En el futuro habrá más tiendas físicas que hoy.
Esta afirmación la hice en 2017. Por supuesto, la mantengo.
La teoría general, sin disidentes, afirma que cada vez habrá menos tiendas físicas en el mundo, mayormente por el incremento del comercio electrónico.
Razones por las que afirmo que en el futuro habrá más tiendas físicas y más comercio electrónico:
1. Vamos hacia un mundo con mil millones de personas más en 12 años. Afirmar que en un mundo con mil millones de personas (algo así como duplicar toda la población del continente americano) habrá menos tiendas físicas, bazares, mercadillos, farmacias, centros comerciales… es de una ingenuidad superlativa. Más personas, más tiendas, más mercados, más de todo. Es sencillo de entender. Crecerá el comercio online, y se abrirán más tiendas físicas.
2. Vamos hacia modelos de ciudades sostenibles. Y eso pasa por el comercio de barrio.
3. Los grandes retailers se atomizarán e irán hacia modelos de tiendas más pequeñas pero más próximas a los consumidores. Ya lo estamos viendo.
4. El comercio electrónico sin duda crecerá, pero ninguna ciudad del mundo fue construida, ni está preparada, para que tod@s consumamos 100% online: el colapso comunitario, social y urbanístico sería babilónico. (Ya lo estamos viendo en NYC, la ciudad del mundo con mayor penetración de compras online, donde los almacenes de última milla están cercando la ciudad y donde los efectos secundarios de la conveniencia online se están traduciendo en barrios colapsados a ciertas horas por los vehículos de entrega, un crecimiento de residuos plásticos y de cartón, y consejos preparando leyes para regular las entregas de una forma más sostenible, que conviva en armonía con la vida cotidiana de los vecinos).
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De esos 2,4 millones de paquetes que se entregan en NYC todos los días, el 80% se realizan a clientes residenciales, en comparación con el 40% antes del brote. Y se estima que muchos clientes piden varias veces al día, fragmentando sus pedidos.
El auge de las compras en línea sin límite y sin control daría lugar a unos impactos sin precedentes en las ciudades occidentales (que urbanísticamente no están preparadas).
El futuro pasa por el barrio y por el comercio electrónico sostenible. Un barrio lleno de tiendas a las que puedas ir andando, en bici o en transporte público. Y, por supuesto, un comercio electrónico más verde, efectivo, humano y comunitario.

