La propuesta que busca revitalizar el Centro Comercial a Cielo Abierto en Tandil
La modernización del Centro Comercial a Cielo Abierto de Tandil comienza a tomar forma con una visión más flexible y realista. El dirigente empresarial Guillermo Cravea planteó la posibilidad de implementar un plan de mejoras por etapas, que permita avanzar en la transformación urbana sin necesidad de grandes desembolsos iniciales. La idea surge tras su reciente viaje a España, donde recorrió varios centros comerciales abiertos del País Vasco, San Sebastián, Bilbao y Pamplona, reconocidos por su equilibrio entre modernidad y conservación patrimonial.
Una mirada europea para inspirar el cambio local
Durante su visita, Cravea observó de primera mano cómo los centros comerciales europeos lograron integrar el comercio minorista con la estética urbana, el turismo y la movilidad peatonal. Según explicó, el modelo español se caracteriza por mantener fachadas históricas, cartelería discreta y un cableado subterráneo que libera la vista del cielo y realza el paisaje urbano. Estos elementos, en conjunto, logran una armonía visual que invita al paseo, promueve la actividad económica y refuerza la identidad de las ciudades.
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Para Cravea, el principal desafío de Tandil radica en adaptar ese modelo internacional a la realidad local, donde los recursos son limitados y los acuerdos entre comerciantes y autoridades no siempre se concretan con rapidez. Por ello, propone una estrategia gradual que priorice acciones concretas y visibles, capaces de generar impacto sin demandar grandes presupuestos.
Un plan por etapas para mejorar sin grandes costos
El dirigente sugiere comenzar por lo más inmediato: remover la cartelería pesada, embellecer los frentes comerciales y eliminar el cableado aéreo. Estas intervenciones iniciales, según explicó, no requieren inversiones millonarias, pero sí un consenso entre los comerciantes de cada cuadra. “Si se ponen de acuerdo los vecinos, pueden lograr un cambio notable en poco tiempo”, señaló.
El plan también contempla, en una segunda fase, la nivelación de calles, la renovación de desagües y la instalación de mobiliario urbano como bancos, luminarias y áreas de descanso. Estas obras demandarán un presupuesto mayor, pero podrían ejecutarse una vez que los primeros resultados evidencien el beneficio colectivo y generen mayor adhesión entre los actores involucrados.
Aprendizajes de un modelo con más de dos décadas
Los centros comerciales a cielo abierto que Cravea visitó en España fueron inaugurados hace más de veinte años y hoy funcionan como ejemplos de planificación sostenible. En esas ciudades, la conservación arquitectónica y la funcionalidad comercial se complementan para crear entornos que combinan tradición y modernidad.
Un aspecto que llamó especialmente su atención fue la organización del trabajo. En los locales europeos, las jornadas se extienden de 8 de la mañana a 8 de la noche, con una pausa al mediodía para el almuerzo. Los sábados la actividad disminuye considerablemente y los domingos, en la mayoría de los casos, los comercios permanecen cerrados, salvo los espacios gastronómicos. Incluso grandes cadenas como Carrefour o El Corte Inglés respetan este descanso semanal, una diferencia cultural notable respecto a la dinámica argentina.
Esta estructura laboral, según Cravea, contribuye al equilibrio entre la vida profesional y personal, algo que también podría replicarse en Tandil si se busca fortalecer la productividad sin deteriorar la calidad de vida de los trabajadores.
Regulaciones que favorecen el desarrollo sostenible
Otro punto clave que destacó el dirigente es el rol activo de los municipios y las cámaras empresariales en la gestión de los centros comerciales. En los casos europeos, las regulaciones no buscan obstaculizar la iniciativa privada, sino optimizar la convivencia entre los distintos rubros comerciales y el entorno urbano.
