Los ataques hutíes amenazan con interrumpir el comercio marítimo entre Asia y Europa. Los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen a los buques que transitan por el estrecho de Bab-el-Mandeb, único acceso al Mar Rojo desde el Océano Índico, están teniendo un impacto significativo en el comercio marítimo entre Asia y Europa.
Los ataques hutíes, que se han intensificado desde el inicio de la guerra de Gaza, han obligado a los cargadores marítimos a desviar sus rutas por el cabo de Buena Esperanza, lo que supone un aumento de los costes y los tiempos de transporte.
Los ataques se han incrementado un 500%
Según el secretario de Defensa de Reino Unido, Grant Shapps, los ataques hutíes se han incrementado un 500% entre noviembre y diciembre. Esto ha obligado a la mayor empresa de transporte marítimo del mundo, AP Møller-Mærsk, a suspender temporalmente sus operaciones por el Mar Rojo.
Otras grandes empresas de transporte marítimo, como CMA CGM, Hapag-Lloyd y Maersk, han seguido los pasos de Mærsk y han desviado sus rutas por el cabo de Buena Esperanza. Esto supone un aumento de los costes de transporte de entre un 5 y un 10%, y un aumento de los tiempos de transporte de entre 10 y 15 días.
Los ataques hutíes también están teniendo un impacto significativo en el comercio de productos perecederos. En el caso de las peras, por ejemplo, el aumento de los tiempos de transporte puede suponer que las frutas lleguen a su destino en mal estado.
Para los productores europeos que exportan a Asia, los desórdenes marítimos llegan en un momento particularmente delicado. «Nos encontramos en el periodo previo al Año Nuevo chino, que es una de las ventanas comerciales más importantes del año», explica Marc Evrard, director comercial de Belgian Fruit Valley.
Los ataques hutíes amenazan con interrumpir el comercio marítimo entre Asia y Europa
«Sin embargo, en términos de calidad apenas hay problemas», matiza Evrard. «La calidad de las peras es muy buena esta temporada, por lo que varios días de tránsito adicionales tienen muy pocas consecuencias en este sentido. Normalmente contamos con un transporte de alrededor de un mes, y una vez llegadas a destino, las peras pueden conservarse en buenas condiciones durante otro mes».
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En cambio, en relación a los programas con los retailers, los retrasos suponen un problema, ya que las entregas just-in-time de las mercancías sufren interrupciones.
«Doblar el cabo de Buena Esperanza conlleva al menos diez días extra y supone un contratiempo en un periodo en el que la exportación a Asia es masiva», señala el director comercial de Belgian Fruit Valley.
Si la situación no se resuelve a corto plazo, los ataques hutíes podrían tener consecuencias duraderas en el comercio marítimo entre Asia y Europa.
Según publicó Foodretail
