Solo existe algo más triste que una tienda vacía de clientes: una tienda vacía de empleados y llena de clientes buscándoles.
«Disculpe… ¿Trabaja aquí? “
Algunas veces me han preguntado esto. Y he contestado: “NO, estoy como usted, esperando a que alguien me atienda”.
Si oyes mucho ese dialogo surrealista dentro de tu tienda, es que eres un proyecto de cadáver. Tú posiblemente no lo sabes, pero hueles a difunto.
Esta frase suele darse en tiendas donde hay recortes de personal, o donde el personal está mal entrenado, o simplemente no está motivado.
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Si juegas a tener tiendas físicas o digitales, al otro lado debe haber gente o chatbot, o lo que sea, que ayuden a los consumidores. Ahí no debes recortar ni un euro, antes al contrario. Recortar ahí, es abandonar a su suerte a tus clientes.
Despoblar tu tienda de gente que ayuda y atiende a gente, es una magnífica estrategia para tu suicidio.
Si piensas que la gente que busca gente y no la encuentra, seguirá yendo a tus tiendas, es que eres un extraordinario optimista.
La gente cuando va a tu tienda, va a solucionar una necesidad. Y si ves pasillos llenos de consumidores como perdidos, mirando a un lado y a otro, portando las cosas que pretenden comprar, como si fueran fantasmas invisibles… Es en ese mismo instante, deberás saber que has empezado a morir como retailer.

