«Conectando los puntos: Cómo gestionar una fuerza laboral cada vez más dispersa» es el tema que propone Virginia Magliulo, Vicepresidenta Ejecutiva de ADP International.
Para muchos trabajadores, los días de desplazarse diariamente al lugar de trabajo han quedado atrás. En los últimos cinco años, ha habido una explosión del trabajo remoto e híbrido, lo que significa que, en algunas industrias y roles, las personas pueden vivir lejos de donde están ubicados sus empleadores, a veces incluso en otro país, e incluso convertirse en «nómadas digitales» que trabajan mientras viajan por el mundo.
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Como resultado, la fuerza laboral actual está más dispersa geográficamente que nunca. Nuestra investigación muestra que casi un tercio (31%) de los trabajadores trabaja de forma remota, un aumento en comparación con menos de una cuarta parte (23%) a principios de esta década. Mientras algunos empleadores desean que todos vuelvan a la oficina a tiempo completo, otros están adoptando arreglos más flexibles que ofrecen muchas ventajas, aunque también presentan desafíos significativos.
Aprovechando los beneficios
El auge de tecnologías que facilitan la colaboración virtual, como la videoconferencia y la computación en la nube, ha facilitado que las organizaciones se expandan a nivel global y gestionen una fuerza laboral diversa geográficamente. Los beneficios son mutuos.
Los empleadores pueden acceder a un mayor talento, aumentando las posibilidades de encontrar candidatos que se ajusten a los requisitos específicos de un puesto. Al mismo tiempo, los trabajadores tienen más oportunidades, logrando buenos salarios en regiones con menor costo de vida y menores gastos de transporte.
La opción de trabajar de manera flexible es un criterio importante en la lista de deseos de muchos empleados y puede ser un factor decisivo. Las generaciones más jóvenes, especialmente los Millennials y la Generación Z, consideran el equilibrio entre vida laboral y personal como una prioridad clave al elegir un empleador. Por ello, las empresas que ofrecen opciones de trabajo remoto o híbrido pueden resultar más atractivas tanto para nuevos talentos como para los empleados actuales, mejorando las tasas de retención y fomentando compromiso y lealtad.
Si los trabajadores remotos son más o menos productivos que sus colegas en la oficina es un tema de debate, y que requiere gestión cuidadosa. Sin embargo, si el trabajo remoto e híbrido contribuye a la satisfacción y felicidad laboral, sus resultados deberían ser positivos para todos: un estudio de la Universidad de Oxford encontró que los empleados felices son un 13 % más productivos.
Evitando los riesgos
Tener empleados dispersos en distintas regiones también genera complejidades y riesgos. La gestión del personal y la promoción de la colaboración en los equipos suelen ser más fáciles en persona, donde los gerentes pueden supervisar avances, facilitar discusiones informales y detectar dificultades antes de que escalen. Además, los equipos en la misma sala suelen sentirse más capacitados para definir estrategias y resolver problemas.
Por otro lado, los empleados que nunca asisten a la oficina pueden sentirse menos visibles. Los trabajadores jóvenes pueden perder oportunidades de aprender de colegas más experimentados, y los padres que equilibran el trabajo con el cuidado de sus hijos pueden preocuparse por parecer menos «presentes» en el ámbito laboral. El trabajo remoto también puede generar una sensación de estar «siempre conectado». La falta de separación entre trabajo y hogar puede llevar a jornadas prolongadas, disponibilidad nocturna o fines de semana, aumentando el riesgo de estrés y ansiedad, y afectando el equilibrio entre vida laboral y personal.
Asimismo, cuando los equipos están distribuidos en varias regiones, surgen diferencias culturales y desafíos por los husos horarios. Existen diversas regulaciones legales —como normativas de protección de datos, privacidad, leyes laborales y fiscales— que cumplir, muchas veces en constante cambio y con variaciones incluso dentro del mismo país. La movilidad adicional de los nómadas digitales, que cruzan fronteras entre su hogar y la oficina, complica aún más la gestión legal y fiscal.
Garantizando el cumplimiento normativo y fomentando la inclusión
Para afrontar estos desafíos, es fundamental evaluar el impacto en el negocio, promover un sentido de inclusión para empleados remotos e híbridos, entender el perfil de la fuerza laboral y mantenerse actualizado en el panorama normativo global.
Por ejemplo, crear una cultura cohesionada es clave para que los empleados remotos se sientan parte del equipo. Una buena práctica es que los nuevos empleados realicen su proceso de incorporación en la oficina, para conocer a sus colegas en persona y establecer relaciones clave. También se recomienda programar «días de equipo» regulares y coordinar la presencia en la oficina de los empleados híbridos, para que no pierdan oportunidades de interacción. Asimismo, se pueden organizar reuniones y eventos sociales fuera del lugar de trabajo para fortalecer la conexión y celebrar logros.
Es importante también definir políticas claras que establezcan expectativas respecto al trabajo remoto e híbrido. Capacitar a los gerentes para gestionar equipos a distancia, ayudarlos a identificar posibles problemas y evaluar el desempeño con análisis de datos actualizados es esencial. Además, contar con canales de comunicación efectivos permite informar en tiempo real cambios de ubicación, cruciales para cumplir con obligaciones legales y regulatorias específicas. Garantizar la equidad y cumplir con normativas relacionadas con salarios, impuestos, privacidad, igualdad de oportunidades y beneficios en todas las jurisdicciones es fundamental.
Una opción recomendable es asociarse con expertos en nómina, recursos humanos y cumplimiento, que puedan guiar a la empresa en las particularidades de cada región, con alcance global y conocimientos locales. Esto facilitará navegar con confianza y adaptarse a nuevas regulaciones a medida que la empresa crece.
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Gestionar una fuerza laboral dispersa ya es una realidad para muchos empleadores. Aunque el debate sobre los pros y contras continúa, es poco probable que esta tendencia se revierta. Muchos empleados valoran la libertad de trabajar desde casa (o desde cualquier lugar) al menos parte de la semana, y muchas empresas están viendo beneficios claros en ello. Sin embargo, los empleadores deben manejar con cuidado aspectos logísticos, ofrecer apoyo adecuado, maximizar el compromiso del talento y minimizar riesgos de incumplimiento normativo.


