La derogación de una norma para el cannabis amenaza miles de empleos
En una movida inesperada, el Gobierno argentino ha derogado recientemente una normativa clave para la industria del cannabis medicinal y del cáñamo industrial, generando una gran preocupación en el sector. Esta decisión no solo pone en jaque a 56 proyectos ya aprobados, sino que amenaza con frenar el potencial económico de una industria en desarrollo que se estima podría generar hasta 10.000 empleos y alcanzar exportaciones anuales de alrededor de 50 millones de dólares. La medida ha encendido el debate sobre la estabilidad del marco regulatorio en el país y su impacto en las inversiones.
La normativa anterior, aunque imperfecta, había sido bien recibida por los actores del sector al otorgar cierta previsibilidad y, sobre todo, permitir que la Agencia del Cáñamo y Cannabis Medicinal (ARICCAME) comenzara a regular y autorizar proyectos. No obstante, la nueva administración ha decidido revocar estas disposiciones, devolviendo a la industria a un punto de partida incierto. La resolución afecta directamente a proyectos aprobados y en desarrollo que, además de enfrentar nuevas barreras burocráticas, ahora carecen de la seguridad jurídica necesaria para planificar a largo plazo.
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Los proyectos actualmente en marcha abarcan diversas áreas, desde la producción de semillas y la investigación en laboratorio, hasta iniciativas de producción de aceites, alimentos y otros productos derivados del cáñamo y cannabis medicinal. Uno de los casos emblemáticos es el de Agrogenética, una empresa riojana que cuenta con la participación del Estado provincial y que se ha convertido en un referente del sector. Según Benjamín Enrici, presidente de Agrogenética, la medida implica “una pérdida de tiempo considerable y una falta de respeto a las inversiones ya realizadas”.
Enrici destaca que la industria había invertido más de 500 millones de dólares en infraestructura, con la expectativa de poder vender productos tanto en el mercado local como en el extranjero. La derogación de la norma introduce una gran incertidumbre sobre el futuro de estos proyectos y desalienta posibles nuevas inversiones. Este cambio regulatorio no solo afecta a las empresas ya establecidas, sino que también ahuyenta a inversores potenciales que, ante la falta de previsibilidad, prefieren destinar su capital a mercados más estables.
La industria del cannabis en Argentina: Antecedentes y perspectivas
Argentina cuenta con una rica historia en la producción de cáñamo y cannabis medicinal, aunque, hasta hace poco, las restricciones legales limitaban significativamente el desarrollo de la industria. En 2017 se sancionó la Ley 27350, que permitía el uso medicinal del cannabis, pero que resultaba insuficiente para fomentar la creación de empresas en el sector. En respuesta a esta limitación, en 2022 se promulgó una nueva ley, la 27.699, que estableció un marco regulatorio más amplio y menos restrictivo, con el objetivo de impulsar la economía del cannabis en el país.
La ARICCAME, creada para supervisar la industria y garantizar su correcto desarrollo, comenzó a regularizar y aprobar proyectos en distintas provincias del país, lo cual dio pie a la aparición de nuevas empresas y a la expansión de proyectos que prometían generar miles de empleos. Sin embargo, con la derogación de las disposiciones claves, la Agencia ha sido obligada a replantear su funcionamiento, lo que ralentiza el crecimiento del sector y afecta la creación de empleo, estimada en unos 10.000 puestos a mediano plazo.
Los actores del sector han manifestado su disconformidad y preocupación ante la falta de previsibilidad. En declaraciones a medios locales, Pablo Fazio, presidente de la Cámara Argentina del Cannabis (Argencann), calificó la medida como “un despropósito legal” que crea una gran incertidumbre para las empresas que se encontraban en proceso de homologación de sus proyectos. Fazio destaca que muchas empresas han estado esperando durante años la aprobación de sus iniciativas, y que este cambio de normativa las deja nuevamente en un limbo regulatorio.
La falta de un marco regulatorio claro y constante es una de las principales barreras para el desarrollo de esta industria en Argentina. La reciente medida, además de afectar la planificación de las empresas, ha generado una preocupación generalizada sobre la posibilidad de una “ola de reclamos judiciales” por parte de los afectados. La inseguridad jurídica es uno de los principales impedimentos para atraer inversiones extranjeras y para lograr que los inversores nacionales confíen en el mercado local.
La importancia del cannabis en la economía mundial
A nivel global, el mercado del cannabis y sus derivados ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años. Según datos de Arcview Market Research y BDS Analytics, el consumo legal de cannabis alcanzó los 11.000 millones de dólares en 2018, y se proyecta que llegará a 40.600 millones para el año 2024. Este aumento de la demanda responde al reconocimiento de las propiedades medicinales del cannabis, que ha demostrado ser efectivo en el tratamiento de diversas condiciones de salud.
En cuanto a aplicaciones industriales, el cáñamo tiene usos en la producción de textiles, papel y materiales de construcción, lo cual abre una gran variedad de oportunidades para Argentina, que cuenta con un vasto territorio agrícola apto para el cultivo. En países donde la legislación permite la explotación de estas aplicaciones, la industria ha generado miles de empleos y ha incrementado el valor agregado de las exportaciones. Argentina podría seguir este camino si logra establecer un marco regulatorio estable que permita a las empresas invertir y planificar a largo plazo.
ARICCAME: Misión y desafíos
La ARICCAME fue creada con el objetivo de regular toda la cadena productiva del cannabis y del cáñamo en Argentina, desde la importación y exportación de semillas hasta la comercialización de productos medicinales e industriales. Esta agencia es fundamental para garantizar la calidad de los productos y para asegurar que las empresas cumplan con los estándares internacionales.
Sin embargo, la falta de un marco regulatorio constante complica su labor y reduce su capacidad para atraer inversores. La reciente derogación de la normativa no solo afecta el desarrollo de los proyectos en curso, sino que también plantea dudas sobre el futuro de la agencia y sobre su capacidad para cumplir con su misión de promover el crecimiento de la industria del cannabis en el país.
Para que Argentina pueda convertirse en un referente en la producción de cannabis medicinal y cáñamo industrial, es necesario establecer un marco regulatorio que brinde seguridad jurídica a las empresas y que permita la planificación a largo plazo. El país cuenta con una gran ventaja competitiva en términos de territorio y de conocimiento técnico, pero la falta de previsibilidad y de estabilidad normativa desincentiva a los inversores.
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Empresas como Agrogenética han demostrado que es posible producir cannabis de alta calidad para mercados internacionales, y que la industria del cannabis tiene un enorme potencial de crecimiento en Argentina. Sin embargo, este potencial solo se materializará si el Gobierno logra establecer un marco regulatorio claro y constante que permita el desarrollo de la industria y que fomente la creación de empleo.
La reciente derogación de la normativa ha puesto en riesgo miles de empleos y millones de dólares en inversiones, generando un clima de incertidumbre en una industria con un gran potencial económico. Es fundamental que las autoridades trabajen junto con los actores del sector para crear un marco regulatorio que permita a Argentina convertirse en un referente en la industria del cannabis y del cáñamo, y que brinde estabilidad a las empresas que apuestan por el desarrollo de esta actividad.
