Barcelona se prepara para un futuro más conectado. En un hito clave para el desarrollo logístico de Barcelona, el Consejo de Ministros ha dado el visto bueno a una inversión histórica de 730 millones de euros destinada a mejorar los accesos al puerto de la ciudad condal. Esta semana, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible recibió la autorización para iniciar los trámites necesarios para ejecutar las obras de los nuevos accesos sur, tanto por vía terrestre como ferroviaria.
Con esta decisión, se allana el camino para la firma de un convenio que establecerá cómo se repartirán los costos entre las diferentes instituciones involucradas: el Ministerio de Transportes, a través de su Dirección General de Carreteras, aportará 263,8 millones de euros; Adif, la empresa pública de infraestructuras ferroviarias, invertirá 266,34 millones; y la Autoridad Portuaria de Barcelona asumirá una participación de 200 millones.
Barcelona se prepara para un futuro más conectado
Este ambicioso proyecto se divide en dos grandes fases: por un lado, el desarrollo de un nuevo eje viario que conectará el puerto con la Zona Franca y el Polígono Pratenc; y por otro, la ampliación y modernización del eje ferroviario, incluyendo un ramal que enlazará con las instalaciones de Can Tunis. El Ministerio de Transportes se encargará de la primera fase, mientras que Adif liderará la segunda.
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Barcelona refuerza su posición como uno de los principales puertos del Mediterráneo
Para agilizar los trámites, ambas instituciones ya han adjudicado los contratos para la redacción de los proyectos de construcción. El Ministerio de Transportes licitó en noviembre el contrato para el diseño de la nueva vía terrestre, por un valor de 2,9 millones de euros. Por su parte, Adif adjudicó en junio el contrato para la redacción del proyecto ferroviario, por un importe de 9,32 millones de euros.
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Con estas inversiones, Barcelona refuerza su posición como uno de los principales puertos del Mediterráneo y se prepara para afrontar los retos logísticos del futuro. Las nuevas infraestructuras permitirán mejorar la eficiencia del transporte de mercancías, reducir los tiempos de tránsito y consolidar la competitividad del tejido productivo de la región.
