El consumo masivo en declive: preparándose para tiempos difíciles
El panorama del consumo masivo en Argentina continúa desafiando las expectativas de recuperación, y las empresas se enfrentan a un horizonte sombrío hasta abril. A medida que la inflación sigue su curso, el poder adquisitivo se erosiona, lo que se traduce en una disminución del consumo en supermercados y mayoristas.
Durante gran parte del año pasado, la anticipación de aumentos de precios impulsó a los consumidores a realizar compras en modo stockeo, aumentando las ventas de productos de consumo masivo. Sin embargo, esta tendencia ha cambiado drásticamente desde diciembre, con una caída del consumo que coincide con el aumento de la inflación. En este contexto, a mayor inflación, menor consumo.
A pesar de las expectativas de una disminución de la inflación hacia mayo, las ventas en supermercados y mayoristas continúan en declive, y se espera que esta tendencia empeore entre febrero y abril. Los datos preliminares de febrero indican que la tendencia negativa persiste, con una caída del consumo en comparación con el año anterior.
En enero, las ventas en supermercados registraron una disminución del 3,8%, con un impacto más pronunciado en este segmento en comparación con los autoservicios o comercios de cercanía. Sin embargo, estos últimos también han experimentado una pérdida significativa de participación como canal de ventas, lo que indica un panorama desafiante para todo el sector.
Según las proyecciones empresariales, menos del 4% de los representantes del sector esperan un repunte del consumo, mientras que el 45% prevé un empeoramiento de las condiciones. Este pesimismo se refleja en el deterioro del ánimo del rubro, con un aumento de las malas condiciones de ventas.
La consultora EcoGo informó un aumento del 2,8% en los alimentos para la cuarta semana de febrero, lo que elevó la inflación de alimentos dentro del hogar al 14,6% en febrero. Estos incrementos de precios continúan afectando el poder adquisitivo de los consumidores, lo que se traduce en una mayor cautela a la hora de gastar.
La desaceleración del consumo masivo parece no tener fin hasta que se registre una recuperación de los ingresos en línea con una desaceleración de la inflación. Sin embargo, estas mejoras aún están lejos de materializarse, lo que sugiere que las empresas deben prepararse para tiempos difíciles en los próximos meses.
