Cheaf llega a Argentina con una app que combate el desperdicio alimentario
En un momento en que el acceso a alimentos se vuelve cada vez más desafiante y el debate sobre sostenibilidad cobra fuerza, una aplicación mexicana propone una solución innovadora y accesible. Se trata de Cheaf, una startup que combina tecnología, conciencia ambiental y ahorro económico. La compañía acaba de desembarcar en Argentina con una propuesta que ya revolucionó el consumo responsable en México y Chile: la venta de alimentos excedentes en perfecto estado, a precios muy reducidos.
El modelo que propone Cheaf está basado en una lógica sencilla pero poderosa: recuperar productos que, aunque no se vendieron en el momento esperado, siguen siendo aptos para el consumo, evitando su descarte y generando valor para todos los actores de la cadena. Desde supermercados hasta panaderías, los comercios aliados cargan sus excedentes diarios en la aplicación, y los usuarios los adquieren en forma de «cajas sorpresa» con descuentos de entre el 50% y el 65%.
UNA IDEA QUE SURGIÓ DE UNA NECESIDAD REAL
El creador de Cheaf, Kim Durand, no es un empresario tradicional. De formación en ingeniería aeroespacial, desarrolló la idea tras trabajar en Uber Eats en México, donde fue testigo directo del volumen de alimentos descartados por restaurantes y comercios a diario. Aquella experiencia lo impulsó a pensar un modelo de negocio con triple impacto: económico, social y ambiental.
Vea también: La cerveza brasileña gana terreno en góndolas argentinas por precio y estrategia comercial
Así nació Cheaf en 2020, en pleno contexto de pandemia, con el objetivo de ofrecer una alternativa sostenible al consumo tradicional. Lo que empezó como un experimento local rápidamente creció hasta alcanzar 24 ciudades mexicanas y 14 regiones de Chile, rescatando más de 5.500 toneladas de alimentos y evitando la emisión de 14 millones de kilos de dióxido de carbono.
Argentina se presenta como un terreno fértil para este tipo de soluciones. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el país pierde anualmente cerca de 16 millones de toneladas de alimentos, lo que representa un 12,5% de su producción agroalimentaria.
Esta cifra resulta alarmante si se considera que gran parte de esos productos se encuentran en condiciones aptas para el consumo humano y que millones de personas enfrentan dificultades para acceder a una dieta adecuada.
En ese contexto, la llegada de Cheaf se alinea con una tendencia creciente en la sociedad argentina hacia el consumo responsable, con consumidores más atentos al impacto ambiental de sus decisiones y comercios que buscan reducir su huella ecológica como parte de sus compromisos de sostenibilidad.
ASOCIACIÓN CLAVE CON CENCOSUD
Para iniciar sus operaciones en el país, Cheaf se alió con Cencosud, uno de los principales grupos de retail de América Latina, responsable de marcas como Disco, Vea y Jumbo. Gracias a esta colaboración, la app ya está disponible en tres puntos de venta en la Ciudad de Buenos Aires:
Disco Uriburu (Recoleta)
Vea Avenida Córdoba (Palermo)
Jumbo Unicenter (Martínez)
La hoja de ruta contempla una expansión progresiva a lo largo del país. Para marzo de 2025, Cheaf planea operar en más de 30 tiendas, con un objetivo final de 300 puntos de venta activos hacia fin de año. El CEO de la empresa confía en replicar el crecimiento que tuvieron en Chile, donde lograron alcanzar 1,5 millones de usuarios en su primer año.
¿CÓMO FUNCIONA LA APLICACIÓN?
El funcionamiento es simple e intuitivo. El usuario se descarga la app de forma gratuita, se registra y puede buscar comercios cercanos según su ubicación. Una vez dentro, selecciona la categoría de alimentos que le interesa —frutas, verduras, panificados, fiambres, etc.— y elige una “caja sorpresa”. Esta caja incluye productos seleccionados por el comercio para evitar su descarte y se adquiere directamente desde la aplicación, con pagos digitales seguros.
Luego, el usuario debe acercarse al local en el horario indicado para retirar su paquete. De este modo, se evita el desperdicio, se promueve la logística de cercanía y se reduce también la huella de carbono vinculada al transporte y la destrucción de alimentos no vendidos.
IMPACTO POSITIVO EN TRES NIVELES
Cheaf no solo representa una solución práctica y conveniente para el consumidor. También genera valor en otros niveles:
Económico: ofrece alimentos a precios significativamente más bajos en un contexto inflacionario, permitiendo que más personas accedan a una alimentación variada y de calidad.
Ambiental: reduce el desperdicio de alimentos, responsable de cerca del 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según la ONU.
Comercial: permite a los comercios mejorar su rentabilidad aprovechando productos que antes se descartaban, a la vez que refuerzan su imagen responsable.
TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA SOSTENIBILIDAD
Uno de los diferenciales de Cheaf está en su capacidad de integrar datos en tiempo real para optimizar la operación. Su sistema permite a los comercios saber qué tipo de productos se venden más, qué días se generan más excedentes y cómo adaptar la oferta a las preferencias de los usuarios.
Esto les permite anticipar la demanda, evitar la sobreproducción y mejorar la eficiencia operativa, logrando un círculo virtuoso donde todos ganan.
La propuesta de Cheaf no se agota en una transacción económica. La empresa busca promover un cambio cultural en la forma en que se entiende el consumo. En lugar de desechar alimentos por no haber sido vendidos a tiempo, propone revalorizar su utilidad y fomentar una nueva ética del aprovechamiento.
Este enfoque resulta especialmente relevante en un país como Argentina, donde conviven una rica cultura gastronómica y profundas desigualdades económicas. Cheaf ofrece una herramienta concreta para que más personas puedan acceder a una alimentación adecuada, al tiempo que se reduce el impacto negativo sobre el ambiente.
Vea también: La vitivinicultura argentina bajo presión fiscal: Un modelo que pierde competitividad
La llegada de Cheaf a Argentina es una buena noticia en varios frentes. Por un lado, propone una solución tangible al problema del desperdicio de alimentos; por otro, ofrece a consumidores y comercios una herramienta inteligente y sustentable para mejorar su economía diaria.
Con una estrategia basada en la colaboración con grandes cadenas, una aplicación fácil de usar y un fuerte compromiso ambiental, la startup mexicana se posiciona como un actor clave en el nuevo ecosistema del consumo responsable. Si logra consolidarse en el mercado argentino, Cheaf no solo habrá logrado expandir su modelo de negocio, sino también sembrar una semilla de cambio en la forma en que valoramos nuestros alimentos.

