«El valor del diseño propio en el retail» es el tema que propone René Casanova, Director de Arte y Coordinador de Diseño
En un entorno comercial donde predominan la estandarización y la producción en masa, el diseño propio emerge como un elemento diferenciador en la industria del retail. Más allá de lo estético, permite crear experiencias únicas que conectan emocionalmente con los consumidores, fortaleciendo la identidad de marca y fomentando la lealtad del cliente.
Según un estudio de Accenture, el 84% de los consumidores está interesado en productos personalizados, y muchos no dudarían en pagar más para conseguirlos. Esta tendencia responde a una demanda creciente por experiencias de compra que reflejen sus valores y estilos de vida.
Sin embargo, la implementación de diseños propios enfrenta desafíos significativos. La presión por reducir costos y acelerar los tiempos de producción ha llevado a muchas empresas a optar por soluciones genéricas, sacrificando la originalidad y la conexión con su audiencia. Esta práctica no solo limita la capacidad de las marcas para destacarse en un mercado saturado, sino que también empobrece la diversidad y la innovación en el sector.
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Al integrar equipos de diseño internos y fomentar la colaboración interdisciplinaria, las empresas pueden desarrollar productos y espacios que, además de satisfacer necesidades funcionales, cuenten historias y generen valor emocional. Es ahí donde las marcas logran conectar con el público. Esta mirada contribuye tanto a enriquecer la experiencia de compra como a avanzar hacia un retail más sostenible y comprometido socialmente.


