La gastronomia toma el control del mall, durante décadas, los centros comerciales construyeron su capacidad de atracción alrededor de grandes categorías que actuaban como anclas de tráfico. Según publica Mall & Retail. En los años ochenta, el supermercado era el principal motor de visitas recurrentes; las familias acudían a realizar sus compras semanales y, en ese recorrido, activaban otras categorías comerciales. En los noventa, el cine asumió ese liderazgo al convertir la visita al centro comercial en una experiencia de entretenimiento. Hoy, en la presente década, ese protagonismo se está trasladando a la gastronomía.
La comida dejó de ser un complemento de la compra para convertirse en una razón principal de visita. Los consumidores ya no buscan únicamente una plazoleta funcional donde resolver una necesidad puntual. Buscan espacios con identidad, ambientes diferenciados, propuestas culinarias diversas y lugares donde puedan compartir, celebrar, trabajar o simplemente disfrutar de una experiencia social.
Esta transformación está redefiniendo la estrategia de los centros comerciales y convirtiendo a la gastronomía gourmet en uno de los principales factores de competitividad dentro de la industria.
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El nuevo generador de tráfico
La evolución del consumidor ha llevado a los desarrolladores y operadores de centros comerciales a replantear el papel de la oferta gastronómica. Mientras el comercio electrónico ha asumido una parte importante de las compras tradicionales, la experiencia presencial se ha convertido en el principal activo de los activos comerciales.
En este contexto, la gastronomía tiene una ventaja que pocas categorías pueden igualar: genera emociones, promueve encuentros y construye experiencias difíciles de replicar en el entorno digital.
Los efectos son evidentes. Un espacio gastronómico atractivo mejora la percepción del centro comercial, fortalece su posicionamiento y genera una conexión emocional más profunda con los visitantes. Además, incrementa significativamente los tiempos de permanencia. Una familia que almuerza, toma café, conversa o se reúne con amigos permanece más tiempo dentro del activo y aumenta las probabilidades de consumir en otras categorías.
A esto se suma un impacto directo sobre el gasto promedio. Los consumidores están cada vez más dispuestos a invertir en experiencias gastronómicas que ofrezcan calidad, diseño, servicio y diferenciación. Por esta razón, la comida ha dejado de ser una categoría complementaria para convertirse en una fuente estratégica de ingresos y tráfico.
De plazoletas a distritos gastronómicos
La respuesta de los centros comerciales ha sido evolucionar desde las tradicionales plazoletas de comidas hacia conceptos mucho más sofisticados. La tendencia actual apunta a la creación de verdaderos distritos culinarios dentro de los malls, con identidad propia, arquitectura diferenciada, curaduría de marcas y capacidad para activar distintos momentos del día.
Ya no se trata simplemente de reunir restaurantes. El objetivo es construir ecosistemas gastronómicos capaces de generar experiencias comparables a las que ofrecen los principales corredores gastronómicos urbanos.
Estos espacios integran diseño, entretenimiento, programación de eventos, horarios extendidos y una mezcla comercial cuidadosamente seleccionada para responder a diferentes perfiles de consumidores.
Los casos de Calle Bistró, Mercado, Jardín Gastronómico y SOCIAL reflejan claramente esta evolución y muestran hacia dónde se dirige la industria.
Calle Bistró: la ciudad dentro del centro comercial
Uno de los formatos más representativos de esta tendencia es Calle Bistró, desarrollado en los centros comerciales Viva.
Su propuesta busca recrear la experiencia de una calle gastronómica urbana, permitiendo que los visitantes recorran diferentes establecimientos, descubran nuevas opciones culinarias y disfruten ambientes diversos dentro de un mismo espacio.
La iniciativa rompe con la lógica tradicional de la plazoleta de comidas y acerca la experiencia del mall a la dinámica de la ciudad. El consumidor puede caminar, comparar propuestas, elegir entre distintos conceptos y vivir la gastronomía como una extensión natural del entretenimiento y la vida social.
Este enfoque fortalece la permanencia, estimula las visitas recurrentes y convierte la experiencia gastronómica en un elemento diferenciador para el centro comercial.
Mercado: la fuerza de la curaduría
Otro modelo destacado es Mercado, desarrollado por Mallplaza, una propuesta que centra su estrategia en la curaduría gastronómica.
Su fortaleza radica en reunir conceptos con distintos niveles de especialización bajo una lógica inspirada en los mercados contemporáneos, donde la variedad y la autenticidad se convierten en los principales atributos.
El formato conecta especialmente con consumidores que buscan flexibilidad, diversidad y propuestas capaces de combinar informalidad con sofisticación. Más allá de la oferta gastronómica, Mercado construye una experiencia donde la exploración y el descubrimiento forman parte del recorrido.
Este modelo demuestra que la selección de marcas se ha convertido en un factor tan importante como el diseño arquitectónico o la ubicación dentro del centro comercial.
Jardín Gastronómico: bienestar y naturaleza
La búsqueda de experiencias más humanas y sensoriales también ha impulsado formatos como el Jardín Gastronómico de Santafé.
Este concepto incorpora elementos naturales, zonas verdes y ambientes abiertos para responder a una tendencia cada vez más visible entre los consumidores: la necesidad de espacios confortables que promuevan el bienestar.
