Retail colombiano, crecimiento con freno y un segundo trimestre desafiante, el comercio minorista en Colombia arrancó 2026 con señales positivas, pero también con advertencias claras sobre la complejidad del entorno. El primer trimestre (Q1) cerró con un crecimiento acumulado de +8,6%, una cifra que, en apariencia, confirma la recuperación del consumo. Sin embargo, detrás de ese resultado hay una dinámica más matizada: un inicio sólido impulsado por factores puntuales, seguido de una desaceleración progresiva que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento en los próximos meses.
Más que un trimestre homogéneo, el Q1 fue un período de contrastes. Enero marcó un punto alto, febrero evidenció ajustes en la dinámica comercial y marzo confirmó que el crecimiento continúa, pero bajo condiciones más exigentes. Este comportamiento no solo refleja cambios en el bolsillo del consumidor, sino también en su forma de comprar, comparar y priorizar.
De cara al segundo trimestre (Q2), el panorama se torna aún más retador. Factores como efectos calendario, comparaciones exigentes frente a 2025, eventos comerciales clave y el contexto electoral configuran un escenario donde el crecimiento no dependerá únicamente de la demanda, sino de la capacidad de ejecución de las empresas.
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Un arranque fuerte que no se sostuvo
Enero fue, sin duda, el mes más dinámico del trimestre. Con un crecimiento cercano al +10%, el retail colombiano mostró una inercia positiva impulsada principalmente por el ticket promedio y el precio. Incluso en un contexto de promociones y descuentos típicos de inicio de año los consumidores mantuvieron niveles de gasto relativamente altos.
Este comportamiento puede explicarse por varios factores. Por un lado, la continuidad del consumo acumulado de diciembre, especialmente en categorías relacionadas con moda, hogar y tecnología. Por otro, una menor sensibilidad inicial al precio, que permitió a los retailers sostener márgenes en medio de campañas promocionales.
Sin embargo, este impulso no logró mantenerse.
Febrero marcó un punto de inflexión. Aunque el crecimiento se mantuvo en terreno positivo, el ritmo se moderó significativamente. La presión promocional aumentó, lo que derivó en una caída en precios en varias categorías. En este contexto, el crecimiento dejó de estar impulsado por el valor del ticket y pasó a depender más de la conversión.
Es decir, los retailers vendieron más no porque los clientes gastaran más, sino porque lograron cerrar más ventas sobre el tráfico existente. Este cambio es clave, ya que refleja un consumidor más cuidadoso, más racional y más enfocado en aprovechar promociones.
Marzo, por su parte, consolidó la tendencia de desaceleración. Con un crecimiento cercano al 7%, el mes mostró el mayor incremento en precios del trimestre, lo que tuvo un impacto directo en el tráfico y la conversión. A pesar de esto, el resultado se mantuvo positivo gracias a un factor puntual: las compras anticipadas de Semana Santa.
El efecto calendario: una variable silenciosa pero determinante
Uno de los elementos más relevantes para entender el comportamiento del Q1 —y anticipar el Q2— es el calendario.
En 2026, la Semana Santa se distribuye entre marzo y abril, mientras que en 2025 ocurrió completamente en abril. Este cambio tiene implicaciones importantes en la lectura de los resultados.
Por un lado, anticipó consumo en marzo, beneficiando el cierre del Q1. Categorías como viajes, moda de temporada, cuidado personal y artículos vacacionales registraron un impulso adicional que no necesariamente responde a una mejora estructural del consumo, sino a un desplazamiento temporal de la demanda.
Por otro lado, este mismo efecto eleva la base comparativa del segundo trimestre. Abril de 2026 enfrentará un escenario más complejo al compararse con un abril de 2025 que concentró toda la demanda de Semana Santa.
En términos simples: parte del crecimiento del Q1 se “tomó prestado” del Q2.
Categorías: crecimiento con matices
El desempeño por categorías confirma que el crecimiento no fue uniforme.
Marzo evidenció una recuperación relevante en Vestidos de Baño, impulsada por la temporada vacacional. Este crecimiento estuvo apalancado en mejoras en ticket y conversión, aunque con menor encadenamiento, lo que sugiere compras más específicas y menos complementarias.
Las categorías de Infantil y Cuidado Personal también destacaron con crecimientos a doble dígito. En particular, Infantil mostró un comportamiento atípico: fue la única categoría que logró aumentar el tráfico en un contexto donde la mayoría se mantuvo estable o a la baja.
Este dato es especialmente relevante, ya que indica que ciertos segmentos mantienen una demanda más resiliente, posiblemente asociada a necesidades básicas o a menor elasticidad frente al precio.
En contraste, el resto de las categorías enfrentó mayores dificultades para sostener la conversión, a pesar de incrementos en precios. Esto refleja una tensión creciente entre la necesidad de trasladar costos y la capacidad del consumidor para absorberlos.
