La Cámara de Comercio reclama extender cuotas sin interés para sostener consumo
En medio de un escenario económico complejo y de recuperación dispareja, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) ha solicitado al Gobierno nacional la prórroga del programa Cuota Simple, cuya finalización está prevista para el 30 de junio. La entidad argumenta que esta herramienta resulta clave para estimular el consumo, sostener a los pequeños comercios y preservar empleos en sectores donde las alternativas de financiamiento privado todavía no logran cubrir adecuadamente la demanda.
La petición formal fue enviada al secretario de Industria y Comercio, Esteban Marzorati, y busca que el programa continúe, al menos, durante los próximos seis meses. El planteo de la CAC se da en un contexto en el que, si bien hay una leve mejora en el acceso al crédito y en las promociones bancarias, los beneficios de estas medidas están concentrados en zonas urbanas de alta densidad comercial, como el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En cambio, en vastas regiones del interior del país, las condiciones de financiamiento son aún limitadas, lo que refuerza la importancia de Cuota Simple como herramienta federal.
CUOTA SIMPLE: UN ALIVIO PARA LA ECONOMÍA DOMÉSTICA
Cuota Simple permite que los consumidores accedan a bienes de producción nacional con financiación en tres o seis cuotas sin interés. Los rubros incluidos abarcan desde indumentaria y calzado hasta joyería, marroquinería y relojería, entre otros. Esta mecánica ha demostrado ser vital para sostener el consumo en sectores de bajos ingresos y para mantener en funcionamiento las economías locales.
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Desde la CAC enfatizaron que la vigencia del programa resulta crucial para los pequeños y medianos comercios que, al no contar con herramientas propias para ofrecer financiamiento, dependen de Cuota Simple para atraer ventas. “Consideramos de importancia para apuntalar el consumo local la extensión del Programa en las condiciones actuales”, señala la entidad en la carta enviada al Gobierno.
Uno de los principales argumentos expuestos por la CAC tiene que ver con la desigualdad territorial en el acceso al crédito. Mientras que en centros urbanos como Buenos Aires, Rosario o Córdoba comienzan a proliferar promociones impulsadas por bancos y grandes superficies, en muchas localidades del interior los consumidores siguen viendo en Cuota Simple la única opción viable para comprar en cuotas sin incurrir en altos costos financieros.
Esto pone en evidencia una brecha de acceso que, según la entidad, debería ser compensada por políticas públicas como el programa en cuestión. De lo contrario, podría acentuarse la desigualdad comercial entre regiones, debilitando aún más a los comercios del interior del país que ya enfrentan desafíos estructurales como la caída en el poder adquisitivo, el encarecimiento del transporte y la falta de inversión en infraestructura.
En paralelo a la propuesta de prórroga, los bancos han comenzado a desplegar estrategias más agresivas para captar el consumo a través de sus propias plataformas. Durante eventos como el Hot Sale, entidades bancarias ofrecieron cuotas sin interés y reintegros especiales que lograron traccionar compras, especialmente en sectores medios con acceso al sistema financiero formal.
Consultado por Ámbito, Salvador Femenía, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), reconoció el avance de estas promociones bancarias y su potencial para reemplazar, en parte, al programa oficial. “Lo que están haciendo los bancos a través de la tarjeta, más lo que aportan los comerciantes y las grandes superficies, van a ser las herramientas para sostener el consumo”, explicó.
Sin embargo, también advirtió que este reemplazo podría no ser igual de efectivo en todo el país. “La finalización del programa era una posibilidad que el sector preveía, pero no todos los comercios ni todos los consumidores están preparados para prescindir de Cuota Simple”, dijo.
¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO?
Más allá de lo financiero, la discusión sobre Cuota Simple toca un punto sensible: el nivel de actividad del comercio minorista, un sector que representa una porción significativa del empleo privado en Argentina. Si el programa no se renueva, advierten desde la CAC, muchos comercios podrían ver caer sus ventas en un momento en el que apenas comienzan a mostrar signos de recuperación.
La última encuesta de expectativas comerciales realizada por la propia Cámara mostró que el 62% de los negocios consultados todavía no ha logrado recuperar el nivel de ventas que tenían antes de la pandemia. Y si bien algunas grandes cadenas han logrado compensar la baja de ingresos con promociones propias o estrategias digitales, las pymes siguen siendo altamente dependientes de programas de incentivo al consumo.
EL ROL DEL ESTADO COMO GARANTE DE INCLUSIÓN FINANCIERA
El pedido de prórroga también reabre el debate sobre el rol del Estado en garantizar inclusión financiera en un país con fuertes desequilibrios estructurales. Aunque las herramientas del sector privado son bienvenidas y necesarias, desde la CAC recuerdan que no siempre alcanzan a todos los sectores de la población, y mucho menos en contextos recesivos como el actual.
Cuota Simple, en este sentido, actúa como un puente para que sectores con menor acceso a las promociones bancarias puedan realizar compras necesarias sin quedar excluidos por las tasas de interés del mercado. Además, es un estímulo directo a la producción nacional, ya que el programa restringe su alcance a productos fabricados en Argentina, lo que a su vez contribuye a sostener el empleo industrial.
El Gobierno nacional se enfrenta a una decisión clave en los próximos días. La continuidad del programa Cuota Simple no solo implica un apoyo al consumo, sino también una señal de respaldo al sector comercial y productivo del país. En un año en el que la inflación ha comenzado a moderarse, pero el poder adquisitivo aún no se recupera del todo, sostener este tipo de herramientas puede marcar la diferencia entre la reactivación y el estancamiento.
A medida que se acercan fechas clave para el comercio como el Día del Niño y el Día de la Madre, una definición clara sobre la continuidad de Cuota Simple será esperada con atención tanto por consumidores como por comerciantes.
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La Cámara Argentina de Comercio ha puesto sobre la mesa un pedido que refleja no solo las urgencias del sector comercial, sino también las realidades de una economía fragmentada. Mientras algunas regiones del país comienzan a reactivarse gracias al crédito bancario y las promociones privadas, otras siguen dependiendo de programas como Cuota Simple para sobrevivir.
En ese marco, la decisión de prorrogar o no este programa puede tener impactos significativos en la economía real, especialmente en lo que respecta al consumo interno, la producción nacional y el empleo pyme. Mantener Cuota Simple durante al menos seis meses más, tal como plantea la CAC, podría ser una estrategia de bajo costo fiscal pero alto impacto social.

