Por Gerardo Macias
En México, el 12% de la población tiene más de 60 años, de los cuales el 6.4% son mujeres. La tasa de ocupación en el grupo de personas de 65 a 69 años ha ido en aumento.
En las próximas generaciones, la esperanza de vida del ser humano se duplicará o triplicará, lo que requerirá que la actividad económica y social se adapte a las diferentes etapas de las personas.
Los adultos mayores tendrán más tiempo para aportar su amplia experiencia a la actividad económica del país. Con el envejecimiento demográfico, se reajustarán los esquemas y estereotipos relacionados con los adultos mayores en el trabajo y las actividades empresariales, rompiendo mitos y tabúes sobre la empleabilidad de las personas mayores y eliminando las prácticas discriminatorias relacionadas con el envejecimiento (Espero).
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El término «adultos mayores» en sí mismo está cargado de sesgos, ya que la definición varía según contextos culturales y sociales. Es crucial reconocer y superar estos sesgos para integrar a diferentes generaciones en el ámbito laboral, lo que requerirá sensibilización y educación en las empresas. En las próximas décadas, los adultos mayores podrían ser una proporción significativa de la fuerza laboral en comparación con la población joven.
A pesar de gozar del beneficio de una pensión, las personas mayores continúan contribuyendo al mercado laboral incluso después de superar la edad de jubilación establecida (sí se puede legalmente). En América Latina, este tema ha cobrado relevancia, ya que los procesos de envejecimiento que están ocurriendo en muchos países han impactado en los mercados laborales y los sistemas de protección social.
Según datos de las Naciones Unidas, existe un aumento en la proporción de personas mayores que reciben pensiones de sistemas contributivos, resultado de una dinámica generación de empleo formal y políticas de formalización laboral. La tasa de ocupación en el grupo de personas de 65 a 69 años ha ido en aumento, debido a una modesta reducción en la tasa de hombres y un aumento ligeramente mayor en la tasa de mujeres. Por su parte, la ocupación en el grupo de 70 años y más disminuyó debido a la contracción de la tasa de hombres y el estancamiento de la contratación de mujeres.
Algunos beneficios de contratar personas mayores incluyen la creación de entornos sociales afables en la empresa. Las personas mayores también tienen una mayor experiencia y conocimiento, así como estabilidad, y pueden desarrollar roles de mentoría transmitiendo conocimiento a empleados más jóvenes, contribuyendo al desarrollo de futuros líderes. Sin duda también al aportar desde una posición de Consejo, o Comité Ejecutivo.
Talento es talento; contratar a una persona debe ser lo más objetivo posible. Si puede cumplir con la función requerida para la posición, adelante, contrátala.
Todo lo demás no debe influir en una decisión. Incluyamos a quienes sí pueden aportar con su trayectoria y energía.
