La histórica cadena Start cierra todas sus sucursales y apuesta solo al canal online
El mercado argentino de tecnología y electrodomésticos atraviesa una de las etapas más complejas de los últimos años. La caída del consumo, la inflación sostenida, los problemas de importación y las dificultades financieras de varias compañías configuran un escenario adverso que ya cobró varias víctimas. Una de ellas es Start, una cadena nacional que, en apenas tres años de existencia, pasó de un crecimiento acelerado a un cierre definitivo de sus locales físicos.
El anuncio se formalizó el pasado 6 de agosto de 2024, cuando la compañía comunicó el cese de operaciones en sus 30 sucursales distribuidas en nueve provincias. Con esta decisión, más de 200 trabajadores quedaron sin empleo, un golpe que refleja tanto la fragilidad del sector como la volatilidad de las iniciativas comerciales en Argentina.
Un ascenso meteórico con final abrupto
Start nació en 2021, de la mano de los empresarios Nicolás Osta y Esteban Isorna, quienes ya tenían experiencia en el rubro tecnológico. Su primera tienda, ubicada en Cabildo y Juramento, en la Ciudad de Buenos Aires, ofrecía un surtido amplio que incluía televisores, notebooks, celulares, consolas, joysticks y componentes de PC.
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La propuesta fue bien recibida por los consumidores, que buscaban opciones en un momento en el que cadenas tradicionales como Garbarino ya mostraban señales de debilidad. Gracias a un plan de expansión agresivo, Start llegó rápidamente a instalar 30 locales en ciudades clave como Córdoba, Neuquén, Salta, Rosario, Tucumán, Mendoza y Posadas. Además, amplió su oferta sumando productos de línea blanca, lo que la posicionó como un competidor emergente frente a empresas de mayor trayectoria.
Sin embargo, este crecimiento acelerado no fue acompañado por una estructura lo suficientemente sólida para resistir un contexto económico adverso.
Las causas del cierre
El cierre de Start no puede explicarse únicamente por una mala gestión. En realidad, fue la consecuencia de una combinación de factores que afectaron a todo el sector:
Caída del consumo interno: la pérdida de poder adquisitivo de los argentinos impactó directamente en la venta de productos tecnológicos, considerados de alto costo. La prioridad del consumidor pasó a ser la compra de alimentos y productos básicos.
Problemas de abastecimiento: desde hacía meses, las sucursales de Start recibían cada vez menos mercadería. Algunos proveedores dejaron de venderles, lo que llevó a que los locales no pudieran ofrecer artículos clave como celulares o televisores.
Conflictos laborales: los empleados denunciaron retrasos en los pagos y dificultades operativas que hacían cada vez más difícil sostener la atención al cliente.
Contexto inflacionario y restricciones a la importación: la inestabilidad cambiaria y las trabas a las importaciones limitaron el ingreso de productos, encareciendo los costos y reduciendo la competitividad frente a plataformas internacionales.
En este marco, la decisión de cerrar las sucursales físicas y mantener únicamente el canal digital fue presentada como la única alternativa viable para sostener la marca.
Un impacto directo en el empleo
El cierre de Start significó la pérdida de más de 200 puestos de trabajo, lo que reaviva el debate sobre la precariedad laboral en el sector minorista. En su mejor momento, la compañía llegó a emplear a más de 300 personas, entre vendedores, administrativos y personal de logística.
La salida del mercado físico deja a cientos de familias afectadas y pone de relieve uno de los principales problemas de la economía argentina: la dificultad para generar y mantener empleo formal en un contexto de crisis prolongada.
Un sector en crisis: garbarino y compumundo también en la cuerda floja
El caso de Start no es aislado. El mercado de electrodomésticos y tecnología en Argentina atraviesa una crisis generalizada. El 16 de julio de 2024, el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7 puso a la venta las marcas Garbarino y Compumundo, históricas referentes del rubro, que actualmente enfrentan un concurso preventivo bajo el marco de la Ley de Concursos y Quiebras.
Los interesados en adquirir estas compañías deben realizar un depósito de $400.000 para formalizar su oferta. Si no aparecen compradores, el futuro de ambas empresas podría ser la quiebra definitiva.
Estos casos evidencian que incluso las marcas con mayor trayectoria y reconocimiento no están exentas de la crisis. La combinación de consumo retraído, dificultades de importación y la competencia del comercio electrónico internacional genera un escenario complejo para todos los jugadores del mercado.
La apuesta por lo digital: ¿una salida real?
Con el cierre de sus locales físicos, Start anunció que continuará operando a través del canal online. Esta estrategia no sorprende: el comercio electrónico en Argentina creció de manera sostenida en los últimos años, impulsado por plataformas como Mercado Libre y TiendaMIA, y potenciado durante la pandemia.
Sin embargo, el desafío para Start será lograr diferenciarse en un mercado altamente competitivo, donde la logística, los tiempos de entrega y la confianza del consumidor son factores determinantes. La desaparición de las tiendas físicas podría afectar la percepción de respaldo y cercanía que muchos clientes valoraban al momento de comprar electrodomésticos o productos de alto valor.
Lecciones del caso Start
El recorrido de Start deja varias enseñanzas sobre la dinámica empresarial argentina:
Crecimiento acelerado vs. sostenibilidad: expandirse rápidamente puede generar visibilidad y volumen, pero si no está acompañado de una estrategia financiera sólida, el riesgo de colapso es alto.
Dependencia del contexto macroeconómico: en un país con inflación alta y cambios constantes en las reglas de importación, los modelos de negocio que dependen del abastecimiento internacional son especialmente vulnerables.
El rol del consumidor: la decisión de compra está cada vez más influenciada por el precio. En un escenario de caída del poder adquisitivo, las cadenas locales se ven en desventaja frente a opciones internacionales más económicas.
Importancia de la diversificación: si bien Start intentó ampliar su cartera con línea blanca, no logró consolidar nichos que le permitieran resistir la caída en otras categorías.
La salida de Start del canal físico y la incertidumbre sobre Garbarino y Compumundo abren un interrogante sobre el futuro del retail tecnológico en Argentina. Todo parece indicar que el comercio online seguirá ganando terreno, pero el desafío estará en cómo equilibrar esa tendencia con la necesidad de mantener puntos de venta presenciales que ofrezcan confianza, soporte técnico y cercanía con el cliente.
Algunas compañías apuestan a un modelo híbrido, con showrooms más pequeños y centrados en la experiencia, mientras que las ventas se canalizan principalmente a través de internet. Esta podría ser una alternativa viable para sobrevivir en un mercado en crisis y adaptarse a las nuevas demandas de los consumidores.
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El cierre definitivo de las sucursales de Start es un reflejo de la fragilidad del sector de tecnología y electrodomésticos en Argentina. En apenas tres años, la cadena pasó de ser un caso de éxito emergente a un ejemplo de los riesgos que implica operar en un contexto de alta volatilidad económica.
Aunque la marca continuará su camino en el terreno digital, su retirada del espacio físico deja un vacío en varias provincias y expone la necesidad urgente de repensar modelos de negocio que puedan sobrevivir en un entorno cada vez más adverso.
La historia de Start se suma a la de otras empresas que atraviesan dificultades, y plantea una pregunta de fondo: ¿Cómo puede el sector tecnológico argentino adaptarse para no seguir perdiendo referentes?

