El debate sobre el futuro del trabajo y la llegada de la inteligencia artificial (IA) es, a la vez, fascinante y altamente práctico. A menudo, cuando se habla de automatización, se corre el riesgo de perder de vista a las personas que están en el centro de las organizaciones: los trabajadores. Un estudio reciente del Stanford Social and Language Technologies Lab, titulado “The Future of Work with AI Agents”, plantea preguntas que tocan la fibra de la liderazgo, la cultura organizacional y, sobre todo, la capacidad de las empresas para evolucionar sin desorientar a sus equipos. En estas líneas propongo un marco para entender lo que verdaderamente quieren los trabajadores, lo que los expertos imaginan y, lo más importante, cómo traducir ese conocimiento en acción real y sostenible. Puedes leer el artículo de Juan Merodio original aquí.
Una radiografía que no admite resbalones
El estudio citado pregunta a más de 1.500 trabajadores y a 52 expertos en IA sobre qué tareas deberían desempeñar la IA de forma autónoma y en cuáles debería colaborar con humanos. Las respuestas ofrecen una visión contundente, y quizá incómoda para quien piensa que la IA es una solución mágica que puede, por sí sola, resolver todos los problemas de una organización.
- El 69,4% de los trabajadores quiere que la IA les quite tareas repetitivas, para centrarse en lo que realmente aporta valor.
- El 46,6% sostiene que la IA haría mejor esas tareas.
- Solo el 1% quiere que la IA desaparezca por completo.
Ver también: Target: ¿Qué tan lejos puede llegar la desconexión entre promesas y resultados?
Por otro lado, los expertos en IA tienden a imaginar una automatización mucho más extensa de lo que los trabajadores estarían dispuestos a ceder. Es comprensible: los expertos no gestionan equipos, ni lideran cambios culturales, ni apagan incendios diarios. Y ese desfase crea un abismo entre lo que “se puede hacer” y lo que “debería hacerse” dentro de un marco humano y responsable.
Yo, en lo personal, decidí darle la vuelta al problema: no empezar por la tecnología, sino por las personas.
La clave está en empezar por las personas
En mi empresa, antes de añadir una sola línea de IA, pregunté a los equipos: ¿Qué tareas os agotan? ¿Qué cosas hacéis cada día que creéis que un robot podría hacer mejor? ¿en qué momentos necesitáis más cabeza y menos clics? La respuesta fue reveladora y, a la vez, demoledora: la mayoría quiere IA, pero con límites.
No para reemplazar, sino para liberar tiempo y energía. Muchas veces, los líderes asocian la IA con un “dashboard” moderno o con un argumento de venta ante inversores. Sin embargo, si no entiendes cómo vive la gente su trabajo, difícilmente sabrás cómo rediseñarlo con IA. Y, si no se rediseña con sentido, corremos el riesgo de perder talento valioso ante automatizaciones que nadie pidió.
Un marco práctico: las 4 zonas
El estudio de Stanford propone un modelo de 4 zonas para clasificar tareas en función de su viabilidad e aceptación por parte de las personas:
- Luz Verde: Alta aceptación + Alta viabilidad. ¡Automatiza ya!
- Luz Roja: Alta viabilidad + Baja aceptación. ¡Riesgo de sabotaje interno!
- Zona I+D: La gente quiere IA ahí, pero aún no se puede. Invierte.
- No pierdas tiempo: Ni la gente quiere, ni la IA puede.
Este marco sirvió para rediseñar tareas en marketing, ventas y soporte. El resultado fue notable: un aumento del 40% en productividad y una mejor satisfacción interna, incluso en las fiestas de Navidad.
La escala HAS: cuánta intervención humana se desea
Otra contribución útil del Stanford es la escala HAS para medir el grado de intervención humana en cada tarea:
- H1: Solo IA
- H2: IA protagonista, humano supervisa
- H3: Mitad y mitad
- H4: Humano al mando, IA asiste
- H5: Solo humano
Y, ¿Cuál es la opción favorita de los trabajadores? Las cifras señalan que la mayoría prefiere una colaboración real (H3) o IA con supervisión (H2), mientras que apenas un 1,9% quiere “solo IA”.
La lección es clara: no quieren IA que imponga, quieren IA que ayude.
Un plan de acción concreto en 5 pasos
Para implementar IA sin cargar a tu equipo ni a la empresa, propongo un plan simple pero poderoso:
- Haz inventario de tareas: desglosa puestos en tareas específicas. Menos cargos, más acciones.
- Pregunta al equipo qué automatizarían: realiza una encuesta o una reunión; lo que digan tiene más peso que las propuestas de un proveedor.
- Aplica la escala HAS tarea por tarea: marca H1, H2, H3, etc., y ajústalo según el riesgo emocional.
- Automatiza solo las zonas de Luz Verde: productividad sin dramas; lo demás es ensayo controlado.
- Acompaña con formación y narrativa: explica por qué usas IA; si solo dices “vamos a automatizar” el equipo entenderá que se está quitando valor sin razones.
Una advertencia necesaria
La IA no tiene la capacidad de arreglar culturas tóxicas, equipos desmotivados o liderazgos sin visión. Si el liderazgo no ha construido una base sólida de propósito y de cultura, la IA puede parecer una pianista brillante tocando una melodía desafinada. La tecnología, por sí sola, no transforma organizaciones; la visión y el desarrollo humano sí.
La invitación a mirar de forma estratégica
Negocios con Desconocidos es una comunidad de empresarios que busca aprender, compartir y crecer juntos. Si tu negocio factura más de 300k al año, podríamos conocernos en una cena con una experiencia gastronómica sin filtros, sin agendas ocultas y sin presión de venta. Aquí no hay competencia, solo alianzas estratégicas entre personas que entienden los desafíos de escalar un negocio y desean sumar, compartir y aprender.
Qué significa esto para el día a día de tu empresa
- Prioriza a las personas antes que la tecnología: escucha lo que tu gente necesita y lo que puede aportar.
- Enfócate en cambios culturales sostenibles: la IA debe ser un catalizador de valor, no un reemplazo indiscriminado.
- Evalúa cada tarea con la lente HAS y el criterio de Luz Verde: la automatización debe aumentar productividad sin generar resistencia interna.
- Invierte en formación y narrativa: acompaña la implementación con claridad de propósito y beneficios tangibles.
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El futuro del trabajo con IA no es un guion escrito solo por tecnólogos. Es una conversación entre líderes y equipos, un diseño colaborativo que busca liberar tiempo y energía para enfocarse en lo que realmente importa: valor, creatividad y propósito. Al mirar las respuestas de trabajadores y expertos, queda claro que la mayoría quiere una IA que eleve, que ayude a resolver dolores diarios y que respete la dignidad del trabajo humano.