Ciudades: dinámicas regionales que marcan la diferencia
El comportamiento del retail no fue homogéneo a nivel geográfico.
Bogotá, tradicionalmente el principal motor del consumo, fue la ciudad con menor crecimiento durante el trimestre. Este resultado impactó directamente el desempeño nacional, ya que la capital concentra una parte significativa del mercado.
La desaceleración en Bogotá responde, en gran medida, a factores estacionales. Durante períodos vacacionales, una parte importante del consumo se desplaza hacia otras regiones, afectando el tráfico en la ciudad.
En contraste, ciudades como Barranquilla, Montería y Tunja mostraron un mejor desempeño, impulsadas por dinámicas turísticas y un mayor flujo de visitantes. Este fenómeno confirma la creciente relevancia de las economías regionales en el retail colombiano, especialmente en momentos de alta movilidad.
Un Q2 más exigente: cuatro factores clave
Si el Q1 mostró señales de desaceleración, el Q2 plantea un escenario aún más retador. Hay al menos cuatro factores que explican esta expectativa:
1. Base comparativa alta en abril
El efecto de Semana Santa en 2025 genera una comparación exigente para abril de 2026. Incluso si el consumo se mantiene estable, las cifras podrían reflejar una desaceleración por efecto estadístico.
2. Presión comercial en mayo
El Día de la Madre, uno de los eventos más importantes del retail, tendrá una base alta tras un sólido desempeño en 2025. Esto obliga a los retailers a elevar su nivel de ejecución para igualar o superar resultados.
3. Menor impulso en junio
Junio dependerá en gran medida del efecto de primas, un factor estacional clave para el consumo. Sin embargo, el mes contará con un fin de semana menos, lo que reduce oportunidades naturales de tráfico en tiendas físicas.
4. Contexto electoral
Las elecciones, con primera vuelta a finales de mayo y segunda en junio, pueden generar incertidumbre y cautela en el consumo. Históricamente, estos períodos tienden a afectar las decisiones de gasto, especialmente en categorías no esenciales.
De la inercia a la ejecución
Uno de los principales aprendizajes del primer trimestre es que el crecimiento ya no puede darse por inercia.
Durante años, el retail pudo apoyarse en factores como la expansión del consumo, la apertura de tiendas y el crecimiento económico. Hoy, ese escenario ha cambiado. El consumidor es más selectivo, más informado y más sensible al valor.
En este contexto, el Q2 no será un trimestre impulsado por condiciones externas favorables, sino por la capacidad interna de las empresas para ejecutar.
Esto implica varios desafíos:
- Gestionar el tráfico de manera más eficiente, tanto en canales físicos como digitales.
- Optimizar la conversión, entendiendo mejor al cliente y ajustando la oferta.
- Equilibrar precio y valor percibido, evitando perder competitividad.
- Aprovechar momentos clave de consumo con estrategias comerciales más precisas.
Un consumidor más exigente
El comportamiento observado en el Q1 confirma una tendencia que se viene consolidando: el consumidor colombiano está cambiando.
Ya no se trata solo de cuánto compra, sino de cómo compra. Compara más, espera promociones, prioriza experiencias y valora la conveniencia. Además, distribuye su gasto entre diferentes categorías y canales, lo que obliga a las marcas a competir en múltiples frentes.
Este nuevo perfil de consumidor exige una mayor sofisticación en la estrategia comercial. No basta con atraer tráfico; es necesario entenderlo, segmentarlo y convertirlo.
Perspectivas: crecimiento posible, pero no garantizado
El retail colombiano sigue teniendo potencial de crecimiento. La cifra de +8,6% en el Q1 lo demuestra. Sin embargo, ese crecimiento no está asegurado.
El Q2 será una prueba clave. No solo por las condiciones externas, sino porque pondrá a prueba la capacidad de adaptación del sector.
Las empresas que logren interpretar mejor al consumidor, ejecutar con disciplina y reaccionar con agilidad tendrán mayores probabilidades de éxito. Aquellas que dependan de la inercia o de estrategias tradicionales enfrentarán mayores dificultades.
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Un año de transición
Más que un año de expansión acelerada, 2026 se perfila como un período de ajuste y aprendizaje para el retail colombiano.
El primer trimestre dejó claro que el crecimiento es posible, pero también que no será lineal. El segundo trimestre, por su parte, obligará a las empresas a operar en un entorno más exigente, donde cada punto de crecimiento deberá ser trabajado.
En este nuevo escenario, la diferencia no estará únicamente en la propuesta de valor, sino en la capacidad de ejecución. Porque si algo dejó claro el arranque del año es que el retail ya no se trata solo de vender más, sino de vender mejor.