La gastronomía deja de ser únicamente una experiencia culinaria para convertirse en una experiencia emocional donde influyen factores como la iluminación, el diseño, la vegetación y la sensación de tranquilidad.
En una época donde las personas valoran cada vez más la calidad de los espacios que frecuentan, este tipo de propuestas representan una ventaja competitiva importante para los centros comerciales.
Su principal fortaleza consiste en transformar el flujo peatonal en tiempo útil de consumo, generando entornos donde las personas desean permanecer más tiempo.
SOCIAL: el caso de éxito de Parque La Colina
Dentro de esta nueva generación de espacios gastronómicos, SOCIAL, la zona gastronómica de Parque La Colina, se ha consolidado como uno de los referentes más importantes de Bogotá.
Más que una agrupación de restaurantes, SOCIAL fue concebido como un punto de encuentro donde convergen gastronomía, entretenimiento, diseño y experiencias compartidas alrededor de la mesa.
La apuesta ha generado resultados positivos. Según información del centro comercial, SOCIAL registra un crecimiento cercano al 10% en tráfico dentro de esta zona específica, confirmando el impacto que una estrategia gastronómica bien estructurada puede tener sobre el desempeño general del activo.
El resultado demuestra que la gastronomía no solo atrae visitantes, sino que también fortalece la conexión emocional con el centro comercial y contribuye a construir hábitos de visita más frecuentes.
Una oferta para todos los momentos del día
Uno de los factores que explica el éxito de SOCIAL es la diversidad de su mezcla gastronómica.
Marcas como Teriyaki, Julia, Corchos, Vecina, Master Sushi, El Boleo, La Grande, Tacos MX, Semolina, Street Bao, La Biferia, Bacu y Cabrera conforman una propuesta capaz de atender diferentes gustos, estilos de vida y ocasiones de consumo.
La próxima llegada de Cossette ampliará aún más esta oferta, fortaleciendo la posición competitiva del boulevard gastronómico.
Sin embargo, uno de los movimientos más interesantes ha sido el desarrollo de la categoría de desayunos. Con propuestas lideradas por Cabrera, Semolina, Bacu y próximamente Cossette, SOCIAL comienza a competir también por las primeras horas del día.
Esta estrategia amplía significativamente el mapa de consumo del centro comercial y crea nuevas oportunidades para atraer visitantes más allá de los horarios tradicionales de almuerzo y cena.
Marcas con identidad propia
Dentro del ecosistema de SOCIAL sobresalen conceptos gastronómicos que aportan diferenciación y valor agregado.
Olivia ha construido una propuesta basada en la cocina para compartir, ingredientes de alta calidad y una visión sostenible del negocio. Su Pizza Fugazzeta y Miel Trufada, ganadora del Pizza Master 2025 en Barranquilla, refuerza el posicionamiento del espacio como una plataforma capaz de atraer marcas reconocidas y de alto prestigio.
Además, su apuesta por ingredientes orgánicos, pesca responsable, aceite de oliva y empaques biodegradables conecta con un consumidor cada vez más consciente y exigente.
Por su parte, BEER incorpora un componente adicional de entretenimiento. Su propuesta de pub especializado en cervezas artesanales, eventos deportivos y encuentros sociales demuestra cómo la gastronomía puede convertirse en una poderosa herramienta de activación comercial.
Con más de catorce pantallas y capacidad para transmitir varios eventos simultáneamente, el establecimiento se proyecta como uno de los escenarios ideales para aprovechar acontecimientos de gran convocatoria como el Mundial de Fútbol 2026, celebraciones especiales y temporadas vacacionales.
Cabrera Resto Bar aporta una propuesta cosmopolita inspirada en el Meatpacking District de Nueva York, mientras que Home Burgers complementa la mezcla con una oferta fast casual ampliamente reconocida por los consumidores.
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La nueva ancla del centro comercial
La consolidación de estos formatos confirma una transformación profunda dentro de la industria inmobiliaria comercial. La gastronomía gourmet está asumiendo el papel que durante décadas desempeñaron los supermercados y los complejos de cine: atraer tráfico, generar hábitos de visita y aumentar los tiempos de permanencia.
La diferencia es que hoy la experiencia se ha convertido en el principal activo competitivo. Los consumidores buscan espacios donde puedan conectar, compartir y construir recuerdos, y la gastronomía ofrece precisamente ese escenario.
Los centros comerciales que logren convertir sus zonas gastronómicas en verdaderos distritos culinarios tendrán una ventaja significativa en la competencia por el consumidor urbano.
Casos como SOCIAL en Parque La Colina, Calle Bistró en Viva, Mercado en Mallplaza y Jardín Gastronómico en Santafé muestran que la industria está evolucionando hacia modelos donde la gastronomía ocupa una posición central dentro de la propuesta de valor.
En la era de la experiencia, el nuevo tractor de tráfico de los centros comerciales ya no se encuentra únicamente en las compras o el entretenimiento tradicional. Hoy, el principal motivo para visitar muchos malls se encuentra alrededor de una mesa, compartiendo una comida, una conversación y una experiencia capaz de generar vínculos duraderos con el consumidor.



