Zalando ha presentado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) un recurso contra la decisión de la Comisión Europea que la designó como una Very Large Online Platform (VLOP). La compañía sostiene que su modelo de negocio no se ajusta a la definición empleada, y que la clasificación impone obligaciones regulatorias desproporcionadas. La disputa se enmarca en la aplicación de la Ley de Servicios Digitales (DSA) y busca aclarar qué plataformas deben someterse a controles más estrictos dentro del mercado único.
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Zalando, uno de los principales actores del comercio electrónico europeo, ha llevado su caso al TJUE tras la resolución del Tribunal General de la Unión Europea (TGUE), que previamente rechazó la primera alegación presentada por la empresa. En este contexto, la compañía argumenta que la Comisión Europea “malinterpretó” su modelo de negocio al clasificarla como VLOP en abril de 2023. La empresa se defiende afirmando que su servicio es, en gran medida, híbrido: comercializa productos propios y ponen a la venta mercancía de terceros. Este carácter mixto, sostiene Zalando, la distingue de otros gigantes tecnológicos que también figuran en la lista de VLOP.
La clasificación de VLOP se aplica a plataformas con más de 45 millones de usuarios activos al mes y está diseñada para reforzar la supervisión de contenidos y operativas en el entorno digital de la Unión. Bajo la estructura de la DSA, que entró en vigor en noviembre de 2022 y comenzó a aplicarse a las VLOP en agosto de 2023, existen cuatro categorías: plataformas muy grandes, plataformas online, servicios de alojamiento de datos y servicios de intermediación. Cada una de estas categorías implica un conjunto de obligaciones específicas, entre ellas la identificación y denuncia de contenidos ilícitos, la claridad de los términos y condiciones para los usuarios, una mayor transparencia en publicidad y recomendaciones, y la obligación de compartir datos con la Comisión y las autoridades nacionales para demostrar el cumplimiento.
La postura de Zalando sostiene que, en 2024, la mayor parte del valor de mercancía bruta (GMV, por sus siglas en inglés) provino de su negocio minorista, un segmento que, según la empresa, queda fuera del alcance de la DSA. Este argumento busca señalar que la clasificación como VLOP está desalineada con la verdadera naturaleza de su operación, que mezcla venta de productos propios y de terceros. Zalando ha reiterado su compromiso con la transparencia y la cooperación con las autoridades, pero mantiene que deben existir criterios más claros para definir qué plataformas deben recibir el estatus de VLOP.
Declaraciones y posición de la compañía:
La vicepresidenta de gobierno corporativo de Zalando, Lena Wallenhorst, explicó a través de su perfil en LinkedIn que la Comisión Europea ha interpretado de forma inexacta el modelo de negocio de la empresa al asignarle el estatus de VLOP. Este argumento forma parte de un recurso que busca revertir o aclarar la calificación que, a juicio de la compañía, podría imponerse de manera desigual en el ecosistema digital europeo.
Zalando argumenta que la ambigüedad residual en torno a la metodología para definir VLOP genera riesgos de trato desigual. En otras palabras, la empresa defiende que, sin una metodología coherente y verificable, diferentes plataformas pueden enfrentarse a estándares y obligaciones diferentes pese a operar de forma similar en términos de alcance y impacto. Este punto es central en el recurso presentado ante el TJUE, ya que la claridad normativa es vista como un requisito imprescindible para mantener la competencia leal entre actores del comercio electrónico en la Unión.
Contexto legal y objetivos del recurso:
El fundamento jurídico del recurso gira en torno a la interpretación de la DSA y de lo que significa ser una VLOP. Zalando solicita una revisión de la clasificación y, en última instancia, la revisión de la necesidad de cumplir con las obligaciones que la designación impone. Entre estas obligaciones se encuentran la obligación de monitorear y denunciar contenidos ilícitos, la necesidad de presentar términos y condiciones operativos claros para los usuarios, y una mayor transparencia en publicidad y en los sistemas de recomendación, así como la obligación de facilitar el acceso a datos a la Comisión y a las autoridades nacionales competentes.
La empresa mantiene que su modelo híbrido, que comprende tanto la venta de productos como la colaboración con vendedores externos, no encaja de forma inequívoca en la categoría de VLOP. En el sector del comercio electrónico, existen ejemplos de plataformas que operan con distintos grados de responsabilidad y múltiples modelos de negocio, lo que añade complejidad a la clasificación bajo la DSA. Zalando, por tanto, pide una definición más precisa y menos ambigua para evitar distorsiones competitivas que afecten a varias plataformas de dimensiones y modelos de negocio similares.
Implicaciones para el ecosistema europeo:
La resolución de este caso tiene implicaciones amplias para el mercado digital de la Unión Europea. Una definición más nítida de lo que constituye una VLOP podría generar un marco regulatorio más estable y predecible para las empresas que operan a gran escala en la región. Por el contrario, una interpretación más laxa o inconsistente podría dar lugar a desigualdades entre plataformas que, aunque similares en alcance, se ven sometidas a diferentes rigideces regulatorias.
En el marco de la DSA, la transparencia, la diligencia debida y la cooperación entre plataformas y autoridades son pilares fundamentales. Zalando, al presentar su recurso ante el TJUE, subraya la necesidad de garantizar condiciones de competencia justas en Europa y de evitar interpretaciones que puedan favorecer a ciertos actores sobre otros. Este caso, por tanto, no es sólo una disputa entre Zalando y las instituciones europeas, sino un síntoma de un debate mayor sobre cómo adaptar la regulación digital a un panorama tecnológico y de consumo en constante evolución.
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El desenlace del proceso ante el TJUE podría tardar varios meses, e incluso años, dada la complejidad y la naturaleza de las cuestiones jurídicas involucradas. Independientemente del resultado, la sentencia podría apoyar una revisión o aclaración de las métricas y criterios empleadas para clasificar a las plataformas bajo la DSA, especialmente en lo que respecta a la distinción entre plataformas muy grandes y plataformas online. En cualquier caso, Zalando sostiene que la claridad normativa debe prevalecer para asegurar una competencia equitativa y un marco de operación estable para las plataformas que operan en Europa.


