Argentina: La expectativa inflacionaria para el año descendió casi 4 puntos
Las expectativas de inflación para el año 2025 han mostrado una notable caída, situándose en 41,2%, el nivel más bajo en casi cinco años. Así lo reveló la última encuesta mensual de la Universidad Di Tella, que mide las percepciones de la población sobre la evolución de los precios.
Un descenso significativo respecto al mes anterior
En comparación con el informe del mes pasado, la expectativa inflacionaria promedio ha descendido en casi cuatro puntos, pasando del 45% registrado en diciembre al 41,2% actual. Además, la mediana de la encuesta se mantiene estable en 30%, lo que indica que la mitad de los encuestados espera una inflación inferior a ese porcentaje y la otra mitad espera un nivel superior.
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La encuesta también mostró una reducción en la expectativa de inflación a 30 días, con un promedio de 4,25% y una mediana de 3%. Estos valores reflejan una baja respecto a los datos de diciembre, cuando el promedio se ubicó en 6,61% y la mediana en 5%.
Distribución regional de las expectativas
Los resultados de la encuesta varían según la región del país. Las expectativas de inflación anual más bajas se registraron en el interior, con un 38,8%, seguido por el Gran Buenos Aires (GBA), donde el porcentaje esperado es del 44,5%. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el porcentaje estimado es del 47,6%.
Cabe destacar que estos valores muestran una tendencia a la baja en todas las regiones, ya que en diciembre las expectativas eran de 40,6% en el interior, 52,2% en GBA y 50% en CABA. Este comportamiento sugiere que, a pesar de la volatilidad económica, existe una mayor confianza en una posible desaceleración inflacionaria.
Factores que explican la caída en las expectativas
Los analistas atribuyen esta reducción en las expectativas inflacionarias a varios factores. Entre ellos se destacan:
Política monetaria más restrictiva: La reducción en la emisión de dinero ha ayudado a contener las presiones inflacionarias.
Estabilidad cambiaria: La menor volatilidad en el tipo de cambio genera un impacto positivo en la percepción sobre los precios.
Desaceleración en la suba de precios de bienes y servicios: Algunos sectores han comenzado a mostrar una menor aceleración en los aumentos.
Expectativas de menor ajuste en tarifas: La política de correcciones tarifarias más graduales también ha influido en la moderación de las expectativas inflacionarias.
Comparación con otros períodos
El dato de enero de 2025 es el más bajo desde abril de 2020, cuando la expectativa inflacionaria también se ubicó en niveles similares. En ese momento, la economía mundial enfrentaba la incertidumbre generada por la pandemia de COVID-19, lo que provocó una caída temporal en la inflación.
En los últimos cinco años, la inflación esperada ha mostrado una gran volatilidad. A mediados de 2023, por ejemplo, las expectativas superaban el 70%, impulsadas por la crisis macroeconómica y la incertidumbre política. Sin embargo, el escenario actual sugiere una tendencia hacia una menor inflación en el corto y mediano plazo.
Impacto en la economía y en el consumo
La reducción en las expectativas inflacionarias podría tener varios efectos en la economía. Entre ellos:
Mayor estabilidad en el consumo: Si los consumidores perciben que los precios no subirán tan rápidamente, pueden sentirse más confiados para realizar compras y planificar gastos.
Mejor clima de inversión: Una inflación controlada favorece las inversiones productivas, ya que reduce la incertidumbre sobre los costos a futuro.
Menor presión sobre los salarios: Si la inflación esperada disminuye, las negociaciones salariales pueden volverse menos agresivas, lo que podría contribuir a una mayor estabilidad en el mercado laboral.
Los especialistas advierten que, si bien la tendencia es positiva, aún existen factores que podrían influir en la inflación a futuro. Entre ellos:
Evolución del dólar: Un salto en el tipo de cambio podría impactar nuevamente en los precios.
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Política fiscal: La sostenibilidad del ajuste fiscal será clave para evitar presiones inflacionarias.
Dinamismo del consumo: Un aumento repentino en la demanda podría generar nuevas subas de precios.
En este contexto, la evolución de las expectativas inflacionarias será un indicador clave para evaluar la estabilidad económica en el 2025.

