operadores locales comenzaron a probar e incluso lanzar servicios comerciales bajo este estándar.
¿Es indispensable la banda de 6 GHz?
Uno de los principales debates alrededor del 5G Advanced en Brasil es la necesidad o no de la subasta de la banda de 6 GHz para poder avanzar. Roseiro enfatizó que si bien esta frecuencia será importante para la expansión y robustez del 5G-A, no es un requisito indispensable en la fase inicial.
Según el directivo, el despliegue puede apoyarse en las bandas ya disponibles, como la de 3,5 GHz, utilizada en el lanzamiento del 5G en el país, y complementarse con otras frecuencias. El acceso a 6 GHz facilitaría mayor capacidad de red, pero su ausencia inmediata no debe considerarse un obstáculo para la evolución de la tecnología.
La incógnita de la banda de 28 GHz
Brasil también dispone de la banda de 28 GHz, adquirida por los operadores en la subasta de 2021. Sin embargo, este espectro continúa prácticamente ocioso. Aunque fue utilizado en pruebas piloto, por ejemplo por TIM, no ha tenido aplicación real en servicios comerciales.
Roseiro explicó las razones: no existen aún dispositivos móviles compatibles con esta frecuencia y, además, la señal de 28 GHz es demasiado alta, lo que genera dificultades de propagación en ambientes abiertos. Aunque desde el punto de vista técnico existen soluciones, la falta de terminales que operen en esa banda impide su uso efectivo en el mercado masivo.
Esto refleja una paradoja: mientras los operadores poseen espectro sin utilizar, la industria todavía no ofrece equipos preparados para aprovecharlo.
La visión de los operadores: dudas y prioridades
Si bien Huawei promueve el 5G Advanced como el próximo gran paso, los operadores brasileños muestran cautela. Para muchos, la pregunta clave no es técnica, sino económica: ¿cómo monetizar esta evolución?
El propio José Félix, CEO de Claro Brasil, lo expresó con claridad:
“Aún no es el momento. Tenemos demasiadas prioridades pendientes, necesitamos complementar nuestras redes, cumplir con obligaciones regulatorias y superar desafíos diarios. El 5.5G debe presentarse como una solución real para el cliente y para los operadores, no únicamente como una oportunidad de negocio para los proveedores”.
Este punto de vista revela una tensión clásica en el sector: mientras los fabricantes de tecnología impulsan la adopción acelerada de nuevas versiones, los operadores, que realizan las inversiones más costosas en infraestructura, priorizan el retorno financiero y la estabilidad de sus servicios actuales.
Obligaciones pendientes del 5G en Brasil
El despliegue inicial de 5G en Brasil vino acompañado de una serie de compromisos regulatorios que los operadores deberán cumplir hasta 2029. Estos incluyen:
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Expansión de cobertura en municipios medianos y pequeños.
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Provisión de conectividad en carreteras federales y estatales.
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Instalación de infraestructura en regiones con déficit digital.
En el caso particular de Claro, la empresa enfrentó obligaciones adicionales debido a multas convertidas en proyectos de conectividad. Entre ellos se encuentran iniciativas en carreteras y en el estado de Rio Grande do Sul, donde las infraestructuras de telecomunicaciones fueron gravemente afectadas por las inundaciones de mayo de 2024.
Este panorama hace que las compañías deban destinar recursos significativos al cumplimiento de compromisos regulatorios antes de poder enfocarse plenamente en la adopción del 5G Advanced.
Los beneficios esperados del 5G Advanced
A pesar de la prudencia de los operadores, las ventajas del 5.5G son innegables. Entre ellas se destacan:
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Velocidades más altas: superando ampliamente las actuales capacidades del 5G básico.
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Menor latencia: clave para aplicaciones en tiempo real como videojuegos en la nube o cirugía remota.
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Mayor eficiencia energética: un punto crítico en un contexto de sostenibilidad y reducción de emisiones de carbono.
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Soporte para IoT masivo: permitiendo que millones de dispositivos se conecten simultáneamente en una misma red.
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Capacidades avanzadas de red privada: esenciales para la industria 4.0 y la digitalización de sectores como la minería, el agro y la manufactura.
De este modo, aunque las operadoras aún no tengan clara la ruta de monetización, los beneficios tecnológicos abren la puerta a nuevas oportunidades en verticales industriales y servicios digitales.
Un equilibrio entre innovación y rentabilidad
El dilema central en Brasil gira en torno al momento adecuado para invertir en 5G Advanced. Los proveedores como Huawei impulsan su adopción rápida, argumentando que es la única forma de mantener competitividad internacional. Por otro lado, los operadores priorizan la rentabilidad de sus inversiones en 5G, todavía en proceso de consolidación.
Esta tensión es comprensible si se observa que el 5G inicial en Brasil aún tiene compromisos pendientes y que las empresas deben invertir en ampliar cobertura, garantizar calidad de servicio y desarrollar modelos de negocio sostenibles antes de dar un salto tecnológico adicional.
Brasil en el contexto global
Comparado con otros países, Brasil se encuentra en una posición intermedia. Mientras mercados como China y algunos países europeos ya han iniciado despliegues comerciales de 5G Advanced, otras naciones todavía luchan por completar la cobertura básica de 5G.
El hecho de que Brasil ya cuente con 70% de su población cubierta coloca al país en una situación favorable para ser pionero en América Latina en la adopción del 5.5G. No obstante, el desafío radica en equilibrar ambición tecnológica con sostenibilidad económica.
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Un futuro inevitable, pero con cautela
La discusión sobre el 5G Advanced en Brasil refleja un diluma recurrente en la industria tecnológica: el deseo de avanzar hacia lo último en innovación frente a las realidades prácticas de inversión, regulación y monetización.
Huawei sostiene que el país no necesita esperar a la subasta de 6 GHz para comenzar a avanzar y que puede hacerlo utilizando el espectro ya disponible. Sin embargo, los operadores mantienen una postura más prudente, priorizando sus obligaciones regulatorias y la rentabilidad de sus operaciones actuales.
El 5.5G llegará inevitablemente a Brasil, pero su adopción masiva dependerá de factores más allá de lo técnico: la madurez del mercado, la disponibilidad de dispositivos compatibles y, sobre todo, la capacidad de los operadores de transformar esta evolución en beneficios tangibles para consumidores e industrias.
Brasil, por lo tanto, se encuentra ante un punto de inflexión: continuar consolidando su 5G actual o dar un salto hacia el 5G Advanced. Lo más probable es que el país opte por un camino gradual, en el que ambas etapas convivan hasta que la nueva generación esté lista para desplegarse a gran escala.

