Cuánto cuesta hacer las compras en Neuquén y Río Negro hoy
Una reciente investigación de la consultora Analytica arrojó resultados preocupantes para las familias de clase media en las provincias patagónicas de Neuquén y Río Negro: llenar la canasta básica de supermercado les cuesta, mensualmente, entre $750.013 y $758.956. Esto ubica a ambas jurisdicciones como algunas de las más caras del país para abastecer el hogar, solo superadas por Santa Cruz y Chubut.
Este análisis no solo contempla precios absolutos, sino también cuánta carga representan esos montos respecto a los ingresos promedios, cuáles productos muestran mayores aumentos, y cómo se comparan con otras regiones argentinas.
Principales resultados
En Neuquén, la canasta de consumo para una familia compuesta por dos adultos y dos menores cuesta alrededor de $750.013 mensuales.
En Río Negro, ese número sube levemente, hasta aproximadamente $758.956.
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En comparación, en las provincias del NEA (Chaco, Corrientes, Misiones) los precios son más bajos: entre $721.772 y $724.005.
Factores que explican las diferencias de precio
Costo de vida regional
En la Patagonia los precios de bienes de consumo son generalmente más elevados, ya sea por transporte, distancia, menor densidad poblacional o costos logísticos. Esa mayor base de costos se refleja en los precios al consumidor.
Ingresos promedio
Aunque los costos sean mayores, también lo son los salarios promedio en muchas provincias patagónicas. Esto atenúa, en parte, el impacto que esos precios tienen para los hogares.
Estructura impositiva local
Impuestos provinciales, como los de ingresos brutos, tienen un peso diverso según cada jurisdicción. Algunas provincias tienen alícuotas más altas, lo que termina repercutiendo sobre los precios finales del changuito.
Productos con alzas recientes
Ciertos bienes dentro de la canasta muestran incrementos más fuertes. Por ejemplo, en Neuquén y Río Negro, el queso crema tuvo subas del 6,8 % y 7,1 % respectivamente. Otros productos —pasta seca, huevos, té, salsa de tomate— tuvieron variaciones menores o se mantuvieron estables.
Carga del gasto respecto al ingreso
Uno de los datos más reveladores no es solo cuánto cuesta la canasta, sino qué porcentaje representa del ingreso familiar:
En la Patagonia, adquirir ese carrito de compras supone aproximadamente el 14,7 % de la suma de dos salarios medios.
Por contraste, en las provincias del NEA, aunque los precios sean más bajos, ese porcentaje asciende al 29 %, debido a que los ingresos son bastante menores.
Esto indica que una familia de clase media puede sentirse “más apretada” en provincias menos prósperas, incluso si los precios nominales son menores.
Tendencias recientes de inflación de alimentos
El estudio también señala cuáles rubros alimentarios se están disparando más:
Panificación, cereales y pastas: +5,2 % en los últimos períodos.
Productos lácteos y huevos: +5,1 %.
Aceites y frutas: +2,5 %.
En cambio, verduras tienen una caída del −3,4 %, y carnes casi sin variaciones (−0,1 %).
Estos movimientos muestran que no todos los productos suben al mismo ritmo. Los alimentos básicos procesados o con mayor agregado (quesos, panificados) son los más sensibles al alza, mientras que los frescos pueden ofrecer alivio temporal al consumidor.
Implicaciones sociales y económicas
Presión sobre el presupuesto familiar
Que una familia de clase media deba destinar casi la sexta parte de sus ingresos al supermercado impacta en otras decisiones: ocio, vivienda, educación, salud. En regiones donde ese porcentaje se duplica (como en parte del NEA), la restricción es mayor.
Desigualdad regional
Si bien las provincias patagónicas tienen mayores ingresos, también tienen costos más elevados. Las provincias más pobres enfrentan precios algo más bajos, pero con menor capacidad de compra. Esto evidencia disparidades que políticas públicas deberían considerar.
Políticas necesarias para aliviar la carga
Para muchas familias, sería útil que existan mecanismos de protección frente a la inflación alimentaria, como subsidios, compras comunitarias, precios cuidados (o similares), mejores vías de acceso a alimentos frescos.
Inflación de alimentos como motor de preocupación
Cuando los alimentos suben mucho, afecta más a quienes tienen ingresos fijos o bajos. Es probable que veamos un aumento de la demanda por productos más baratos, reducción del consumo de algunos alimentos o sustitución por otros menos costosos.
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Que Neuquén y Río Negro estén entre las provincias con el changuito más caro del país no sorprende si consideramos su ubicación geográfica, costos de transporte, salarios más altos y estructura tributaria. Pero eso no borra la dificultad que enfrentan muchas familias para mantener su nivel de vida.
Las variaciones recientes en precios muestran que ciertos sectores del mercado alimentario están sometidos a presiones fuertes (lácteos, panificados), mientras que otros resisten mejor (verduras, carnes). Para quienes planifican compras, esto puede servir para ajustar hábitos, buscando más productos frescos y locales si es posible.
A futuro, será clave monitorear si los salarios crecen al ritmo suficiente para compensar estas alzas, y si las políticas provinciales y nacionales reconducen el impacto de los impuestos y los costos logísticos.


