Supermercados argentinos apuestan al consumo consciente para frenar el desperdicio
En un contexto donde la sostenibilidad ha pasado de ser una aspiración a convertirse en una necesidad urgente, surgen alianzas estratégicas entre empresas tecnológicas y cadenas de retail que proponen un cambio real en los hábitos de consumo. Tal es el caso de la colaboración entre Cencosud —uno de los principales grupos supermercadistas de América Latina— y la app Cheaf, que busca combatir el desperdicio de alimentos en Argentina mediante un modelo innovador que combina tecnología, conciencia ambiental y precios accesibles.
Desde principios de 2025, esta sinergia comenzó a implementarse en las tiendas Jumbo, Disco y Vea, con resultados que ya reflejan un impacto tangible: más de 6,4 toneladas de alimentos fueron rescatadas en apenas unos meses, gracias a la entrega de más de 3.000 “bolsas sorpresa” con productos próximos a su fecha de vencimiento, ofrecidos a mitad de precio.
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El desperdicio de alimentos representa uno de los grandes desafíos de nuestra era. Según la FAO, un tercio de los alimentos producidos a nivel mundial se desperdicia, generando no solo un problema ético y económico, sino también un enorme impacto ambiental. Frente a esta problemática, la propuesta de Cencosud y Cheaf se presenta como una solución concreta y replicable.
A través de una aplicación intuitiva, los consumidores pueden adquirir combos de productos variados —que incluyen desde lácteos y fiambres hasta frutas, verduras y artículos de panadería— a un precio significativamente más bajo. Esta opción no solo ofrece un alivio para los bolsillos en un contexto de inflación, sino que también reduce el descarte de mercadería perfectamente consumible.
Cómo funciona el sistema de bolsas sorpresa
La modalidad es simple: los usuarios descargan la app Cheaf, seleccionan la tienda más cercana y eligen una bolsa sorpresa disponible. El pago se realiza directamente desde la aplicación, y luego el comprador retira su pedido en el local seleccionado. La sorpresa reside en la variedad de productos que contiene cada bolsa, lo cual permite al usuario experimentar con nuevas marcas o tipos de alimentos que quizá no probaría en circunstancias normales.
Este modelo ha demostrado ser efectivo tanto para los consumidores como para las cadenas. Para los supermercados, representa una forma de optimizar inventario y evitar pérdidas económicas por productos no vendidos. Para los clientes, una oportunidad de acceder a productos de calidad a precios reducidos.
impacto económico y social
Uno de los efectos colaterales más interesantes de esta estrategia es su capacidad para atraer nuevos públicos. De acuerdo con los datos difundidos por las empresas, cerca de 2.000 personas realizaron su primera compra en alguna de las tiendas de Cencosud gracias a esta iniciativa. Esto implica que más allá del objetivo ecológico, el programa también cumple un rol comercial: generar tráfico a los locales físicos y fidelizar a nuevos clientes.
En paralelo, la compañía continúa reforzando su programa de Rescate de Alimentos, que desde 2011 colabora con la Red de Bancos de Alimentos de Argentina. Solo en 2024, esta acción permitió entregar más de 800 toneladas de productos a organizaciones sociales que trabajan con comunidades vulnerables. Así, el alcance de estas políticas va más allá del cliente final y se convierte en un verdadero aporte al tejido social.
Tecnología y sostenibilidad: una dupla cada vez más frecuente
Cheaf, la startup mexicana que se unió a esta cruzada sustentable, fue creada en 2020 con una premisa clara: utilizar la tecnología para reducir el desperdicio en tiendas, panaderías, restaurantes y supermercados. Actualmente opera en más de 20 ciudades de México, Chile y Argentina, donde su crecimiento ha sido sostenido y su aceptación, notable.
Esta aplicación se inscribe en una tendencia global: la digitalización de prácticas sostenibles. En un mundo donde los consumidores demandan cada vez más transparencia y compromiso ambiental por parte de las empresas, contar con herramientas digitales que favorezcan el consumo consciente ya no es una opción, sino una obligación.
La experiencia positiva en los primeros 35 locales adheridos ha llevado a Cencosud a proyectar la expansión del modelo a lo largo de 2025. La empresa planea integrar la propuesta a más de 300 puntos de venta en toda Argentina, lo que significaría un salto cualitativo en términos de impacto social y ambiental.
Este ambicioso plan implica también una reconfiguración de procesos internos, desde la gestión de inventarios hasta la capacitación del personal en prácticas sostenibles. Pero la experiencia demuestra que es posible implementar estas transformaciones sin sacrificar eficiencia operativa ni rentabilidad.
Redefinir el consumo desde la responsabilidad
La propuesta impulsada por Cencosud y Cheaf no solo ofrece una respuesta pragmática a un problema concreto. También invita a repensar el rol del consumidor en la cadena de valor. Al optar por estas bolsas sorpresa, los usuarios no solo cuidan su economía: también se suman activamente a un movimiento que promueve el uso racional de los recursos y la reducción de residuos.
Este cambio cultural, cada vez más visible en las grandes ciudades pero también en comunidades más pequeñas, apunta a una nueva lógica de consumo. Una lógica donde la conveniencia no está reñida con la ética, y donde las decisiones individuales pueden tener un efecto multiplicador.
La colaboración entre Cencosud y Cheaf representa un modelo exitoso de cómo las grandes empresas pueden integrar la innovación y la sostenibilidad en sus operaciones cotidianas. A través de acciones concretas, logran reducir el desperdicio, generar nuevos hábitos en los consumidores, fortalecer su vínculo con las comunidades y, al mismo tiempo, optimizar sus procesos internos.
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Con una estrategia clara, metas definidas y una fuerte inversión en herramientas tecnológicas, esta alianza se posiciona como un ejemplo a seguir no solo en el sector retail, sino en todo el ámbito empresarial argentino y regional.
Si bien queda mucho por hacer, propuestas como esta demuestran que es posible generar impacto positivo sin resignar competitividad. En un mundo que exige urgencia y compromiso, cada tonelada de alimentos rescatados es también un paso hacia un futuro más justo, sostenible y responsable.


