En un mundo donde la innovación y la sostenibilidad suelen parecer apartados, una iniciativa reciente en Colombia ha puesto en evidencia que, a veces, las soluciones más efectivas son las más simples. La histórica colaboración entre Makro Colombia y la agencia VML Colombia ha logrado reducir significativamente el desperdicio de frutas y verduras en sus puntos de venta, a través de una estrategia que combina ingenio, propósito y un profundo entendimiento del comportamiento del consumidor. Este caso no solo es ejemplo de buenas prácticas en retail, sino que redefine cómo abordar los desafíos sociales y ambientales desde una perspectiva comercial. Puedes leer el artículo de Rafael Vélez Echeverri original aquí.
Un problema real y tangible
En los supermercados y puntos de venta, uno de los mayores obstáculos para mantener los productos frescos y reducir pérdidas operativas es el desperdicio de frutas y verduras maduras. Más allá de las pérdidas económicas, este desperdicio genera un impacto negativo en el medioambiente, contribuyendo a la emisión de gases de efecto invernadero y al agotamiento de recursos. Pero además, la percepción del consumidor sobre la frescura y calidad de los productos muchas veces no se corresponde con la realidad: las frutas maduras todavía serían aptas para consumo y, con el enfoque correcto, podrían mantenerse en estanterías por más tiempo y con menor desperdicio.
Ver también: ¿Realmente los consumidores toman decisiones racionales?
Aquí fue donde la creatividad y el propósito social se encontraron: una solución simple, pero con un gran impacto, que transformó un problema en una oportunidad de valor y diferenciación.
La idea que rompió esquemas: la clasificación visual por madurez
La clave del éxito divulgado por Vélez Echeverri fue la creación de un sticker informativo, de apenas 2×2 cm, colocado en cada fruta o verdura madura. Este sticker no solo indicaba el nivel de madurez del producto, sino que además ofrecía sugerencias innovadoras para su consumo: en batidos, frito, en ensaladas o para consumo directo. Es decir, además de informar, ayudaba a potenciar la venta y el uso del producto, promoviendo un consumo consciente y diverso.
Este concepto sencillo, pero con un impacto profundo, logró modificar la percepción del cliente respecto a productos maduros o cercanos a su punto óptimo de consumo, generando múltiples beneficios:
- Incremento en la duración en estanterías: la tendencia de obsolescencia se ralentizó, con un aumento de 6 días en la vida útil promedio del producto en las estanterías.
- Mejora en la percepción de la marca: un aumento de 12 puntos porcentuales en el Brand Awareness, consolidando a Makro como una empresa comprometida con la sostenibilidad y la innovación social.
- Reducción significativa del desperdicio: 388 toneladas de comida dejaron de desecharse, un logro monumental en la lucha contra el desperdicio alimentario.
- Reconocimiento del mercado y premios internacionales: la creatividad de la campaña fue reconocida en festivales de prestigio como Cannes Lions, The One Show y D&AD, destacando la importancia del marketing con propósito.
El impacto, sin duda, fue medible y contundente, pero lo que realmente resalta es cómo una idea simple pudo generar una transformación sistémica en la operativa de la compañía y en la percepción del consumidor.
¿Por qué funcionó tanto esta estrategia?
Vélez Echeverri destaca que la fuerza de esta iniciativa radica en varios factores esenciales:
1. Solución sencilla y de bajo coste
No requirió tecnología avanzada ni infraestructura compleja. Solo una idea que combina ingenio y propósito sostenible, demostrando que las soluciones sustentables no necesariamente son caras ni complicadas.
2. Impacto inmediato y visible
El cambio se percibió rápidamente, tanto en las ventas como en la percepción de la marca. La innovación en la comunicación aportó un valor diferencial en la mente del consumidor y en sus decisiones de compra.
3. Transformación de un problema en oportunidad
En vez de esconder o negociar los productos maduros, la acción fue visible y proactiva. Se convirtió en un elemento de valor y no solo en una etiqueta de advertencia o una traba para la venta.
Un ejemplo de innovación con propósito
El caso de Makro Colombia y VML Colombia vuelve a demostrar que la innovación no siempre requiere complejidad tecnológica ni grandes inversiones; a veces, basta un poco de ingenio, empatía y un claro propósito social para transformar un problema en una oportunidad de negocio y de bienestar social.
Reducir el desperdicio de alimentos, mejorar la percepción de la marca y contribuir a un planeta más sostenible son objetivos que pueden y deben ir de la mano. La sencilla idea del sticker informativo y sugerente logró no solo extender la vida útil de productos, sino también alimentar una conversación más amplia sobre el valor del desperdicio cero y el consumo responsable en el retail.
Este ejemplo debe inspirar a otras empresas y sectores a pensar en soluciones que, aunque parezcan simples, tengan un impacto profundo y sostenible. La clave está en entender la problemática del punto de vista del cliente y del entorno, diseñando acciones que generen valor tangible y emocional.
Porque, en definitiva, las ideas más poderosas son aquellas que conectan con la sociedad, aportan a la comunidad y generan cambios positivos en el mundo en el que vivimos.
Innovación con impacto social
El éxito de esta campaña en Colombia refleja una tendencia global que está en auge: el marketing con propósito. Este paradigma no solo busca vender, sino también generar un impacto social y ambiental real. La historia de Makro y VML es la prueba tangible de que la innovación simple, cuando está alineada con valores sostenibles y humanitarios, puede transformar industrias, crear conciencia y construir marcas más fuertes y responsables.
Ver también: La evolución del retail alimentario: ¿Qué está realmente ganando terreno?
En un contexto donde los recursos son limitados y la conciencia social crece, entender que una acción sencilla puede marcar la diferencia, es un gran aprendizaje para empresarios, marketers y líderes de todo sector. La innovación con sentido, que busca solucionar un problema real y aportar valor compartido, es la verdadera clave para construir un futuro más sustentable y justo.


