La celebración del día del niño vuelve a su fecha tradicional en Argentina
En un giro inesperado pero cargado de simbolismo y estrategia comercial, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) resolvió reinstaurar la fecha tradicional del Día del Niño —ahora conocido oficialmente como Día de las Infancias— para el tercer domingo de agosto, que en 2025 será el 17. Esta decisión representa un retorno a las raíces de una conmemoración con fuerte arraigo social, cultural y económico en el país.
La medida, anunciada en pleno marco de organización comercial y publicitaria, busca recuperar la coherencia histórica del evento, tras varios años de ajustes de calendario que respondieron a condicionamientos externos como las elecciones primarias. Sin embargo, el cambio no está exento de polémicas, ya que coincide con un feriado nacional, lo que genera inquietudes entre comerciantes y familias.
UNA FECHA QUE CAMBIA PERO NO PIERDE SENTIDO
El Día del Niño en Argentina ha transitado un camino de transformaciones a lo largo de los años. Desde 2020, la jornada fue rebautizada como «Día de las Infancias», una modificación impulsada por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia con el objetivo de promover una mirada inclusiva que abrace las múltiples realidades, géneros, lenguas, capacidades y culturas de los niños y niñas en el país. La nueva denominación apunta a reflejar la pluralidad de experiencias en la niñez, promoviendo así un enfoque más respetuoso de los derechos humanos.
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Tradicionalmente celebrado el tercer domingo de agosto, la fecha fue modificada en varias oportunidades para evitar su coincidencia con las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Entre 2018 y 2023, el festejo se adelantó al segundo domingo de agosto para no interferir con la logística electoral. Sin embargo, en 2025 no habrá PASO, lo que permitió a la CAIJ recuperar la fecha original.
Este retorno al calendario histórico se basa, según el comunicado del organismo, en la necesidad de garantizar «claridad y estabilidad» para consumidores, comerciantes y la propia industria del juguete. La decisión apunta también a un ordenamiento que facilite las campañas publicitarias y los circuitos de venta, particularmente importantes para un sector que depende en gran medida del consumo estacional.
La reinstauración de la fecha original no está exenta de controversias. El 17 de agosto es feriado nacional por el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín. En años anteriores, ese feriado se trasladaba al lunes más cercano para permitir fines de semana largos. Sin embargo, bajo la gestión del presidente Javier Milei, se resolvió no mover los feriados patrios, en un intento por reivindicar su valor histórico y simbólico.
Esto implica que el Día de las Infancias coincidirá directamente con un día no laborable, algo que genera preocupación en el sector comercial. Según fuentes del sector juguetero, la superposición con el feriado podría reducir el flujo de público en tiendas físicas y limitar las celebraciones familiares, afectando tanto las ventas como la experiencia del festejo.
Desde la Cámara de Comercios Minoristas expresaron su inquietud: “El Día del Niño es una de las fechas más importantes para el comercio, junto con Navidad y Reyes. Coincidir con un feriado reduce la circulación en centros comerciales y podría generar un impacto negativo en las ventas”. Las plataformas de venta online, sin embargo, podrían amortiguar parcialmente esta situación, dado que los consumidores tienden a anticipar sus compras ante posibles complicaciones logísticas.
EL VALOR SIMBÓLICO Y COMERCIAL DE UNA FECHA HISTÓRICA
Más allá de lo comercial, el Día de las Infancias sigue teniendo una carga emocional y simbólica relevante. Instituido en 1960 como recomendación de Naciones Unidas, el Día del Niño se consolidó en el mundo como una fecha destinada a reflexionar sobre los derechos de los niños y su bienestar general. En Argentina, el origen de esta jornada se remonta aún más atrás, a la década del ’40, cuando fabricantes de juguetes comenzaron a organizar donaciones a instituciones benéficas.
Fue en los años ’50 que la CAIJ institucionalizó la celebración, marcando un precedente de compromiso social que aún persiste. Desde entonces, el Día de las Infancias se transformó en una oportunidad para generar conciencia sobre el derecho a jugar, aprender, estar sano y vivir en entornos seguros. A su vez, se convirtió en un momento clave para el reencuentro familiar, los regalos y la recreación, que se mantienen como tradiciones firmes en todo el país.
LA IMPORTANCIA ECONÓMICA DE LA FECHA
El impacto económico del Día de las Infancias es significativo. Según estimaciones de la propia CAIJ, alrededor del 60% de las ventas anuales de juguetes se concentran entre julio y agosto, impulsadas por esta efeméride. Además, muchas campañas publicitarias de marcas de ropa, tecnología, libros y alimentos se diseñan en torno a este evento, ampliando su influencia comercial más allá del rubro juguetero.
Con la decisión de fijar la celebración en una fecha estable, se espera que tanto los grandes comercios como los pequeños emprendimientos puedan planificar con mayor anticipación sus estrategias de marketing, logística y stock. Esto podría favorecer una mayor eficiencia en la cadena comercial, especialmente para un sector que ha sido golpeado por la inflación, la caída del consumo y la competencia de productos importados.
¿CUÁNDO SE CELEBRA EL DÍA DE LAS INFANCIAS EN OTROS PAÍSES?
La celebración de los derechos de la infancia no tiene una fecha única a nivel mundial. Aunque la ONU estableció el 20 de noviembre como el Día Universal del Niño, cada país lo adapta a sus propias costumbres y tradiciones. Algunos ejemplos:
México: 30 de abril
Colombia: último sábado de abril
Estados Unidos: 8 de junio
Chile: segundo domingo de agosto
Paraguay: 16 de agosto
Uruguay: 10 de agosto
Perú y Argentina: 17 de agosto (en 2025)
Estas diferencias reflejan la diversidad cultural y la importancia que cada sociedad otorga a la infancia dentro de su calendario social y educativo.
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Si bien la reinstauración del tercer domingo de agosto como fecha oficial de celebración genera cierto debate, no cabe duda de que el fondo de esta jornada sigue siendo el mismo: visibilizar y fortalecer los derechos de los niños y niñas. En un país atravesado por desigualdades y crisis económicas recurrentes, volver la mirada hacia las infancias puede representar una oportunidad para poner en agenda temas prioritarios como el acceso a la educación, la salud, la alimentación y la protección social.
La decisión de recuperar la fecha tradicional no solo es un gesto hacia la memoria cultural, sino también una oportunidad para renovar el compromiso colectivo con el bienestar infantil. El juego, el afecto y la recreación siguen siendo herramientas fundamentales para el desarrollo de generaciones futuras. Y una fecha clara y estable puede ser el primer paso para fortalecer ese camino.

