Cada año, 1,2 millones de turistas (en su infinita mayoria japoneses), acuden a Shima Village, un parque temático, en torno a la cultura española que tiene a Don Quijote, Sancho Panza y un toro como mascotas oficiales.
En Japón hay más de 650 academias de flamenco donde se contabilizan más de 80.000 estudiantes y profesionales del sector docente. Una vez leí que había más escuelas de flamenco en Japón que en España.
Antes de la pandemia, casi 700 mil japoneses visitaron España.
Hay algo entre ellos y nosotros.
El nombre del «enfant terrible» del retail mundial se escribe en español, como la novela más brillante de todos los tiempos, Don Quijote. Pero sucede que es japonés.
El gran retailer del retail contemporáneo japones tiene el nombre del libro que inauguró la novela moderna de la historia de la literatura universal.
Desterrada de los aburridos y monótonos foros especializados en retail, a pesar de que son el retailer más disidente del mundo, en muchos aspectos, imagen, planogramas, surtido… Un retail punk.
Hoy por hoy, las tiendas Donqui, presentes en Japón, en Hawai, en California, en Singapur… con más de 350 tiendas, un número acumulado de clientes que alcanza los 300 millones al año y unas ventas consolidadas anuales que superan los 800 mil millones de yenes, sólo en Japón. Sus ingresos y beneficio operativo han aumentado durante 27 años consecutivos.
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Visita obligada para los amantes del retail disidente, y de estudio no negociable para los que buscan ortodoxias y caminar por caminos nuevos.
Mientras los demás cumplen las normas asfixiantes de su sector, Don Quijote se sitúa donde siempre hay que estar: en tu propio universo. En sus tiendas (perdón, en sus “junglas”) puedes comprar cualquier cosa que tu desordenada mente haya imaginado. Entrar en la Jungla es no saber qué vas a encontrar. Y eso siempre es motivante.
Don Quijote es Donqui para los japones. Y lleva camino de 30 años creciendo en ventas en un país dormido económicamente desde hace décadas. En Japón, donde Amazon lleva luchando dos décadas, la gente compra más a Donqui que a los de Seattle. Los directivos de Don Quijote aseguran que su éxito radica en su capacidad para entretener a los clientes, que se han cansado de las experiencias de compra eficientes pero predecibles, tan tan tan aburridas que ¿para que ir a tiendas si pueden traértelo a tu casa?
Puedes odiar o amar a Donqui, pero no puedes permanecer en medio.


