Familias cordobesas comen dos veces al día, el resto tiene hambre
El panorama alimentario en la provincia de Córdoba ha alcanzado niveles alarmantes, según el relevamiento social del Centro de Almaceneros. En mayo de 2024, el 50% de las familias cordobesas dejaron de consumir al menos una comida diaria, y el 27% de los hogares expresó que alguno de sus miembros sintió hambre sin poder ingerir alimentos. Este artículo explora en detalle los resultados de este estudio, destacando la crisis alimentaria y las medidas adoptadas por las familias para enfrentarla.
El estudio realizado por el Centro de Almaceneros de Córdoba incluyó 2,500 encuestas personales a jefas y jefes de hogares, revelando datos críticos sobre la inseguridad alimentaria. Uno de los hallazgos más alarmantes es que el 57.8% de los hogares no pudo acceder a la totalidad de los alimentos que conforman la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en mayo de 2024. Este hecho refleja una situación de vulnerabilidad que afecta a más de la mitad de las familias en la provincia.
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Además, de los hogares que lograron acceder completamente a la CBA, solo el 24.8% pudo hacerlo con recursos propios. El restante 75.2% dependió de algún tipo de ayuda estatal, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) o la Tarjeta Alimentar, para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.
Medidas desesperadas
La situación de inseguridad alimentaria ha llevado a muchas familias a adoptar medidas desesperadas. El 10% de las familias encuestadas manifestó que algún integrante de su hogar solo comió una vez al día o dejó de comer todo un día debido a la falta de recursos. Además, un 16% de las familias expresó que tuvieron que hacer algo que hubieran preferido no hacer para conseguir alimentos, como pedir dinero o comida.
La gravedad de la situación se evidencia también en que el 18% de los jefes y jefas de hogar reveló que su familia se quedó sin alimentos al menos una vez durante el mes de mayo. Estos datos subrayan la precariedad alimentaria y la desesperación que enfrentan muchas familias cordobesas.
Financiación de alimentos
El estudio también destaca cómo las familias han recurrido a la financiación para poder adquirir alimentos. El 88.5% de los hogares encuestados financiaron sus compras de alimentos durante mayo de 2024. De estos, el 47.9% compró al fiado, el 31.8% utilizó tarjetas de crédito, y el 8.8% recurrió a dinero prestado. Este comportamiento pone de manifiesto la dependencia de las familias en mecanismos de crédito para satisfacer sus necesidades básicas.
La crisis económica y alimentaria también se refleja en las ventas en comercios de proximidad. Las ventas en volumen en establecimientos de alimentos, como carnicerías, almacenes, pollerías, fiambrerías y verdulerías, cayeron un 29.6% en mayo de 2024 en comparación con el mismo período del año anterior. Este descenso es un indicativo del menor poder adquisitivo de las familias y de su incapacidad para comprar productos esenciales.
Impacto de la inflación
La inflación sigue siendo un factor determinante en la crisis alimentaria de Córdoba. En mayo de 2024, la inflación mensual fue del 4.8%, mostrando una desaceleración respecto al mes anterior, pero la inflación interanual ascendió al 332%. La inflación acumulada en los primeros cinco meses del año fue del 79.6%, y se proyecta que la inflación anual se sitúe en torno al 160%.
La Canasta Básica Total alcanzó un importe de $998,792 en mayo de 2024, lo que precisó una familia de cuatro integrantes para no caer bajo la línea de pobreza. Por otro lado, la línea de indigencia, que marca el valor de la Canasta Básica Alimentaria, se situó en $575,690 para una familia similar. Estos valores destacan la enorme presión económica que enfrentan las familias cordobesas para mantenerse por encima de la línea de pobreza y evitar la indigencia.
La situación alimentaria en Córdoba es un reflejo de una crisis económica más amplia que afecta a gran parte de Argentina. La dependencia de la ayuda estatal para cubrir necesidades básicas, la adopción de medidas desesperadas para conseguir alimentos y la financiación de compras básicas son síntomas de una problemática estructural que requiere soluciones integrales.
La desaceleración de la inflación en mayo de 2024 puede ser un indicio positivo, pero la alta inflación acumulada y la proyección de una inflación anual elevada siguen siendo preocupantes. Es necesario implementar políticas efectivas que no solo frenen la inflación, sino que también promuevan el crecimiento económico y mejoren el poder adquisitivo de las familias.
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El relevamiento social del Centro de Almaceneros de Córdoba pone de manifiesto una realidad alarmante: el 50% de las familias dejó de consumir al menos una comida diaria y el 27% sintió hambre sin poder ingerir alimentos. Estos datos revelan la gravedad de la crisis alimentaria en Córdoba y la necesidad urgente de medidas que aborden tanto la inseguridad alimentaria como los factores económicos subyacentes.
La dependencia de la ayuda estatal y la financiación de alimentos subrayan la precariedad económica que enfrentan muchas familias. La caída en las ventas de alimentos y la elevada inflación acumulada reflejan un contexto económico desafiante que requiere soluciones integrales y sostenibles. Es imperativo que tanto el gobierno como las organizaciones sociales trabajen en conjunto para garantizar el acceso a alimentos y mejorar las condiciones de vida de las familias cordobesas.

