Una pyme láctea cordobesa triplicará su producción apostando a la sostenibilidad
En el corazón agroindustrial de Argentina, una empresa familiar con más de cincuenta años de trayectoria se prepara para dar un salto cualitativo y cuantitativo que la posicionará como un ejemplo de innovación y sostenibilidad en el sector lácteo. Se trata del grupo Don Emilio, radicado en Villa María, provincia de Córdoba, que avanza con un ambicioso plan de expansión para triplicar su producción diaria de leche procesada, pasando de 30.000 a 90.000 litros. Este crecimiento no se limita a lo industrial: está basado en un modelo de economía circular que ha sido reconocido a nivel internacional.
La historia de Don Emilio está profundamente arraigada en los valores familiares. Fundada por Néstor Giraudo junto a sus hermanos Norberto y Héctor, la empresa comenzó con la operación de varios tambos, tanto propios como arrendados. Con el paso de las décadas y tras el fallecimiento de Néstor en 2016, sus descendientes decidieron enfocar los esfuerzos en un solo establecimiento cercano a la Universidad Nacional de Villa María. Esta decisión estratégica permitió una mejor gestión y una reconversión tecnológica sin precedentes.
Hoy, bajo la dirección de Valentín Giraudo, tercera generación de la familia y actual gerente general con apenas 28 años, el grupo continúa innovando. Giraudo ha sabido integrar la experiencia heredada con una mirada moderna, enfocada en la eficiencia, el bienestar animal y el respeto por el medioambiente.
UN MODELO PRODUCTIVO BASADO EN ECONOMÍA CIRCULAR
El tambo Mharnes —nombre que rinde homenaje a los abuelos Marta y Néstor— opera actualmente con un plantel de 730 vacas en ordeñe, que producen alrededor de 28.000 litros diarios. La apuesta tecnológica incluye ordeñe robotizado, arrime automático de alimento y alimentadores inteligentes para los terneros. A esto se suman paneles solares que abastecen el 90% del consumo energético de la operación y sistemas de recolección de agua de lluvia para el lavado de maquinaria, reduciendo así la huella hídrica.
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Los residuos generados también son aprovechados dentro del mismo ciclo productivo. Los sólidos extraídos de los efluentes son secados y convertidos en compost, que luego se utiliza como fertilizante. Asimismo, el 70% de la alimentación del ganado es producido en la propia finca, lo que contribuye a cerrar el círculo de autosuficiencia.
Este modelo integral recibió un reconocimiento relevante en 2022: la Federación Internacional Láctea, en un encuentro celebrado en India, lo destacó como el segundo proyecto más importante del mundo en economía circular aplicada a la lechería. Este hito validó la estrategia de la empresa y consolidó su perfil como actor innovador dentro del ecosistema agroindustrial argentino.
Además de su enfoque productivo y ambiental, la pyme cordobesa también dedica esfuerzos a la educación y la vinculación con la comunidad. A través del programa “Del aula al tambo”, abre sus puertas a estudiantes de escuelas de la región para que conozcan el proceso de producción de la leche. Son los propios alumnos de la Universidad Nacional de Villa María quienes actúan como guías, promoviendo el aprendizaje y fortaleciendo los vínculos entre la universidad, la comunidad y el sector productivo.
EXPANSIÓN INDUSTRIAL Y APERTURA A LA EXPORTACIÓN
La marca industrial del grupo, Duy Amis —que significa «Dos amigos» en dialecto piamontés— elabora quesos, dulce de leche, crema y untable láctico. Este año celebra su 40º aniversario con la mirada puesta en un ambicioso plan de expansión. La meta: alcanzar los 90.000 litros diarios procesados para febrero de 2026.
Este incremento implicará una reconfiguración profunda del esquema productivo. Actualmente, muchas tareas son manuales, como el moldeado y prensado de quesos, lo cual representa una gran carga física para los trabajadores. Para resolver esto, se está construyendo una nueva planta ubicada en Ana Zumarán, a 15 kilómetros del tambo, que permitirá automatizar el 75% de los procesos. Las nuevas instalaciones incluirán moldeadoras automáticas, túneles de acidificación, lavadora de moldes, saladero con puente grúa y estructuras edilicias de última generación.
Si bien los directivos prefieren no revelar el monto total de la inversión, aseguran que se trata de un proyecto a gran escala, con capacidad para incursionar en mercados internacionales. “Hoy todo lo comercializamos en el mercado interno, pero queremos exportar. Sería un sueño ver nuestro dulce de leche en un supermercado de San Sebastián, en España”, señala Valentín Giraudo, aludiendo a los vínculos familiares con el País Vasco.
El dulce de leche de la firma ha sido galardonado como el mejor del país en 2024 y 2025, lo que refuerza el potencial de internacionalización. Actualmente, Don Emilio distribuye sus productos en Córdoba, Tucumán, Chaco y, en menor medida, en Buenos Aires. La oferta incluye 17 variedades de quesos, crema y dulce de leche.
Del total proyectado de 90.000 litros diarios, un 55% será destinado a la elaboración de queso cremoso, su producto insignia. El resto se dividirá entre quesos duros y semiduros, crema y dulce de leche. Para alcanzar este volumen, la empresa necesitará leche adicional, ya que su producción actual solo cubre un tercio de la demanda. Por ello, ya han comenzado a buscar acuerdos con nuevos proveedores.
El cronograma de obra de la nueva planta avanza conforme a lo previsto. En octubre llegará el último lote de maquinaria, y se espera comenzar el ensamblaje de inmediato. Si todo sigue según lo planeado, el proceso de puesta en marcha estará listo a inicios de 2026.
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El caso del grupo Don Emilio es un ejemplo inspirador de cómo una pyme argentina puede crecer con una visión sustentable, apostando a la innovación tecnológica y la eficiencia productiva, sin perder sus raíces ni su compromiso social. La estrategia de expansión no solo busca aumentar la producción, sino transformar el modo en que se produce, se gestiona y se piensa el negocio lácteo.
En palabras de Valentín Giraudo: “Queremos producir con calidad, cuidando el ambiente, a nuestros animales y a nuestra gente. Eso no se negocia”. Su testimonio sintetiza el espíritu de una empresa que mira hacia el futuro con los pies bien firmes en la tierra que la vio nacer.

