Economía circular en Argentina: Avances en reciclaje plástico y desafíos pendientes
En los últimos años, la economía circular ha ido ganando espacio en el debate ambiental y productivo de Argentina. Sin embargo, la situación actual del reciclaje de plásticos en el país deja ver un escenario ambivalente: por un lado, los indicadores muestran avances en la recuperación de materiales; por el otro, persisten obstáculos estructurales y políticos que limitan el crecimiento sostenido de la industria recicladora.
De acuerdo con el Índice de Reciclado de Plásticos 2024, elaborado por Ecoplas y la Cámara Argentina de Reciclados Plásticos (CAIRPLAS), Argentina alcanzó una tasa de reciclaje del 17% de los plásticos consumidos, lo que significa un aumento frente al 14% registrado en 2023. En términos absolutos, esto equivale a 233.200 toneladas recicladas mecánicamente y 30.300 toneladas destinadas a valorización energética. Estos números son alentadores en un contexto de crisis económica e industrial, pero esconden una realidad preocupante: más del 50% de la capacidad instalada de la industria recicladora permanece ociosa.
La paradoja del reciclaje en Argentina
La directora ejecutiva de Ecoplas, Verónica Ramos, sintetiza la contradicción: “cada tonelada que se recupera reduce la presión sobre los rellenos sanitarios y genera empleo en distintas etapas de la cadena, desde la recolección diferenciada hasta la transformación industrial”. Sin embargo, advierte que la falta de políticas públicas sostenidas ha impedido que el sector logre desarrollarse a gran escala.
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La paradoja es clara: Argentina cuenta con tecnología, experiencia y capacidad instalada para reciclar mucho más plástico, pero la ausencia de marcos regulatorios firmes y de incentivos económicos hace que la industria opere muy por debajo de su potencial.
Entre los factores que limitan el crecimiento se encuentran:
La escasa separación de residuos en origen, que dificulta la obtención de materiales de calidad.
La baja demanda de plásticos reciclados frente a la competencia del plástico virgen, que suele ser más barato.
La falta de voluntad política para impulsar leyes que respalden a la economía circular.
El rol clave de la ley de responsabilidad extendida del productor
Uno de los puntos más reclamados por las organizaciones del sector es la sanción de una Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). Esta normativa, vigente en numerosos países de América Latina y Europa, obliga a las empresas a hacerse responsables de los envases y materiales que ponen en el mercado, incluso después de que son consumidos.
“Una ley REP permitiría que el esfuerzo ciudadano al separar residuos, así como el trabajo de las cooperativas recicladoras, tengan un destino claro y eficiente”, sostiene Ramos. Además, la norma daría previsibilidad a la industria, estimularía la demanda de plásticos reciclados y permitiría diseñar compras públicas sustentables.
Desde la perspectiva legal, Giselle Munno Dithurbide, representante de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), remarca que Argentina tiene una deuda pendiente en materia normativa: “a diferencia de otros países de la región, aquí no existe una legislación específica que impulse la gestión responsable de los plásticos. Esto limita el desarrollo de la economía circular y deja al sector en un estado de fragilidad permanente”.
Nuevas regulaciones y sus impactos negativos
A la ausencia de una ley REP se suman medidas recientes que han generado controversias. En enero de 2025, el Gobierno nacional aprobó el Decreto 1/2025, que habilita la importación de residuos no peligrosos con controles mínimos. Para los especialistas, esta flexibilización representa un riesgo ambiental y social, ya que provoca la depreciación de los materiales reciclables locales.
En la práctica, muchas empresas han optado por importar plásticos vírgenes o reciclados del exterior a precios más bajos, en lugar de comprar a proveedores nacionales. Esto impacta de lleno en el primer eslabón de la cadena: las cooperativas de recuperadores urbanos, que ven reducida su capacidad de comercializar los materiales recolectados. Como consecuencia, toneladas de plástico que podrían reincorporarse al circuito terminan en rellenos sanitarios, desaprovechando recursos y aumentando la contaminación.
“el Estado debe tomar cartas en el asunto, fortaleciendo la cadena y el circuito de comercialización de las cooperativas”, insiste Munno Dithurbide. Para la especialista, la eliminación de programas como Argentina Recicla o el Plan GIRSU refleja un retroceso en la política ambiental del país y repercute en uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Beneficios de una economía circular fortalecida
A pesar de los obstáculos, los beneficios del reciclaje están más que demostrados:
Reducción de emisiones de CO₂ al disminuir la producción de plásticos vírgenes.
Ahorro energético, ya que el reciclaje consume menos recursos que la producción inicial.
Generación de empleo, sobre todo en cooperativas y pymes vinculadas al sector.
Descongestión de rellenos sanitarios, extendiendo su vida útil.
En este sentido, la aprobación de una ley de envases con REP aparece como una condición indispensable para consolidar un sistema de gestión eficiente. Dicha normativa permitiría equilibrar la competencia entre materiales reciclados y vírgenes, otorgando ventajas al consumo sustentable y promoviendo inversiones a largo plazo.
El panorama actual muestra que la economía circular argentina no está detenida por falta de capacidad técnica o de infraestructura, sino por la ausencia de decisiones políticas claras y sostenidas. La experiencia internacional demuestra que cuando los estados asumen un rol activo, los índices de reciclaje aumentan considerablemente y la economía circular se convierte en un motor de empleo y competitividad.
Para lograrlo, será fundamental:
Implementar campañas masivas de educación ambiental para promover la separación en origen.
Establecer incentivos fiscales a empresas que incorporen plásticos reciclados en sus procesos.
Garantizar compras públicas verdes como ejemplo para el sector privado.
Reforzar el apoyo a cooperativas de recicladores, que cumplen un rol esencial en la cadena.
Aprobar de forma urgente la Ley REP para dar un marco jurídico sólido.
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Argentina ha mostrado un leve avance en el reciclaje de plásticos, pasando del 14% al 17% en 2024. Sin embargo, este progreso no alcanza para consolidar una economía circular robusta y sostenible. Mientras las cooperativas y la industria recicladora esperan señales claras, el país enfrenta el desafío de definir si seguirá dependiendo del plástico virgen barato o si dará un paso decidido hacia un modelo que combine desarrollo económico con cuidado ambiental.


