Hoy en día, compramos masivamente por internet servicios como reservas de hoteles, billetes de avión, seguros, entre otros, y también productos como ropa, televisores y cosméticos. Sin embargo, porcentualmente, compramos mucho menos comida y bebida en supermercados online.
Las estimaciones, como las de Statista, muestran un crecimiento en el segmento digital en los supermercados para los próximos años. Se espera que, para 2026, las ventas online en este sector representen alrededor del 7,6 % de todas las ventas globales. Esto quiere decir que, en dos años, el 93,4 % de las ventas de comestibles seguirán realizándose en tiendas físicas.
En el caso de España, el líder del sector, Mercadona, logró en 2023 un aumento del 20,37 % en sus ventas online, alcanzando los 650 millones de euros. Con más de 4 millones de pedidos online, los números parecen impresionantes. Sin embargo, si los analizamos de forma más holística, podemos concluir que aún son pequeños. En el ejercicio de 2023, Mercadona facturó un total de 35.527 millones de euros.
Es decir, los 650 millones de euros representan menos del 2 % de su facturación total.
Más de 98 céntimos de cada euro ingresado por Mercadona el año pasado provienen de ventas realizadas en sus tiendas físicas.
La gran diferencia: el margen
La gran diferencia entre el sector de los supermercados y otros sectores del retail se llama margen. El sector de alimentos tiene los márgenes más bajos de toda la industria minorista. Y si a esos márgenes, ya de por sí bajos, les sumamos los costos de mano de obra, equipamiento y transporte necesario para llevar la comida rápidamente a las puertas de los consumidores, tenemos un negocio que, en principio, parece destinado al fracaso… Aunque, en el futuro, la tecnología podría cambiar este panorama.
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¿Por qué es más difícil comprar alimentos online?
Comparado con productos como ropa, productos electrónicos o cosméticos, los alimentos son increíblemente más difíciles de entregar de manera eficiente.
Imagina un pedido que incluya helados, naranjas, cervezas, botellas de 5 litros de agua, papel higiénico y una bolsa de patatas. Los helados deben mantenerse fríos, las naranjas deben seleccionarse con cuidado, las cervezas y las botellas de agua son pesadas, y la bolsa de patatas puede romperse si no se coloca correctamente.
Además, la mayoría de los pedidos online de alimentos incluyen muchos artículos, lo que complica aún más la logística.
A diferencia de otros productos, los alimentos deben entregarse lo más rápido posible. Esto implica una logística ultrarrápida… y ultracara.
Un comercio electrónico aún no rentable
En este escenario de un comercio electrónico no rentable y con poca penetración en comparación con otros sectores, en el mundo de los supermercados, lejos de ver un apocalipsis retail, hemos sido testigos de una verdadera «edad de oro» (aunque este titular nunca se haya publicado, refleja la realidad).
En 2013, en España había 20.375 supermercados. Hoy en día, hay más de 25.000. Es decir, en una década, el saldo de aperturas y cierres es positivo, con más de 5.000 supermercados nuevos.
