La estrategia de Nike frente a un mercado cambiante y competitivo
Federico Tórtora, director general de Southbay, empresa encargada de la distribución oficial de Nike en Argentina y Uruguay, ofrece una visión alentadora sobre el futuro de la marca, aun cuando el contexto actual presenta varios desafíos. A pesar de las dificultades propias del mercado local, Tórtora mantiene una postura optimista, subrayando la importancia de la competencia y la innovación como ejes para el crecimiento.
La competencia en el sector deportivo siempre ha sido intensa, pero en Argentina se ha intensificado debido a la apertura de importaciones y la evolución del tipo de cambio. Las marcas locales enfrentan no solo a competidores tradicionales sino también a nuevas propuestas que ingresan al mercado. Además, la posibilidad que tienen los consumidores argentinos de comprar productos deportivos más baratos en países vecinos como Chile o Estados Unidos, genera un desafío adicional para la industria nacional.
Sin embargo, Tórtora sostiene que la competencia es saludable. “Cuantas más opciones tenga el consumidor, mejor para todos”, asegura. Esto demuestra una apuesta clara por mantener una presencia fuerte y diversificada para satisfacer las diferentes demandas de los clientes.
Inversión constante y expansión territorial
Una de las piedras angulares en la estrategia de Nike para el crecimiento en estos mercados es la apertura de nuevos locales físicos. En Argentina, la compañía posee actualmente 14 tiendas propias bajo dos formatos distintos: Rise, con establecimientos más grandes y emblemáticos como el de Unicenter, y Unite, que son espacios más compactos y focalizados como el de TOM. A esto se suman cuatro franquicias en ciudades estratégicas como Mendoza, Córdoba, Tucumán y la emblemática Avenida Santa Fe en Buenos Aires.
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En Uruguay, la presencia se distribuye entre una tienda propia y tres franquicias, complementadas con operaciones de venta online y acuerdos con minoristas en todo el territorio. Esta diversificación permite atender a un público variado y adaptarse a diferentes canales de compra.
El plan de aperturas no se detiene: para este año está prevista la reapertura de la tienda de Barracas, y se proyectan otras cuatro nuevas sucursales, enfocándose especialmente en el interior del país. Cada local representa una inversión considerable, que oscila entre los 2 y 3 millones de dólares, con superficies que parten desde los 800 metros cuadrados, lo que pone en evidencia el compromiso de la marca con la calidad y la experiencia del cliente.
Digitalización y marketing como motores del crecimiento
Más allá de la expansión física, Nike está invirtiendo en tecnología para acelerar su transformación digital. Esta apuesta se refleja en la gestión de canales online y en el fortalecimiento de la relación con el consumidor mediante campañas innovadoras y alianzas estratégicas, como las que mantienen con la liga amateur de fútbol, clubes deportivos y figuras relevantes del mundo artístico, como el cantante Trueno.
Además, la empresa ha implementado un proceso de rebranding interno para fortalecer la cultura organizacional y la marca empleadora, buscando un mayor compromiso de sus colaboradores. Esta visión integral que combina lo externo con lo interno evidencia una gestión moderna y orientada a largo plazo.
Uno de los puntos más interesantes que plantea Tórtora es la consideración de la producción nacional como un recurso clave, pese a las dificultades del mercado. En un escenario donde la importación muchas veces resulta más conveniente debido a las economías de escala que manejan los productores asiáticos, la apuesta por la producción local está orientada a la eficiencia y a la competitividad.
Southbay y Nike no cuentan con fábricas propias en Argentina; sin embargo, trabajan con tres empresas locales: DAS en Misiones para calzado, RA en Buenos Aires para indumentaria, y Derwil para la producción de medias. Esta red permite mantener una producción cercana que ofrece ventajas en términos de flexibilidad y reducción de riesgos frente a eventos globales como la pandemia o las fluctuaciones internacionales.
Tórtora destaca que la producción nacional debe ser más eficiente para poder competir con gigantes internacionales, un proceso que implica ajustar costos, mejorar procesos y optimizar toda la cadena de valor. La “reconfiguración” del mercado argentino exige que las empresas y proveedores sean más competitivos y menos dependientes de viejos modelos que antes se sostenían con inflación y precios altos.
Con la eliminación gradual de restricciones y la apertura a nuevas importaciones, Nike ha podido ampliar su oferta, incluyendo categorías que antes no se podían abastecer con facilidad en el mercado local, como productos para niños, tenis y deportes menos masivos como el hockey sobre césped.
Esto es clave para atender una demanda más heterogénea y dar más opciones al consumidor. En un mercado donde el poder adquisitivo y las prioridades cambian rápidamente, ofrecer variedad y accesibilidad es fundamental para mantener la relevancia.
Tórtora señala que la clave para el crecimiento empresarial en Argentina es la previsibilidad. La incertidumbre sobre los precios, el tipo de cambio y las políticas impositivas dificulta la toma de decisiones y genera riesgos para los puestos de trabajo.
La reciente eliminación del cepo cambiario y la estabilidad relativa del dólar han generado un entorno más favorable para la inversión y el consumo, aunque aún quedan desafíos importantes por superar. La combinación de una macroeconomía más ordenada y reglas claras permitiría un clima de negocios más saludable y la llegada de más inversiones.
Comportamiento del consumidor y estrategias de ventas
Aunque Nike es una marca aspiracional, su realidad se ajusta a los cambios que atraviesa el consumo masivo en Argentina. La demanda ha mostrado una baja en el precio promedio y un aumento en la sensibilidad al costo, lo que ha impulsado la utilización de promociones y planes de cuotas para facilitar la compra.
El éxito de eventos como el Hot Sale demuestra que el consumidor está dispuesto a aprovechar las oportunidades que le permiten acceder a productos de calidad con mejores condiciones. Esta dinámica es fundamental para mantener la actividad y ganar participación en el mercado, aún en un contexto desafiante.
Para 2025, Tórtora se muestra confiado en lograr un buen desempeño, siempre y cuando la situación política y económica mantenga cierta estabilidad. Reconoce que el mercado sigue expuesto a factores externos, pero cree que la normalización de la macroeconomía y la continuidad de políticas claras favorecerán la expansión y consolidación de la marca.
Un aspecto importante es la competencia con compras internacionales. El hecho de que algunos consumidores viajen a Chile o Estados Unidos para adquirir productos a menor precio representa una presión sobre el mercado local. La reducción de impuestos y la mejora en la competitividad de la producción nacional son claves para revertir esta tendencia.
La estrategia de Nike en Argentina y Uruguay refleja una combinación de inversión en infraestructura, digitalización, alianzas de marketing y fortalecimiento de la producción local. En un entorno donde la competencia es cada vez más intensa y la economía local enfrenta cambios estructurales, el éxito pasa por la adaptación constante y el enfoque en la eficiencia.
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El mensaje de Federico Tórtora es claro: la competencia debe ser bienvenida, la producción nacional es una fortaleza en transformación, y la previsibilidad es el motor para que los empresarios puedan seguir apostando por el crecimiento. En definitiva, el futuro para Nike en esta región es prometedor, siempre que se mantenga el compromiso con la innovación y la mejora continua.