Por ejemplo, en Bilbao, las esquinas más transitadas del centro no pueden destinarse a bancos u oficinas que no dependan del flujo peatonal. En su lugar, se promueven actividades comerciales que aporten dinamismo y atracción para el público. Este tipo de normativas contribuye a mantener la vitalidad del espacio urbano y a evitar la concentración de negocios con baja interacción social.
Además, los gobiernos locales cuentan con un sistema estadístico detallado que permite monitorear el rendimiento de los comercios, identificar los rubros más exitosos y detectar aquellos que enfrentan dificultades. Cuando un negocio no funciona, las autoridades se comunican con el propietario para ofrecer orientación y apoyo, buscando reencauzar la actividad antes de que se produzca un cierre definitivo.
Una filosofía comercial basada en la estabilidad
La lógica detrás de este sistema es simple pero efectiva: la permanencia de los comercios es más valiosa que su cantidad. Cravea subrayó que “no tiene sentido abrir muchos locales si solo duran unos meses”. La rotación constante genera pérdidas para los empresarios, inestabilidad en el empleo y una sensación de decadencia en las calles comerciales.
Por el contrario, los municipios españoles fomentan la consolidación de negocios sostenibles a largo plazo, brindando asesoramiento previo a las habilitaciones y orientando a los inversores hacia rubros y ubicaciones con mayor potencial. Este enfoque preventivo evita la saturación de determinados sectores y mejora la eficiencia del tejido comercial.
Dos medidas inmediatas para aplicar en Tandil
Inspirado en estas prácticas europeas, Cravea adelantó que su entidad planea implementar dos medidas a corto plazo.
En primer lugar, promoverá la creación de una ventanilla de prehabilitación junto al Municipio, para asesorar a los emprendedores antes de que inicien su trámite formal. Este sistema permitiría evaluar la viabilidad del rubro, la ubicación y la compatibilidad con el entorno urbano, reduciendo errores y mejorando la distribución de la oferta comercial.
En segundo lugar, impulsará la idea de que el centro comercial a cielo abierto debe pensarse para la gente, no solo para los comerciantes o las instituciones. Esto implica priorizar el disfrute ciudadano, la accesibilidad peatonal y el atractivo turístico, de manera que el espacio se convierta en un punto de encuentro y convivencia.
Un cambio cultural para revitalizar la ciudad
La propuesta de Cravea va más allá de las mejoras físicas: plantea un cambio cultural en la forma de gestionar el espacio público y la actividad comercial. Para que un centro comercial a cielo abierto funcione, se necesita cooperación entre comerciantes, autoridades y vecinos, con una visión compartida de desarrollo urbano sostenible.
El dirigente considera que Tandil tiene todo para lograrlo: un entorno natural atractivo, una comunidad activa y un creciente interés por la estética urbana. Lo que falta, según él, es una planificación estratégica que combine inversión gradual, participación ciudadana y compromiso institucional.
Al adoptar una estrategia por etapas, la ciudad podría avanzar hacia un modelo más ordenado y agradable, similar al que ha dado resultados en Europa. Las primeras mejoras podrían servir como catalizador para nuevas iniciativas, impulsando tanto el turismo como la actividad comercial.
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El concepto de centro comercial a cielo abierto no se limita a una zona de compras, sino que representa una nueva manera de vivir la ciudad. Implica generar un equilibrio entre consumo, cultura y convivencia, donde los espacios públicos sean atractivos, seguros y accesibles.
La experiencia española demuestra que estos proyectos no solo revitalizan el comercio, sino que también fortalecen la identidad local y la calidad de vida. Si Tandil logra adaptar estas lecciones a su contexto, podría convertirse en un modelo de desarrollo urbano sostenible para otras ciudades intermedias de Argentina.
La propuesta de Guillermo Cravea introduce una hoja de ruta viable para revalorizar el centro comercial de Tandil sin depender exclusivamente de grandes inversiones. Apostar por un cambio gradual, pero sostenido, podría ser la clave para transformar la fisonomía urbana y reforzar el sentido de pertenencia de los ciudadanos hacia su ciudad.
