El negocio de las tarjetas del retail, gestionadas en alianza con la banca, está viviendo un momento particularmente contrastante en Chile. Mientras algunas entidades enfrentan severas pérdidas producto del aumento en provisiones por riesgo de crédito, otras comienzan a mostrar signos de recuperación operativa. En este contexto, destacan dos actores clave del mercado: CAT Administradora de Tarjetas, encargada de la tarjeta Cencosud Scotiabank, y Lider BCI Servicios Financieros, responsable de la tarjeta Lider BCI.
Ambos modelos, si bien nacieron bajo acuerdos similares —alianzas entre un banco y una cadena de retail— han evolucionado de manera muy distinta. Lo que une sus historias hoy es el efecto que las nuevas normativas contables, el comportamiento de los consumidores y la economía han tenido sobre sus estados financieros, especialmente en cuanto al nivel de provisiones y las cifras de utilidades o pérdidas.
Tarjetas del retail: el caso de CAT y Cencosud Scotiabank
En 2014, el banco canadiense Scotiabank selló una alianza con Cencosud para formar CAT Administradora de Tarjetas, una empresa dedicada a la gestión de tarjetas de crédito bajo la marca compartida «Cencosud Scotiabank». En este acuerdo, Scotiabank tomó el control del 51% de la nueva sociedad, mientras que el 49% restante quedó en manos del grupo ligado al retail. La operación implicó la compra de acciones por US$280 millones, y el compromiso por parte del banco de financiar el 100% de la cartera de tarjetas en Chile, lo que entonces equivalía a cerca de US$1.000 millones.
Una década después, y pese a que las colocaciones han seguido creciendo (alcanzando US$2.125 millones a marzo de 2025, un leve incremento respecto a diciembre de 2024), la situación financiera de CAT se ha deteriorado fuertemente. El resultado del primer trimestre de 2025 fue una pérdida de $59.625 millones, contrastando con las utilidades de más de $1.900 millones obtenidas en el mismo periodo del año anterior.
El principal factor detrás de estas pérdidas en las tarjetas del retail, es el aumento drástico en las provisiones por riesgo de crédito y cuentas por cobrar. Según los estados financieros de la empresa, este gasto se disparó hasta los $140.635 millones, frente a los $59.043 millones registrados el año anterior. Las provisiones totales constituidas llegaron así a $287.247 millones al cierre de marzo de 2025, muy por encima de los $203.490 millones reportados en diciembre de 2024.
Este cambio está directamente relacionado con una modificación regulatoria. A partir de enero de 2025, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) introdujo ajustes en los capítulos B-1 y E del Compendio de Normas Contables, los cuales alteraron la metodología para calcular las provisiones en carteras de consumo. CAT detalló que esta nueva normativa le significó un impacto de $111.624 millones adicionales en provisiones, aunque también se liberaron provisiones específicas por $25.000 millones, dejando un saldo neto de $86.624 millones por este concepto.
De utilidades récord a crisis operativa
Estas cifras contrastan con el excelente desempeño financiero que la sociedad mostró durante 2024, año en el que cerró con utilidades de $31.809 millones, registrando un crecimiento interanual superior al 2.800%. Ese buen momento incluso permitió que en marzo de 2025 se aprobara el reparto de dividendos por $6.362 millones con cargo a utilidades acumuladas. Sin embargo, tras los resultados negativos del primer trimestre de 2025, CAT no mantiene actualmente provisiones para dividendos mínimos.
Esta transformación radical en sus resultados evidencia la alta sensibilidad del negocio financiero a cambios regulatorios y la importancia de contar con modelos de riesgo bien ajustados. También pone en tela de juicio la sostenibilidad de ciertas prácticas crediticias en entornos macroeconómicos adversos.
Por otra parte, el panorama para Lider BCI Servicios Financieros, la entidad que administra la tarjeta “Lider BCI” —resultado de la alianza entre Walmart Chile y BCI desde 2017—, ha comenzado a mejorar tras años consecutivos de resultados negativos. A marzo de 2025, la sociedad presentó un resultado operacional positivo de $1.870 millones, una recuperación importante respecto a los -$19.879 millones que registró en marzo del año anterior.
Este cambio positivo se debe, en gran medida, a una disminución en el gasto por provisiones, que pasó de $30.640 millones en marzo de 2024 a $13.348 millones en marzo de 2025. A su vez, el stock de colocaciones creció en $11.506 millones en doce meses, totalizando $493.395 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 2,4%.
Mejor gestión del riesgo y transformación operativa
Detrás de esta mejoría está una política interna de control de riesgos más estricta. Según su carta anual a los accionistas, el gerente general de Lider BCI, Rafael Mardones, detalló que durante 2024 se implementó un proceso riguroso de análisis de riesgo, lo que permitió reducir la morosidad de la cartera de 6,17% en diciembre de 2023 a 4,18% a diciembre de 2024.
No obstante, también se han visto afectados por los cambios normativos de la CMF. De acuerdo con sus propios estados financieros, las nuevas exigencias contables —que incluyen la integración de datos más recientes, segmentación específica para clientes nuevos, depuración de renegociaciones y uso de criterios más conservadores— aumentaron las provisiones en $14.600 millones frente al modelo anterior.
Los contrastes entre las tarjetas del retail, CAT y Lider BCI reflejan el momento de transición que enfrenta el retail financiero en Chile. Por un lado, la presión por cumplir con estándares más exigentes de provisiones ha generado grandes impactos financieros, especialmente para aquellas entidades con altos niveles de riesgo en sus carteras. Por otro lado, aquellas que han sabido adaptarse mediante procesos más robustos de evaluación crediticia y estrategias de digitalización comienzan a salir a flote.
Vea también: Falabella enfrenta reordenamiento tras fin de pacto de accionistas
El caso de Lider BCI destaca también por sus avances tecnológicos. En 2024, la entidad lanzó tarjetas virtuales, pagos móviles y sistemas de tokenización en supermercados, medidas que apuntan a mejorar la experiencia del usuario y aumentar la eficiencia operativa. Estas iniciativas no solo mejoran la competitividad, sino que también ayudan a reducir la morosidad mediante herramientas de control más dinámicas y adaptadas al perfil de los consumidores actuales.
La industria de tarjetas del retail en Chile enfrenta una realidad mixta. Mientras algunas compañías deben afrontar ajustes financieros dolorosos debido a la regulación y a un contexto económico volátil, otras muestran que es posible superar la crisis mediante gestión responsable, innovación tecnológica y prudencia financiera.
En un entorno donde los consumidores están más informados, las regulaciones son más estrictas y la transformación digital ya no es opcional, los próximos años serán determinantes para definir qué entidades logran consolidarse y cuáles quedan atrás. Tanto CAT como Lider BCI son ejemplos claros de cómo diferentes estrategias frente a desafíos similares pueden conducir a desenlaces muy distintos.

