La empresa belga Van de Velde, conocida por su especialización en moda íntima y propietaria de marcas como PrimaDonna y Marie Jo, ha reportado un descenso notable en su rendimiento financiero en el ejercicio de 2024. Este desafío incluye una disminución del 2,3% en sus ventas, con una facturación total de 206,4 millones de euros, y un recorte en su beneficio neto del 4,7%, bajando a 32 millones de euros. Además, el resultado bruto de explotación (EBITDA) también se ha visto afectado, cayendo más de un 9,8% respecto al año anterior, lo que refleja una tendencia que podría ser preocupante en un sector que busca recuperarse tras los efectos adversos de la pandemia y de las fluctuaciones del mercado.
A pesar de estos resultados desalentadores, Van de Velde parece mantener un enfoque optimista sobre sus perspectivas futuras. La compañía argumenta que la sólida posición que ocupan sus marcas en mercados claves como Benelux y Alemania, así como su creciente presencia tanto física como digital, les proporciona una base estable para la recuperación. Este optimismo se fundamenta también en el lanzamiento de su nueva marca Sarda, que se desvincula de su anterior nomenclatura Andrés Sardá y que, según la empresa, está comenzando a ganar terreno entre los consumidores. La transición hacia Sarda es parte de un esfuerzo más amplio para reposicionar la marca y llegar a un público más amplio, utilizando estrategias renovadas en términos de comunicación y ofertas de producto.
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La decisión de renombrar Andrés Sardá a Sarda ha sido el resultado de un proceso de reposicionamiento que ha llevado cerca de dos años de preparación. Esta transformación no solo se centra en el cambio de nombre, sino que también implica una revisión integral de la oferta y la política de precios de la marca. El objetivo es realinear el propósito de la empresa con las expectativas cambiantes de los consumidores y las tendencias del mercado. En este sentido, uno de los elementos destacados dentro de su nuevo enfoque es la inauguración de una tienda en Ibiza, programada para el verano de 2024, lo que demuestra el compromiso de Van de Velde por aumentar su visibilidad y captar un público más amplio mediante la diversificación de sus canales de distribución.
Bajo la dirección de Karel Verlinde, quien asumió el cargo de CEO en noviembre de 2022, Van de Velde ha estado implementando cambios significativos para enfrentar los desafíos del sector de la moda íntima. Verlinde, quien previamente ocupó el cargo de directora financiera, parece estar llevando a cabo una revisión estratégica centrada en la optimización de operaciones y en la adaptabilidad de la empresa a un mercado que, a menudo, es susceptible a cambios rápidos en la demanda y las preferencias del consumidor. La visión de Verlinde incluye la suma de esfuerzos para fortalecer la marca y mantener la relevancia en un ámbito que presenta competidores tanto consolidados como emergentes.
El contexto del sector de la moda íntima también merece una atención considerable. En una era que ha estado marcada por la creciente digitalización y la búsqueda de sostenibilidad, muchas marcas se ven obligadas a replantearse sus modelos de negocio y sus maneras de conectar con el cliente final. Esto ha llevado a algunas empresas a experimentar con nuevos tipos de productos, como opciones de lencería más inclusiva, enfocándose en la diversidad de tallas y en la sostenibilidad en los procesos de producción. La estrategia de Van de Velde puede ser interpretada también bajo esta óptica, donde la atención al consumidor y la adaptación a sus necesidades juegan un papel fundamental en la supervivencia y el crecimiento.
La disminución de las ventas y el beneficio neto de Van de Velde en 2024 es, en gran parte, un reflejo de un entorno económico complicado, donde las condiciones post-pandemia han afectado a la capacidad de compra de los consumidores. A medida que la inflación y otros desafíos económicos continúan afectando la economía en general, las empresas del sector de la moda íntima se ven obligadas a navegar por aguas turbulentas y a adaptarse a un panorama en constante cambio. A pesar de estos obstáculos, Van de Velde parece decidida a seguir adelante, confiando en un rebranding exitoso y en la lealtad de sus clientes existentes.
En este marco, el reajuste de la oferta de productos y el enfoque en una mejor conexión con el consumidor son vitales. El lanzamiento de Sarda, con su propuesta de valor renovada, busca atraer a una base de consumidores más joven y diversa que busca no solo productos de calidad, sino también un mensaje que resuene con sus valores personales. Este enfoque en conectar en un nivel más profundo con el cliente tiene el potencial de no solo recuperar las ventas perdidas sino también de impulsar el crecimiento futuro a medida que la marca se posiciona favorablemente en un mercado competitivo.
La historia de Van de Velde es un coprotagonista en la narrativa del sector de moda íntima. Fundada en 1919, la empresa ha crecido y evolucionado significativamente, sirviendo como un ejemplo de longevidad en la industria. La trayectoria de la empresa se ve marcada por la adquisición de marcas clave a lo largo de los años y la capacidad de expandir su alcance de manera efectiva. Con cerca de 1.500 empleados, la compañía no solo reafirma su compromiso con el empleo en la región, sino que también busca innovar y mantenerse actualizada en un campo que evoluciona constantemente.
Los desafíos que enfrenta Van de Velde no son únicos. Muchas empresas dentro del sector han reportado resultados similares, reflejando la complejidad de operar en un entorno donde las expectativas de los consumidores están en constante evolución. Sin embargo, el enfoque de la empresa en la diversificación de su marca y su estrategia de rebranding podrían resultar ser pasos estratégicos clave que le permitan dar la vuelta a la situación.
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La clave para la recuperación radica, en gran medida, en el compromiso continuo de Van de Velde con la innovación y una estrategia centrada en el consumidor. El futuro de la moda íntima es incierto, pero la capacidad de Van de Velde para adaptarse a los cambios y responder a las necesidades de los consumidores será crucial para su éxito continuo. Con el tiempo, la implementación de sus nuevas estrategias y su enfoque renovado en la marca Sarda podrían convertirse en ejemplos de cómo las empresas pueden transformar desafíos en oportunidades, aunque el camino por delante sea complejo y lleno de decisiones difíciles.
De esta manera, el análisis de la situación de Van de Velde y su marca Andrés Sardá, ahora Sarda, pone de relieve los ámbitos que están bajo consideración y las acciones que se están llevando a cabo para recuperarse tras un año de resultados a la baja. Las decisiones tomadas a partir de aquí podrían definir el futuro del grupo y su capacidad para mantenerse relevante en el competitivo mundo de la moda íntima, donde las preferencias de los consumidores están en constante cambio y la innovación sigue siendo un pilar fundamental. El próximo año fiscal será crucial para evaluar la eficacia del rebranding y la capacidad de la marca para recuperarse y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado.


