Argentina recurrirá a la importación de asado desde Brasil
En un giro sin precedentes, Argentina importará asado desde Brasil debido a la escalada de precios en el mercado local y al atraso cambiario que encarece la producción ganadera nacional. Este movimiento responde a la búsqueda de soluciones para aliviar el impacto económico sobre los consumidores y ofrecer carne a precios más accesibles en algunas regiones del país.
Un cambio inesperado en el mercado cárnico
Argentina, conocida mundialmente por su tradición ganadera y la calidad de su carne, enfrenta un contexto desafiante. La reciente declaración de Brasil como país libre de aftosa sin vacunación ha permitido que sus productos cárnicos ganen competitividad en la región. Como resultado, distintas cadenas de supermercados argentinas, especialmente en la Patagonia, han comenzado a gestionar la importación de asado brasileño.
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En la región patagónica, el precio del kilo de asado argentino ha alcanzado los $22.000, mientras que la carne importada desde Brasil se venderá en torno a los $9.000. La diferencia de costos radica en la estructura productiva y el tipo de cambio, factores que han convertido al novillo argentino en el más costoso del Mercosur.
Implicaciones económicas y sanitarias
La importación de carne con hueso ha generado opiniones encontradas entre especialistas y actores del sector ganadero. Carlos Federico Kohn, consultor en agronegocios, considera que esta medida podría representar un «despropósito» para un país con una fuerte identidad ganadera. También advierte sobre posibles riesgos sanitarios, aunque Brasil ha fortalecido su estatus sanitario para exportaciones.
Desde otra perspectiva, algunos economistas ven en esta decisión una alternativa viable para moderar la inflación en alimentos y ofrecer opciones más accesibles al consumidor final. La Sociedad Rural Argentina, en tanto, sostiene que la solución no está en la importación sino en fortalecer la oferta interna, que podría mejorar entre junio y diciembre con la recuperación de la producción tras la sequía.
El asado brasileño comenzará a distribuirse inicialmente en supermercados patagónicos, con la posibilidad de expandirse al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) si la demanda y la estructura de costos lo permiten. Sin embargo, la pregunta central sigue siendo si esta estrategia es una medida temporal o el inicio de un cambio estructural en el mercado cárnico argentino.
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Más allá de las críticas o defensas, la importación de carne refleja una coyuntura económica en la que Argentina se enfrenta a la necesidad de replantear su estrategia productiva y comercial. La ganadería argentina, históricamente un símbolo de competitividad y calidad, deberá encontrar mecanismos para mantener su liderazgo en un entorno global cambiante.

