Impacto del «Impuesto saludable» en el consumo de alimentos en Colombia
La presión económica sobre los hogares colombianos ha generado cambios significativos en los patrones de consumo, especialmente tras la implementación del llamado «impuesto saludable» sobre ciertos alimentos y bebidas. Este impuesto, introducido como parte de la última reforma tributaria, tiene como objetivo desincentivar el consumo de productos considerados poco saludables, como bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados. Sin embargo, su impacto en el consumo ha sido notable, registrando una contracción del 5% en el volumen de estos productos en comparación con el año anterior, según un estudio realizado por Kantar Group, una empresa global de datos.
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Las categorías más afectadas por este impuesto son el té líquido, la leche saborizada y los chocolates o chocolatinas. Durante los primeros dos meses de su implementación, estos productos experimentaron disminuciones de entre el 5% y el 20%. Los hogares colombianos están adaptando sus decisiones de compra en respuesta a este impuesto, ya sea reduciendo la frecuencia de compra de productos gravados o migrando hacia marcas más económicas.
Es importante destacar que el impacto del impuesto saludable no se distribuye de manera uniforme entre los diferentes estratos socioeconómicos. Kantar revela que el gasto en alimentos ultraprocesados es significativamente más alto en los estratos superiores, representando hasta un 21% del total de las compras de alimentos en los hogares de estratos 5 y 6. En contraste, en los estratos más bajos (1 y 2), este tipo de productos constituye solo un 16% y un 17%, respectivamente.
Frente a estos desafíos, Kantar enfatiza la importancia de anticipar el impacto en el consumo y desarrollar estrategias para adaptarse a esta nueva realidad. Esto incluye establecer metas de demanda, ajustar la capacidad de producción y fomentar el consumo mediante estrategias de marketing y promoción. Es fundamental comprender que este impuesto es progresivo y que su tarifa aumentará gradualmente en los próximos años.
Ahora bien, ¿qué implica exactamente este «impuesto saludable»? Desde el 1 de noviembre de 2023, se aplica un impuesto sobre productos comestibles ultraprocesados y bebidas azucaradas, basado en su contenido de sodio y azúcares. Por ejemplo, las bebidas azucaradas que contienen entre 6 y 10 gramos de azúcar pagarán 18 pesos por cada cien mililitros, mientras que aquellas con más de 10 gramos de azúcares añadidos pagarán 35 pesos. Este impuesto también se aplica a una amplia gama de productos, desde embutidos hasta helados, condimentos y salsas preparadas.
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Aunque el impuesto saludable tiene como objetivo promover hábitos alimenticios más saludables y reducir las tasas de enfermedades relacionadas con la dieta, su impacto en el mercado y en los consumidores es innegable. La adaptación a esta nueva realidad requerirá colaboración entre el gobierno, la industria alimentaria y los consumidores, con el fin de encontrar un equilibrio entre la salud pública y la viabilidad económica de las empresas. En última instancia, el éxito de esta política dependerá de cómo se gestionen sus efectos a corto y largo plazo en la sociedad colombiana.
