La inflación en el Perú alcanzó su nivel más bajo en tres años en el 2023, con un 3.41%. Sin embargo, en un análisis más general, el impacto del alza de precios ha sido duro en los últimos tres años.
Entre el 2021 y 2023, la inflación acumulada se ubicó en alrededor de 20%. Esta mirada general esconde que en algunas ciudades del país los incrementos fueron aún mayores en el periodo considerado.
En 20 de las 26 principales ciudades medidas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó más de 20%, afectando principalmente a Huaraz, con un aumento de casi 30%.
La inflación acumulada en Lima Metropolitana fue de 19.2%, lo que llevó a que la canasta básica de alimentos y servicios pase de costar S/ 320 a S/ 429 por persona.
Los ingresos laborales no han estado subiendo al mismo ritmo que los precios, por lo que la capacidad adquisitiva de los hogares se ha visto reducida.
A nivel nacional, la pérdida de poder adquisitivo ha sido de 5%, y en Lima Metropolitana sería de alrededor de 10%.
El ingreso de la inflación al rango meta se produciría mientras aún se ven golpeados los salarios, pero en algunas regiones podríamos ver mayores alzas adicionales antes de volver a un nivel “normal”.
Para Odar, una de las candidatas con más riesgo a continuar con una inflación creciente es Chiclayo.
Por el contrario, considera que Piura y Tumbes no enfrentarían grandes alzas de precios.
Respecto al sur, el director de Phase Consultores proyecta que una región donde seguirían moderándose los precios sería Puno, a medida que normalizando su producción de productos agrícolas como papa y quinua.
Para recuperar la capacidad de gasto prepandemia, se necesitaría un crecimiento económico fuerte y sostenido, que permita absorber mano de obra y que haya una mejora en el mercado laboral.
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Se estima que esta recuperación podría tomar alrededor de dos o tres años más.
