Siempre libre y Johnson’s Baby dejarán de fabricarse en Argentina desde noviembre
La multinacional Kenvue, ex división de consumo masivo de Johnson & Johnson, anunció el cierre definitivo de su histórica planta en Pilar. La decisión, que entrará en vigencia en noviembre de 2025, implica el cese de la producción local de las reconocidas marcas Siempre Libre, Carefree y Johnson’s Baby, que pasarán a importarse desde Brasil y Colombia. El anuncio no solo marca el fin de una etapa productiva que inició hace más de cinco décadas, sino que también se inscribe en una tendencia creciente de salida o reestructuración de empresas multinacionales en el país.
Una decisión que pone fin a más de 50 años de historia industrial
La planta ubicada en la localidad de Fátima, partido bonaerense de Pilar, fue inaugurada en 1969 como la primera unidad productiva de Johnson & Johnson en América Latina. Durante décadas, se consolidó como uno de los polos industriales más relevantes del sector de higiene y cuidado personal, no solo para el mercado argentino sino también para la exportación regional.
En su época de mayor actividad, la planta llegó a emplear a más de 1.600 personas. Sin embargo, en los últimos años, y especialmente tras la escisión de Kenvue de Johnson & Johnson, la dotación se redujo drásticamente. En marzo de 2024, el 85% del personal fue desvinculado, y actualmente solo permanecen en funciones 32 trabajadores. Aunque la empresa catalogó estas salidas como “retiros voluntarios”, trabajadores y sindicatos denunciaron presiones para aceptar las desvinculaciones, lo que generó tensión en el ámbito laboral y reclamos sindicales.
De centro industrial a plataforma logística
A partir de noviembre, la planta dejará de operar como unidad de producción y pasará a funcionar exclusivamente como centro logístico y de control de calidad. Según informó la compañía, todos los productos del portafolio serán importados desde la planta de São José dos Campos, en Brasil, y desde la instalación ubicada en Cali, Colombia. Entre los productos afectados están las toallitas femeninas Siempre Libre y Carefree, así como la línea completa Johnson’s Baby, incluyendo champús, colonias y aceites para bebés.
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Esta transformación se da en un contexto de cambios profundos en la estrategia global de Kenvue, empresa que en 2023 se escindió oficialmente de Johnson & Johnson para operar como entidad independiente en el sector de productos de consumo. En 2024, Kenvue anunció la reducción del 4% de su plantilla global, en busca de ahorrar cerca de 350 millones de dólares anuales hasta 2026. La decisión de abandonar la producción en Argentina forma parte de ese mismo plan de reestructuración.
La reconfiguración regional de la industria del cuidado personal
Kenvue no es la única empresa internacional que ha decidido reformular sus operaciones en Argentina. En la misma zona industrial de Pilar, la firma Kimberly-Clark también cerró su planta, donde se fabricaban productos como los pañales Huggies, las toallitas Kimbies y la línea de higiene femenina Kotex. Esa decisión implicó la pérdida de 220 puestos de trabajo y el traslado de las líneas productivas a la provincia de San Luis.
Ambas decisiones se insertan en una realidad económica desafiante: caída sostenida del consumo interno, presión inflacionaria, aumento de los costos de producción y dificultades cambiarias. Frente a este panorama, muchas multinacionales optan por concentrar su producción en países más estables y con estructuras de costos más competitivas dentro de América Latina.
Aunque Kenvue mantendrá su presencia comercial en el país a través de importaciones, el cese de la producción nacional genera múltiples impactos. Por un lado, se pierde capacidad instalada y empleo directo. Por otro, se profundiza la dependencia de productos importados en un contexto en el que el acceso a divisas es una preocupación recurrente para las empresas importadoras.
Además, algunas de las marcas afectadas, como Johnson’s Baby, cuentan con un fuerte arraigo cultural y emocional entre los consumidores argentinos, especialmente en el rubro de higiene infantil. La percepción de que estos productos “eran fabricados en el país” formaba parte del valor simbólico que los acompañaba. La pérdida de esa característica podría tener un efecto reputacional que la empresa deberá gestionar cuidadosamente.
Kenvue es una de las empresas líderes mundiales en el segmento de cuidado personal y salud del consumidor. Su portafolio incluye marcas de gran reconocimiento internacional como Listerine, Neutrogena, Tylenol, Aveeno y Band-Aid. Muchas de estas fueron incorporadas tras la adquisición de activos de Pfizer en 2006, en una operación que fortaleció la posición de Johnson & Johnson (y luego Kenvue) en este rubro.
Con ventas globales que superaron los 14.950 millones de dólares en 2022, la compañía ha adoptado una estrategia de consolidación y eficiencia, buscando potenciar sus centros de producción regionales y reducir costos operativos. En Argentina, ya funcionaba con un modelo mixto, donde algunas líneas se producían localmente y otras eran importadas, como en el caso de las cremas Neutrogena o los enjuagues bucales Listerine. La novedad ahora es que todo el esquema se concentrará fuera del país.
La salida de Kenvue del esquema productivo argentino no puede analizarse en forma aislada. Refleja una tendencia más amplia de empresas internacionales que optan por reducir su exposición directa al mercado argentino, debido a la incertidumbre macroeconómica, las regulaciones cambiantes y los desafíos logísticos que enfrentan. La crisis del consumo, alimentada por la pérdida del poder adquisitivo, también juega un papel determinante: con menos demanda, mantener una planta local resulta menos rentable.
Este fenómeno no es exclusivo de la industria del cuidado personal. También se ha observado en sectores como alimentos, bebidas, electrodomésticos y tecnología, donde grandes marcas han reducido su footprint industrial o han migrado hacia esquemas 100% importadores.
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Si bien el cierre de la planta de Pilar representa una pérdida para la industria nacional, también abre preguntas sobre el rol del Estado, los marcos regulatorios y las condiciones necesarias para atraer y mantener inversiones productivas de largo plazo. En un contexto de competencia regional por captar proyectos industriales, países como Brasil, México o Colombia parecen ofrecer actualmente mejores condiciones para las multinacionales, al menos desde la óptica de previsibilidad económica y escala de mercado.
El caso de Kenvue debería servir como llamado de atención para repensar políticas de incentivo a la industria, no solo en términos de costos, sino también en infraestructura, estabilidad regulatoria y estímulos a la innovación.

