Argentina y Brasil en tensión por aranceles del Mercosur, una jugada estratégica para acercarse a Estados Unidos, en un escenario de crecientes tensiones comerciales a nivel global, Argentina ha intensificado sus negociaciones con su principal socio del Mercosur, Brasil, en un intento por destrabar una reducción de los aranceles internos del bloque y, de manera estratégica, allanar el camino hacia un posible acuerdo comercial con Estados Unidos. La administración de la Casa Rosada, liderada por Javier Milei, busca ampliar de manera temporal la lista de excepciones al Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur, una medida clave para proteger a su industria de las potenciales represalias arancelarias anunciadas por la administración de Donald Trump y para cumplir con las condiciones impuestas por Washington para futuras negociaciones.
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En este contexto de alta diplomacia comercial, el canciller argentino, Gerardo Werthein, recibe este viernes en el Palacio San Martín a sus homólogos de Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. El objetivo primordial de esta reunión de cancilleres es delinear y cerrar los últimos detalles de una estrategia conjunta que se activó inmediatamente después del anuncio del nuevo esquema tarifario estadounidense, una medida que generó ondas de choque en la economía global y especialmente en los países del Mercosur.
La jugada de Argentina es ambiciosa y delicada. Actualmente, el país cuenta con alrededor de 100 productos exceptuados del arancel regional del Mercosur. La Casa Rosada busca sumar al menos 50 productos adicionales a esta lista, pertenecientes a sectores que Estados Unidos ha señalado como prioritarios en sus condiciones para negociar una flexibilización de los aranceles recíprocos. Las conversaciones entre Argentina y sus socios del Mercosur se encuentran en un punto crítico, con intereses y sensibilidades diversas en juego.
Tras la cumbre de cancilleres celebrada a principios de abril, también en la Cancillería argentina, los máximos representantes diplomáticos del bloque coincidieron en la necesidad de ampliar la lista de excepciones adicionales al AEC. Sin embargo, fuentes cercanas a las negociaciones han revelado que Brasil ha iniciado, a lo largo de las últimas semanas, una exhaustiva evaluación técnica en cada uno de los ministerios implicados en las reformas arancelarias. El Palacio del Planalto, liderado por Luiz Inácio Lula da Silva, se muestra cauteloso y esperará los resultados finales de estas evaluaciones antes de dar su aprobación definitiva a la propuesta argentina. La «liberalización» arancelaria no es un hecho consumado, y la postura de Brasil será determinante para el éxito de la estrategia argentina.
Consciente de esta situación y a pesar de las evidentes diferencias ideológicas entre los gobiernos de Argentina y Brasil, la Casa Rosada ha centrado sus esfuerzos diplomáticos en lograr el respaldo de la administración de Lula da Silva. El objetivo es obtener la ratificación de esta apertura comercial por parte de Brasil, el principal socio comercial de Argentina y el actor con mayor peso político dentro del Mercosur. Paraguay ya ha manifestado su apoyo a la propuesta argentina, y Uruguay lo ha hecho en menor medida, lo que subraya la complejidad de lograr un consenso unánime dentro del bloque. El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto argentino, consultado para este artículo, prefirió no emitir declaraciones en esta etapa sensible de las negociaciones.
Fuentes involucradas en las conversaciones han explicado que, en Brasil, la política exterior, aunque responde al poder Ejecutivo, también respeta las evaluaciones técnicas de los ministerios alcanzados por las medidas que adopta Itamaraty (el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil). Esta dinámica interna en Brasil añade una capa adicional de complejidad a las negociaciones, ya que la decisión final no dependerá únicamente de la voluntad política del presidente Lula da Silva, sino también de los análisis técnicos de su gabinete.
Desde la perspectiva de los socios latinoamericanos, existe una comprensión compartida de que la situación en Argentina es diferente. La decisión política del gobierno de Javier Milei de acercarse a la administración de Donald Trump atraviesa toda la agenda exterior del país y condiciona directamente los términos de la negociación arancelaria dentro del Mercosur. La reciente visita a Buenos Aires del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general Alvin Holsey, fue interpretada como otro gesto de acercamiento entre Washington y la Casa Rosada.
A pesar de las complejidades y las diferencias internas dentro del Mercosur, la Cancillería argentina se muestra optimista respecto a la posibilidad de cerrar este viernes los últimos puntos pendientes para ampliar, de forma temporal, la lista de productos nacionales exceptuados del AEC. Esta herramienta se considera clave para proteger a la industria del Mercosur en su conjunto frente a la competencia de productos importados, incluyendo varios originarios de Estados Unidos, en un contexto de potenciales represalias arancelarias.
El debate arancelario tiene lugar en la antesala de un encuentro de líderes del Mercosur que se celebrará en Buenos Aires durante los primeros días de julio. Se espera que en esta cumbre presidencial se anuncie formalmente la ampliación de la lista de excepciones al AEC y se discuta una posible modernización del bloque, una demanda histórica que resuena en todos los países miembros del Mercosur.
La reciente visita del presidente Javier Milei a Paraguay para reunirse con su homólogo Santiago Peña fue interpretada internamente como una señal de continuidad en la política exterior argentina y su compromiso, al menos formal, con el Mercosur. Este gesto no es menor, considerando que el propio Milei había planteado en los últimos meses la posibilidad de iniciar un proceso de salida del bloque y avanzar en acuerdos bilaterales con otros países, una estrategia que no está permitida por el estatuto fundacional del Mercosur.
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Aunque aún no han trascendido los 50 códigos arancelarios específicos que Argentina estaría negociando con Estados Unidos, el foco principal de la diplomacia argentina está puesto en obtener un respaldo claro y contundente por parte de Brasil. La relación bilateral entre Argentina y Brasil es fundamental para la estabilidad y el futuro del Mercosur, y el visto bueno de Brasil a la propuesta argentina se considera crucial para avanzar en las negociaciones con Estados Unidos y proteger los intereses económicos de la región en un contexto global cada vez más proteccionista. El desenlace de las negociaciones de este viernes en Buenos Aires será determinante para el futuro del Mercosur y para la estrategia de acercamiento de Argentina hacia la administración Trump.


