Brasil consolida su liderazgo en el mercado cárnico mexicano con cifras récord de exportación, en los últimos años, Brasil ha logrado afianzarse como uno de los principales abastecedores de carne para México, un mercado cada vez más exigente y dinámico que busca garantizar el suministro de proteínas animales a precios competitivos. Lo que comenzó como una estrategia de diversificación de proveedores hace poco más de una década, hoy se traduce en un crecimiento récord que ha colocado a la carne brasileña en una posición privilegiada dentro de la dieta mexicana y en el escenario de las importaciones nacionales.
Según datos recientes del Ministerio de Agricultura de Brasil y de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), durante 2024 y el primer semestre de 2025 se registró un crecimiento exponencial en las exportaciones hacia México, particularmente en pollo, cerdo y res. Este comportamiento no solo confirma la solidez de la industria cárnica brasileña, sino que también refleja la interdependencia económica creciente entre ambos países en un sector estratégico: la seguridad alimentaria.
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La participación de Brasil en el mercado mexicano de carne
Las cifras revelan con claridad la magnitud de la presencia brasileña. En 2024, la participación de las carnes de origen brasileño en las importaciones mexicanas fue la siguiente:
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27% en pollo
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16.4% en carne de res
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3% en carne de cerdo
Estos porcentajes demuestran que Brasil no solo ha logrado ingresar al mercado, sino que se ha consolidado como un jugador competitivo frente a potencias tradicionales como Estados Unidos y Canadá.
Crecimiento acelerado en 2025
Durante el primer semestre de 2025, los volúmenes de exportación de Brasil hacia México marcaron nuevos récords. Las cifras son contundentes:
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Pollo: 126,333 toneladas exportadas, con un crecimiento del 16.4% respecto al mismo periodo del año anterior.
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Cerdo: 36,805 toneladas, con un incremento impresionante del 91.9%, casi duplicando las cifras previas.
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Res: 51,608 toneladas, lo que equivale a un aumento del 187.8%, triplicando los registros anteriores.
Estos datos no solo ponen en evidencia la capacidad productiva de Brasil, sino también la creciente confianza del mercado mexicano en la calidad y competitividad de la carne proveniente del país sudamericano.
El papel del Pacic en la expansión
Uno de los factores que ha impulsado esta dinámica es la política mexicana conocida como Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), implementada en mayo de 2022. Esta medida incluyó la suspensión temporal de aranceles a ciertos productos alimenticios, entre ellos las carnes de ave y de cerdo, con el objetivo de contener la inflación y asegurar el abasto en el mercado interno.
Gracias a esta política, Brasil pudo incrementar sus envíos a México con menores barreras de entrada. Sin embargo, existe incertidumbre respecto al futuro del Pacic, ya que su continuidad depende de prórrogas que el gobierno mexicano debe aprobar periódicamente.
De acuerdo con Ricardo Santin, director ejecutivo de la ABPA, si el Pacic concluye sin renovación, los productos brasileños podrían perder competitividad frente a los de otros países, especialmente frente a Estados Unidos, que goza de ventajas logísticas y acuerdos comerciales consolidados como el T-MEC.
México: un destino clave para la carne brasileña
Hoy en día, México se ubica como el séptimo mayor destino de exportaciones brasileñas de carne avícola y porcina. Este dato adquiere mayor relevancia si consideramos que el consumo nacional mexicano de proteínas animales es uno de los más altos de la región.
Actualmente, el 4% del consumo mexicano de carne de pollo proviene de Brasil, mientras que en el caso del cerdo la cifra se sitúa en el 1%. Aunque estos porcentajes aún parecen modestos, su crecimiento ha sido sostenido, y todo indica que la tendencia se mantendrá en los próximos años si persisten las condiciones favorables de comercio.
Un proceso de expansión progresiva
La relación cárnica entre México y Brasil no es nueva, aunque su desarrollo ha sido gradual. Brasil comenzó a exportar carne de pollo a México en 2013, tras la apertura de cupos de importación. En 2023, expandió su presencia al mercado de carne de cerdo y res, marcando un punto de inflexión en la diversificación de su portafolio exportador.
Hoy, Brasil es reconocido como el principal exportador mundial de carne de pollo y de res, y ocupa el cuarto lugar en carne de cerdo, lo que lo convierte en un proveedor confiable y de gran capacidad de respuesta ante las crecientes demandas del mercado mexicano.
Beneficios para México
La entrada de la carne brasileña ha tenido múltiples beneficios para México:
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Diversificación de proveedores: reducir la dependencia histórica de Estados Unidos como principal socio en este rubro.
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Competitividad en precios: la competencia ha contribuido a estabilizar costos para el consumidor final, un factor crucial en un contexto de inflación alimentaria.
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Seguridad alimentaria: contar con múltiples fuentes de abasto garantiza que el suministro no se vea interrumpido por problemas geopolíticos, sanitarios o climáticos.
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Transferencia de estándares sanitarios: la necesidad de cumplir con las normas mexicanas y brasileñas ha impulsado mejoras en la calidad de los productos.
Retos en la relación comercial
A pesar del crecimiento, la relación enfrenta desafíos importantes:
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Dependencia del Pacic: la continuidad de las exportaciones brasileñas a precios competitivos depende de la política arancelaria mexicana.
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Competencia geográfica: Estados Unidos tiene la ventaja de la cercanía, lo que implica menores costos logísticos y tiempos de entrega más rápidos.
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Percepción del consumidor: algunos sectores aún muestran resistencia a consumir carne importada, por preferir la producción nacional o por desconocimiento de los estándares brasileños.
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Regulación sanitaria: el cumplimiento de protocolos fitosanitarios estrictos sigue siendo un reto para garantizar confianza plena en el mercado mexicano.
El impacto en la industria brasileña
Para Brasil, México representa un mercado con alto potencial de crecimiento que ayuda a diversificar destinos de exportación más allá de sus compradores tradicionales, como China, Oriente Medio y la Unión Europea.
La creciente demanda mexicana fortalece a la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA) y a los grandes consorcios exportadores, que han encontrado en América Latina un socio estratégico. Además, esta relación contribuye a mitigar riesgos derivados de tensiones geopolíticas o de restricciones comerciales en otros continentes.
Perspectivas a futuro
Las proyecciones apuntan a que Brasil seguirá incrementando su presencia en el mercado mexicano, aunque este crecimiento dependerá de tres factores principales:
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Definición del futuro del Pacic y las políticas arancelarias mexicanas.
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Fortalecimiento de acuerdos bilaterales que garanticen estabilidad comercial.
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Aceptación del consumidor mexicano, que se verá influenciada por campañas de información y posicionamiento de marca.
Si estos elementos se alinean, es probable que la participación brasileña en las importaciones mexicanas de carne siga aumentando, consolidando una relación estratégica que va más allá de lo meramente económico, para convertirse en un eje central de la cooperación alimentaria entre ambos países.
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El récord alcanzado por la carne brasileña en el mercado mexicano no es un hecho aislado, sino el resultado de años de inversión, estrategia comercial y políticas públicas que han favorecido la apertura de mercados. Al mismo tiempo, refleja la capacidad de México para adaptarse a un entorno global en el que la diversificación de proveedores es clave para garantizar estabilidad y seguridad alimentaria.
Aunque persisten retos, la tendencia es clara: Brasil ha llegado para quedarse en el mercado cárnico mexicano, y su presencia creciente es un testimonio del nuevo mapa de interdependencias económicas en América Latina.


