Cómo una startup enfocada en desperdicio alimentario busca escalar fuertemente en argentina
En un contexto donde el desperdicio de alimentos se ha convertido en un desafío tanto económico como ambiental, una empresa emergente con origen mexicano ha identificado una oportunidad significativa en Argentina. Desde su llegada al país en 2025, este emprendimiento tecnológico dedicado a combatir el desperdicio alimentario ha acelerado sus planes de crecimiento, proyectando para 2026 multiplicar por tres sus resultados en el mercado argentino. Esta estrategia no solo responde a una visión de expansión regional, sino también a una adopción creciente por parte de consumidores y comercios locales que buscan opciones más sostenibles y accesibles.
La startup en cuestión fue fundada en México en 2020 con la misión de ofrecer soluciones que reduzcan el desperdicio de alimentos en toda la cadena de valor: desde productores y comercios hasta consumidores finales. Para lograrlo, desarrolló una plataforma digital que permite a supermercados, restaurantes y otros negocios del sector alimentario ofrecer productos que, por distintos motivos —como fecha de vencimiento próxima o exceso de stock— no se comercializan a precio normal. Estos productos se ponen a disposición de los usuarios a precios reducidos, generando dos beneficios clave: se evita que alimentos en buen estado terminen en desuso y, al mismo tiempo, se amplía el acceso de consumidores con menor poder adquisitivo a productos asequibles.
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Este enfoque ha demostrado ser particularmente atractivo en Argentina, un país donde, según estimaciones previas, se pierden millones de toneladas de alimentos cada año a lo largo de la cadena productiva y comercial, desde cosecha hasta el punto de venta. Esa cifra representa un porcentaje considerable de la producción total y evidencia un problema estructural que va más allá de la infraestructura logística: tiene raíces económicas, culturales y sociales. Aunque el desafío no es exclusivo de Argentina, en este mercado el emprendimiento ha encontrado una combinación poco frecuente de conciencia ambiental y sensibilidad al precio por parte de los consumidores.
Crecimiento y adopción en Argentina
Desde su arribo, la startup ha registrado una rápida adopción local. Hasta el momento, indica la empresa, ya ha superado el millón de usuarios en Argentina y trabaja con más de 500 comercios adheridos en 77 ciudades distribuidas en 18 provincias. Más de 615.000 kilos de alimentos han sido rescatados mediante esta plataforma, demostrando tanto la necesidad existente como la capacidad operativa de la empresa para actuar a gran escala.
Si bien estas cifras son impresionantes para una firma relativamente joven, su CEO y fundador sostiene que el mercado argentino aún tiene amplio margen para crecer, tanto en términos de volumen de alimentos gestionados como de consolidación de la propuesta entre marcas y comercios más grandes. Este dato es relevante, porque la legitimación de modelos de negocio de impacto —aquellos que equilibran aspectos ambientales, sociales y económicos— depende en gran medida de su adopción por parte de actores tradicionales de la industria, no solo de consumidores finales o startups tecnológicas.
Modelo de impacto: ¿una propuesta sustentable y rentable?
El modelo de negocio de esta compañía combina tres dimensiones que suelen requerir estrategias diferentes: impacto ambiental, inclusión social y viabilidad económica.
Desde el punto de vista ambiental, reducir el desperdicio de alimentos significa evitar que productos aún aptos para el consumo terminen en vertederos, lo que además de desperdiciar recursos alimentarios también implica emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al desecho de materia orgánica. Reducir este desperdicio no solo contribuye a una economía circular más eficiente, sino que también apoya esfuerzos globales por mitigar el cambio climático.
En el plano social, ofrecer alimentos a precios reducidos permite que segmentos de la población con menor poder adquisitivo accedan a productos que de otro modo podrían resultar inaccesibles. Este aspecto es particularmente valioso en un país como Argentina, donde la inflación y la pérdida del poder de compra han sido temas centrales en los últimos años. Además, al colaborar con comercios de diversos tamaños, la plataforma puede ayudar a dinamizar economías locales y fomentar relaciones comerciales más equitativas.
Finalmente, la sostenibilidad económica del negocio radica en su capacidad para escalar operaciones sin perder eficiencia. La estrategia de expansión en Argentina se diseñó precisamente con esa meta: consolidar la base de usuarios, incrementar las alianzas comerciales y reforzar la cuota de mercado hasta triplicar los resultados del año anterior. Según la firma, el objetivo para 2026 es multiplicar por tres los resultados obtenidos en 2025 —que incluyeron cerca de 300.000 unidades de alimentos rescatados en el país—, apoyándose en la experiencia adquirida y la infraestructura ya establecida.
Argentina ha mostrado en los últimos años una adopción creciente de conceptos vinculados a la sustentabilidad y el consumo responsable. Si bien cuestiones macroeconómicas como la inflación y la volatilidad de precios han presionado a los consumidores, también han incentivado la búsqueda de alternativas más económicas y eficientes. En este sentido, la propuesta de una plataforma que reduce desperdicios y ofrece productos a precios más bajos encaja tanto con tendencias globales de consumo responsable como con realidades locales.
Además, la expansión de este tipo de soluciones se produce en un momento en que la conversación pública sobre desperdicio alimentario y economía circular está ganando relevancia. Organizaciones civiles, gobiernos locales y empresas privadas han comenzado a articular estrategias para enfrentar el desafío del desperdicio, reconociendo que las soluciones requieren colaboración entre múltiples actores.
A pesar de los avances, la expansión de modelos de negocio como este no está exenta de desafíos. La competencia en el sector tecnológico, las barreras logísticas para llegar a zonas más remotas y la necesidad de mantener la calidad del servicio a medida que crece la base de usuarios son factores que requerirán atención continua. Asimismo, consolidar relaciones con grandes marcas —cuyas operaciones suelen ser más complejas y con mayores estándares de calidad— implica adaptarse a expectativas más altas y procesos más rigurosos.
No obstante, el panorama general es positivo. La empresa ya ha demostrado que puede adaptarse rápidamente a las dinámicas de un mercado exigente y diverso como el argentino, utilizando tecnología para agilizar procesos y construir puentes entre oferta y demanda. La meta de triplicar los resultados a nivel local para 2026 refleja no solo ambición, sino también una respuesta a la demanda real observada en el mercado.
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La trayectoria reciente de esta startup muestra cómo un problema tan complejo y arraigado como el desperdicio de alimentos puede convertirse en una oportunidad de negocio con impacto social y ambiental significativo. Al combinar tecnología, alianzas comerciales y comprensión de las necesidades del consumidor, esta empresa ha logrado posicionarse en Argentina como un actor clave en la lucha contra el desperdicio alimentario, con planes ambiciosos para consolidar y ampliar sus operaciones en 2026. Su evolución será, sin duda, un caso de estudio sobre cómo las startups de impacto pueden integrarse en mercados locales y contribuir a economías más sustentables y equitativas.


