«Impacto de la IA en los fabricantes», es el tema que nos propone Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista
La IA conduce a la Cuarta Revolución Industrial a un punto de inflexión. Los fabricantes sólo tienen tres opciones: liderar, innovar o acelerar.
La transformación global de la industria nunca fue instantánea. Cada «cambio revolucionario» vio un período de retraso entre la introducción de la base habilitante y la adopción generalizada.
Lo que el vapor fue para la Primera Revolución Industrial es lo que la IA será para la cuarta. Y al igual que las cadenas de suministro de carbón y la infraestructura de las fábricas detonaron que la energía de vapor subiera la curva de adopción, la recopilación de datos y su infraestructura.
Algunas de las principales fábricas del mundo ya generan varios petabytes de datos a la semana. Si los diez millones de fábricas del mundo funcionaran a este nivel, duplicarían toda la información humana en menos de un mes.
En general la adopción tecnológica sigue es te proceso: la primera fase es una curva de aprendizaje, que tiende a ser larga. Está marcada por la prueba y el error a medida que los pioneros descubren cómo hacer que las cosas funcionen.
Luego pasa a la siguiente fase, la parte de «hacer» de la curva. Esto es cuando se establece la tecnología fundamental y las organizaciones trabajan para implementarla en sus redes de producción.
Por último, aparece la curva de optimización. Aparece en el momento en el que las industrias se alinean en torno a lo que funciona mejor. Las nuevas normas y protocolos se arraigan y los costos comienzan a estabilizarse.
En este momento, la IA necesita terabytes de datos generados y recopilados de una amplia gama de fuentes como sistemas empresariales, sensores de máquinas, infraestructura de conectividad y trabajadores humanos.
Esta alta gama de información explica porque los usuarios más avanzados están por delante en sus industrias. Ellos tuvieron la previsión de realizar inversiones y asumir los riesgos que implica la construcción de las bases de datos para impulsar las tecnologías de IA y desbloquear su impacto potencial.
Por ende, sólo se puede liderar la adopción de nuevas tecnologías, acelerar su implementación o innovar los procesos fabriles. La inacción también tiene una respuesta inmediata: la obsolescencia.
Así, un reto fundamental será analizar de manera minuciosa la gestión a lo largo de toda la cadena productiva, e incluso la distribución, para acceder a las tecnologías que potencialicen las actividades productivas.
La recompensa no es poca: la rotación de sus inventarios en el piso de venta justifican el aprendizaje acelerado, modificaciones e inversiones de esta era fabril.
