Crece la preocupación en Argentina por la privacidad de datos en e-Commerce
La seguridad de los datos personales se ha convertido en un aspecto crucial para los argentinos que interactúan con aplicaciones móviles. Un estudio global de la firma Appdome destaca que el 98,9% de los usuarios en Argentina espera niveles excepcionales de protección de su privacidad al utilizar aplicaciones, especialmente aquellas destinadas a compras online o transacciones financieras. La preocupación en torno a la ciberseguridad se consolida como un fenómeno creciente, impulsado por la masificación de las aplicaciones móviles en la vida cotidiana.
En particular, 9 de cada 10 argentinos manifiestan inquietudes sobre cómo las plataformas recaban, almacenan y comparten su información personal. Dentro de este grupo, más de la mitad —el 51,6%— expresa una especial preocupación respecto a los procesos de manejo de datos realizados por las aplicaciones. Este dato refleja no solo un aumento en la conciencia digital del usuario promedio, sino también una presión creciente sobre las empresas para mejorar sus políticas y tecnologías de protección de datos.
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Una demanda creciente de protección en un entorno digital en expansión
La expansión del uso de aplicaciones móviles no se limita al entretenimiento o la comunicación. Cada vez más, los usuarios recurren a estas herramientas para gestionar sus finanzas personales y realizar compras de todo tipo. En Argentina, aproximadamente el 70% de los usuarios utiliza billeteras electrónicas, y entre ellos, el 41,3% considera esencial que estas aplicaciones ofrezcan garantías sólidas de protección de datos.
Este contexto adquiere aún mayor relevancia si se consideran las cifras recientes sobre el crecimiento del comercio electrónico en el país. Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), en 2024 las transacciones online registraron un incremento del 181% respecto al año anterior, a pesar de las dificultades económicas. Este auge del e-commerce refuerza la necesidad de fortalecer la seguridad en todas las etapas del proceso de compra, desde la navegación hasta el pago.
La transformación digital ha llevado a que las aplicaciones móviles se posicionen como el principal canal de consumo. De acuerdo a Chris Roeckl, director de producto de Appdome, en los últimos tres años las apps superaron a los sitios web en volumen de compras realizadas. Esta tendencia consolida a las aplicaciones no solo como herramientas de conveniencia, sino también como puntos críticos que deben garantizar entornos digitales seguros.
Sin embargo, este protagonismo también implica riesgos. Los consumidores argentinos identifican el fraude y el hackeo como sus principales temores en el uso de apps, preocupaciones mencionadas por el 61,2% y el 51,2% de los encuestados, respectivamente. Estos datos subrayan la necesidad urgente de reforzar los sistemas de protección frente a amenazas cibernéticas cada vez más sofisticadas.
La seguridad como elemento clave para la fidelización de usuarios
La percepción de vulnerabilidad tiene un impacto directo en el comportamiento del consumidor. Según el estudio de Appdome, el 72% de los usuarios eliminaría una aplicación si sospecha que esta no resguarda adecuadamente su información personal. Esta estadística muestra que la privacidad de datos no solo es una cuestión de cumplimiento normativo o de responsabilidad ética, sino también un factor decisivo en la retención de clientes y la competitividad de las marcas.
Para afrontar este desafío, las empresas deben invertir en mecanismos de autenticación robustos, encriptación de datos de extremo a extremo y políticas claras de privacidad que sean fácilmente accesibles y comprensibles para los usuarios. Además, es fundamental que las aplicaciones sean capaces de detectar y mitigar amenazas en tiempo real, protegiendo tanto los datos como la integridad de las operaciones realizadas a través de ellas.
Según Roeckl, aquellas compañías que logran combinar una experiencia de usuario fluida con altos estándares de seguridad digital no solo incrementan la fidelidad de sus clientes, sino que también reducen las tasas de abandono de la aplicación y obtienen mejores resultados a largo plazo.
Construir confianza en tiempos de hiperconectividad
En un mundo donde el acceso a productos y servicios está cada vez más mediado por plataformas digitales, la confianza se convierte en un activo estratégico. Para las marcas, construir relaciones sólidas con sus consumidores implica mucho más que ofrecer precios competitivos o productos de calidad: también requiere garantizar la privacidad, el control sobre los datos personales y la transparencia en el tratamiento de la información.
Las aplicaciones móviles, al estar en el centro de la experiencia de compra moderna, tienen la responsabilidad de generar entornos digitales seguros que protejan a los usuarios en todo momento. Esto no solo responde a una expectativa creciente, sino que también constituye un diferencial competitivo clave en un mercado cada vez más saturado de opciones.
La privacidad de los datos, lejos de ser un lujo o un añadido, es hoy una condición indispensable para el éxito de cualquier estrategia de comercio electrónico. A medida que crece la sofisticación de los ataques cibernéticos y se amplía el conocimiento de los usuarios sobre sus derechos digitales, las empresas deben entender que invertir en seguridad ya no es opcional, sino esencial para su supervivencia y crecimiento.
Mirando hacia adelante, la tendencia parece clara: los consumidores argentinos —al igual que los de otros mercados— exigirán cada vez mayores garantías de protección. Esto implica no solo adaptarse a regulaciones cada vez más estrictas en materia de protección de datos, como la GDPR europea o iniciativas locales similares, sino también adoptar proactivamente tecnologías de última generación que ofrezcan tranquilidad a los usuarios.
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La evolución del comercio electrónico y de los pagos digitales continuará impulsando innovaciones en ciberseguridad. Tecnologías como la biometría avanzada, el análisis de comportamiento y la inteligencia artificial aplicada a la detección de fraudes jugarán un rol fundamental en la construcción de un ecosistema digital más seguro y confiable.
En este contexto, las empresas que logren anticiparse a las expectativas de sus clientes en materia de privacidad de datos estarán mejor posicionadas para liderar el mercado y consolidar relaciones duraderas basadas en la confianza mutua.


