Centros comerciales 2026, más visitas, menos ticket y récord en ventas, en 2025, la industria de centros comerciales en Colombia confirmó que el crecimiento no siempre depende de que los consumidores gasten más en cada compra, sino de que regresen con mayor frecuencia. Según publica Mall & Retail. El año cerró con ventas cercanas a $47,3 billones y un crecimiento anual de 3,5%, según el Observatorio de Centros Comerciales de Raddar, marcando el mejor resultado de los últimos cinco años, solo superado por 2019.
Sin embargo, detrás de la cifra récord hay un cambio estructural en el comportamiento del consumidor colombiano: menos compras grandes, más transacciones pequeñas y una visita al centro comercial cada vez más ligada a experiencias, servicios y consumo cotidiano.
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Un consumidor más estratégico
La inflación siguió presionando el presupuesto de los hogares durante 2025. Ante ese entorno, el consumidor no necesariamente redujo el monto total de gasto anual, pero sí transformó la manera en que lo ejecuta. El ajuste fue claro: mayor control del presupuesto, preferencia por compras pequeñas y frecuentes, y menos disposición a comprometerse con tickets altos.
Este comportamiento explica por qué el crecimiento no estuvo impulsado por un aumento significativo en el valor promedio por compra, sino por una mayor frecuencia de visitas. El consumidor visitó más veces el centro comercial para resolver necesidades puntuales: comer fuera del hogar, realizar trámites, acceder a servicios, asistir al cine o simplemente pasar tiempo en un entorno cómodo y seguro.
La lógica cambió. El centro comercial dejó de ser exclusivamente un espacio para compras planificadas de alto valor y se consolidó como un punto de encuentro y permanencia. Hoy es parte del circuito de vida urbana.
Trimestres dinámicos y menor dependencia de picos
A diferencia de años anteriores, 2025 mostró un comportamiento más equilibrado a lo largo del calendario. Si bien diciembre mantuvo su liderazgo como el mes de mayor venta con $10,8 billones y una participación de 22,8% el crecimiento anual no dependió únicamente de la temporada de fin de año.
El segundo y cuarto trimestre fueron especialmente dinámicos. En el inicio del año pesaron más los gastos cotidianos; a mitad de año se activaron compras más planeadas, y el cierre volvió a estar impulsado por la estacionalidad tradicional.
Noviembre también destacó con $6,5 billones (13,7%), mientras que abril fue el mes de menor desempeño con $1,6 billones (3,3%). La estacionalidad continúa presente, pero menos concentrada en uno o dos meses críticos.
Este patrón sugiere mayor estabilidad operativa y menor vulnerabilidad ante choques puntuales, lo que fortalece la planeación comercial y financiera de los activos.
Las categorías que lideraron el crecimiento
El mejor desempeño se concentró en categorías alineadas con gasto frecuente y de alta recurrencia. Comidas fuera del hogar, entretenimiento y servicios fueron los motores del crecimiento.
En un entorno de cautela financiera, el consumidor privilegió experiencias inmediatas y de menor valor unitario. Ir a comer, al cine o realizar trámites cotidianos resultó más viable que asumir compras voluminosas.
Las grandes superficies siguieron siendo un ancla relevante, con alrededor de $14 billones en ventas, pero el peso relativo de servicios y experiencias ganó participación dentro de la canasta total.
Esto refuerza una tendencia que se viene consolidando: el tráfico no necesariamente se convierte en compra de bienes durables, pero sí en consumo de servicios, gastronomía y ocio.
Cambios en los medios de pago
Otro dato revelador fue la dinámica de los medios de pago. El crecimiento estuvo apalancado por el uso de efectivo, mientras que las transacciones con tarjetas mostraron un desempeño más débil.
Esta señal es coherente con el nuevo patrón de consumo: compras pequeñas, repetidas y con presupuesto controlado. El consumidor evitó incrementar su nivel de endeudamiento y priorizó el manejo directo del gasto.
Más que expansión vía crédito, el mercado creció por volumen de transacciones.
Distribución geográfica del desempeño
El liderazgo regional se mantuvo relativamente estable.
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Bogotá concentró $18,7 billones (39,6%).
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Medellín registró $5,9 billones (12,5%).
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Barranquilla alcanzó $3,5 billones (7,6%).
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Cali sumó $3,2 billones.
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El resto del país aportó $12,4 billones (26,3%).
El resultado confirma que, aunque Bogotá concentra la mayor parte del volumen, el desempeño no depende exclusivamente de una sola plaza. Varias ciudades y regiones aportan de manera significativa al crecimiento agregado.
Infraestructura y nivel de saturación
Colombia cerró 2025 con 266 centros comerciales y un inventario total de 6,88 millones de metros cuadrados de GLA. El índice de saturación comercial se ubicó en 12,8 m² por cada 100 habitantes.
Este indicador posiciona al país como el tercero en concentración comercial en la región, por detrás de Chile y México. Se trata de un mercado con alta densidad de oferta, lo que implica mayores retos competitivos.
En este contexto, la expansión del sector no puede sustentarse únicamente en más metros cuadrados. El desafío es elevar productividad y optimizar la mezcla comercial.
Productividad por metro cuadrado
Con las ventas alcanzadas y el inventario disponible, los centros comerciales lograron ventas mensuales promedio cercanas a $572.213 por metro cuadrado.
Este indicador refleja una productividad sólida en un año marcado por la atomización del gasto. La eficiencia operativa, la rotación de categorías y la capacidad de generar tráfico recurrente se convierten en variables críticas.
En un entorno de alta oferta, la gestión activa del activo inmobiliario es determinante. No se trata solo de llenar locales, sino de curar la mezcla comercial adecuada para sostener flujo constante de visitantes.
De vitrina a plataforma de vida urbana
La principal lectura estratégica del año es que el centro comercial evolucionó. Ya no es solo un canal de compras, sino una plataforma de servicios, experiencias y encuentro social.
El consumidor actual visita para resolver múltiples necesidades en un mismo lugar: alimentación, entretenimiento, trámites, servicios financieros, salud, ocio y socialización. Esa multifuncionalidad es el motor de la recurrencia.
En un mercado con alta concentración comercial y un gasto del hogar distribuido entre múltiples canales, el crecimiento dependerá de la ejecución:
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Productividad por metro cuadrado.
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Rotación eficiente de categorías de alta frecuencia.
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Mezcla comercial ajustada al nuevo patrón de visita.
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Gestión del activo como ecosistema de servicios.
2026: retos y oportunidades
De cara a 2026, el sector enfrenta un entorno donde el consumidor seguirá siendo cuidadoso. No obstante, la experiencia de 2025 demuestra que es posible alcanzar máximos de ventas incluso con cautela en el gasto, siempre que se capture permanencia y recurrencia.
El reto será profundizar la propuesta de valor en gastronomía, servicios y entretenimiento; fortalecer la experiencia omnicanal; y aprovechar la data para entender patrones de visita y consumo.
Más que expandir metros cuadrados, la prioridad será elevar productividad y consolidar al centro comercial como nodo urbano integral.
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El récord de ventas de 2025 no fue producto de un consumidor más expansivo, sino de uno más estratégico. La frecuencia reemplazó al ticket alto. La experiencia complementó a la compra. Y el centro comercial reafirmó su papel como espacio de vida urbana.
Colombia entra en 2026 con una industria sólida, madura y altamente competitiva. El crecimiento futuro dependerá menos de la cantidad de área disponible y más de la capacidad de adaptación a un consumidor que cambió la forma de comprar, pero no renunció a salir, compartir y consumir.



