En la última década, la narrativa del «apocalipsis del retail» inundó los titulares globales. Sin embargo, en Argentina, el centro comercial no ha muerto; se ha transformado. No estamos ante un declive, sino ante una reconfiguración profunda de las prioridades del consumidor argentino.
Recientemente, el analista Daniel Coli publicó un desglose revelador basado en datos oficiales del INDEC que compara noviembre de 2022 con noviembre de 2025. Los números no mienten: el shopping ya no es solo un lugar para comprar ropa, sino un centro de conveniencia y estilo de vida. Puedes leer el análisis original aquí.
La Radiografía del Cambio: ¿En qué gastamos hoy?
Para entender hacia dónde vamos, debemos mirar dónde ponemos el dinero. La comparación entre 2022 y 2025 muestra un desplazamiento tectónico en las categorías de consumo.
1. El retroceso de la indumentaria tradicional
La categoría de Indumentaria, calzado y marroquinería sufrió la caída más estrepitosa en términos de participación, pasando del 44,3% al 39,3% (-5 puntos porcentuales).
Ver también: El renacimiento del retail: ¿Muerte o Metamorfosis?
¿Significa que los argentinos ya no se visten? No. Significa que el consumidor es hoy mucho más selectivo. El auge de las marcas nativas digitales, el mercado de segunda mano y la búsqueda de ofertas fuera del circuito tradicional de malls han obligado a las marcas de indumentaria a repensar su propuesta de valor. Hoy, estar en un shopping exige algo más que un perchero; exige una experiencia de marca.
2. El fenómeno «Food & Fun»
En contraposición, el rubro de Patio de comidas, alimentos y kioscos creció un impresionante 3,9 pp, alcanzando el 17,1% del total de las ventas.
Este dato es crucial. El shopping ha dejado de ser un lugar de paso rápido para convertirse en un destino gastronómico. La comida es el nuevo «gancho» que garantiza el flujo de personas (footfall). Ya no se va al centro comercial y luego se come; muchas veces se va a comer y, de paso, se realiza una compra impulsiva.
3. Bienestar y Hogar: Los nuevos protagonistas
Es notable el ascenso de categorías vinculadas al cuidado personal y la vida en casa:
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Ropa deportiva (+1,4 pp): Refleja la tendencia global del athleisure y la priorización de la salud.
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Perfumería y Farmacia (+1,1 pp): El shopping se vuelve un lugar de resolución de necesidades diarias (conveniencia).
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Amoblamientos y Decoración (+0,9 pp): Post-pandemia, el hogar sigue siendo el refugio, y el gasto se mantiene firme en esta área.
El Declive de la Tecnología en el Mall
Un dato que invita a la reflexión es la caída de Electrónicos y Computación, que bajó del 12,9% al 10,0%. Esto responde a dos factores claros:
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Migración al E-commerce: Los bienes durables son los que más fácilmente se comparan y compran online.
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Ciclos de reemplazo: En un contexto económico complejo, la renovación de grandes electrodomésticos tiende a dilatarse, mientras que el «gasto hormiga» o de gratificación inmediata (comida, cosmética) gana terreno.
Implicancias Estratégicas: ¿Qué deben hacer los Centros Comerciales?
Como bien señala Coli, estos datos no son solo estadísticas; son órdenes de acción para desarrolladores, inversores y gerentes de marketing.
Evolución del Tenant Mix
El mix de locatarios debe migrar hacia la recurrencia. Un shopping con 80% de locales de moda es hoy un modelo de alto riesgo. La inclusión de servicios (clínicas, gimnasios, oficinas) y una oferta gastronómica diversa y de alta calidad es lo que garantiza que el cliente vuelva semanalmente, no solo en temporadas de liquidación.
El Layout como Herramienta de Conversión
Si el patio de comidas es el motor, no puede estar aislado en un último piso olvidado. La arquitectura comercial moderna debe integrar «micro-anclas» (cafeterías de especialidad o tiendas de cosmética) a lo largo de los pasillos de indumentaria para aumentar el dwell time (tiempo de permanencia) y elevar las probabilidades de conversión.
Gestión Operativa Exigente
Un cambio hacia la gastronomía y el esparcimiento implica una operación más compleja. Los requisitos de ventilación, gestión de residuos y limpieza se multiplican. Los shoppings argentinos deben profesionalizar su infraestructura para estar a la altura de esta nueva demanda «lifestyle».
Ver también: El «Efecto Zara»: ¿Genialidad estratégica o simple higiene financiera?
El informe de Daniel Coli nos muestra un consumidor argentino resiliente pero transformado. El shopping de 2026 ya no es un depósito de mercadería, sino un hub de conveniencia y experiencias. Aquellos centros comerciales que sigan aferrados al modelo de 1990 —basado exclusivamente en grandes marcas de ropa y luces brillantes— verán su relevancia diluirse.
El futuro pertenece a los espacios que logren integrar la gratificación inmediata del sabor, el bienestar personal y la eficiencia de resolver la vida cotidiana en un solo lugar.


